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14 de enero de 2013

Cambios

Hubo un tiempo en el que nadie hablaba de él, porque él era tan solo la sombra de lo que debería ser. Nadie le criticaba, porque vivía a merced de los deseos de los demás. Obediente, sin personalidad propia. Ausente, avergonzado de ser quien era, lo que era, y cómo era. Simplemente, un fantasma.
Entonces, algo cambió. Y él decidió vivir su vida, siguiendo sus propias normas. Dejó de fingir que la vida no le importaba y desde entonces, asumió las riendas de su propio mundo, para luchar por sus propios deseos. Comenzó a vivir.
Aquellos que lo rodeaban, se extrañaron ante tal cambio. Al principio fingieron alegría. Le dijeron que merecía ser feliz. Luego, no obstante, las cosas cambiaron. La alegría fingida dio paso a los reproches y la hipocresía se desmoronó ante sus ojos asombrados.
¿Por qué? Simplemente porque hasta entonces, había estado ahí para todos ellos, sin dudarlo, cambiando cualquiera de sus planes en favor de las necesidades de los demás. Pero no volvió a hacerlo, y cuando todos habían asumido que era simplemente una marioneta de plastilina que podían moldear y manejar a su antojo, él cortó sus cuerdas y se liberó...
Siempre había estado por y para los demás. Ahora está por y para sí mismo. Egoísta, dirán algunos. Pero él sabe la verdad.
Que nadie (o casi nadie) merece el sacrificio de su propia vida. Le pese a quien le pese.

Algo había comenzado a cambiar.

27 de octubre de 2012

Pensamientos

1.- Que tristeza, la mía... que triste la vida que me ha tocado... esperando la espera eterna, desesperanza de mis anhelos que nunca llegan. Y, dime, tú que me lees, ¿qué será de mí si ese anhelo jamás llega?

2.- Sería más sencilla la vida, sin soñar despierto. Aburrida sería, bien es cierto, pero ¡¡que tranquilidad!! Pues soñando, pesadillas acuden. Y despierto, la mente ociosa cultiva temores que nunca llegan a germinar, pero que calan hondo en el alma perdida. Deja de soñar, escritor... y comienza a vivir la tristeza de tu realidad.

3.- He salido del armario, a veces me pregunto para qué... ¿a quién habría de importarle lo que en mi cama ocurre? Y en verdad, a veces creo, sería mas sencilla la mentira. Al menos, cuando mentía, nadie se atrevía a juzgar mi mentira. Ahora que vivo la vida en posesión de la verdad, cada mirada es un juicio, y cada comentario es una dolorosa ofensa que finjo obviar, aunque no lo haga.

Pensamientos de la mente ociosa. Pensamientos de la mente adolecida, triste. Pensamientos.

10 de octubre de 2012

Reflexión

Ve a dormir temprano, escritor, para evitar esos pensamientos que te atormentan. Pues cuando en la madrugada resistes al sueño y el reposo, tan solo ideas oscuras preñadas de desesperación pueden anidar en las profundidades de tu mente... y, allí, germinar en la forma podrida de la infelicidad.

25 de septiembre de 2012

Cambiar el espejo

Ese momento en el que te miras en el espejo... y al ver tu propio reflejo, apenas puedes reconocerte. ¿En qué te has convertido? ¿Cómo has podido permitir que algo así haya pasado contigo?
No reconoces a quien te devuelve una mirada de afectación desde el otro lado. Esos ojos son los tuyos, pero brillan mortecinos y apagados, desilusionados. Tu piel es la misma que la suya, pero parece anciana, arrugada. El cabello muerto, los labios quebradizos. La ropa gastada, y unos kilos de más... 
¿Quién eres?

Ese momento llega, cuando apenas te has dado cuenta del desastre en que has convertido tu vida. 
Ahora que trabajas, ahora que puedes... te sonríes a ti mismo y piensas, ¿qué mas da? Asumes que eres valiente, rebelde, porque no vas a ceder a la tentación de cambiar lo que eres. Pero claro, es entonces cuando te das cuenta de que eso, eso que te devuelve el espejo, no es lo que eres, sino en lo que te has convertido por la lucha con una vida que no mereces, que no quieres... es el resultado de tu vagancia, de tu tristeza y tu dejadez. 
¿Recuerdas cuando eras diferente?
Tal vez, nunca lo has sido.

Pero es el momento.
Ahora, que has definido tu vida. Ahora, que eres más libre de lo que jamás habías soñado. 
Puedes permitirte gritar a los cuatro vientos, puedes correr y saltar. Puedes besar a tu pareja, cuando la tengas. Puedes reír. Reír con ganas, con desenfado... despeinarte y volver a peinarte. Quitarte la ropa, aunque te avergüences de la barriga que has dejado crecer alrededor de tus abdominales... 
¡A quién coño le importa!

A ti.
Porque al verte en el espejo, desnudo de disfraces y máscaras, te has dado cuenta de que es el momento de cambiar... de volver a ser tú. De convertirte en la versión mejorada de lo que siempre has sido.

Tan sencillo de decidir... tan complejo de hacer... 
¡Pero lo harás!
Por ti.

11 de agosto de 2012

Volver a soñar

La vida del hombre adulto es compleja... tan pronto tienes todo el tiempo del mundo para realizar tareas que adoras, como te sientes obligado a llevar al vida que de ti se espera, rendirte a la realidad de un mundo que se desmorona, y arrimar el hombro aunque ello signifique renunciar a tus principios, y olvidar tus sueños...
A veces, la misma vida que antes amabas se vuelve tediosa, difícil...
No es para nada sencillo abrir los ojos un día, y, tras meditarlo con sumo cuidado, darte cuenta de todos los errores que has cometido en tu vida. Puedes ser un simple joven de veintisiete años, pero en esos veintisiete años has podido cavar tu propia tumba cien veces.
Eso, es lo que hice yo.
Dejé que súcubos, diablos y otros seres del averno me sedujesen con sus palabras, permitiendo que sus venenosos consejos hiciesen mella en mis decisiones. Y con ellos aferrados a mi alma, caminé errático por las lindes infestas que separan la vida que llevo de la que anhelo llevar. El volante de mi vida, zozobrante en mis manos, siendo dirigido por las mentiras y los malos deseos de brujas de rostro arrugado y plagado de verrugas.
He dejado que otros decidan.
Ahora me toca a mí.

Crecer no ha sido sencillo, pero parte de ese crecimiento ha de ser la toma de conciencia de la situación. Analizar los daños, buscar el mapa... y volver al camino del que nunca he debido desviarme... Porque, si sabes a dónde quieres ir, ¿por qué permitir que otros te digan lo que quieran?

He tardado mucho tiempo en darme cuenta, pero al fin... ahora puedo corregir los errores. No será sencillo, ni rápido... pero antes o después, me hallaré en casa, de nuevo. Una casa que no está aquí, sino allá. Un lugar construido en los sueños y los anhelos de un joven ratón de biblioteca con las manos empapadas en tinta.

Vuelvo a soñar. Y sonrío.

19 de mayo de 2012

Pensamientos del mes de Mayo

Han vuelto las lluvias al paraiso en el que vivimos... Los campos más allá de mi ventana se muestran exuberantes, tapizados por flores amarillas que conjugan el verdor espléndido de la hierba. Y en el horizonte, el bosque cercano parece respirar aliviado al sentir el agua bañando la tierra sobre sus raíces.
Hacía falta la lluvia, adoro a la lluvia... pero en estos días, necesitaba seguir sintiendo sobre mi piel la cálida caricia del ardiente sol.
Porque cuando llueve, pienso...
Hoy me encuentro entre la alegría y la emoción, divagando sobre el significado de mi propia existencia, y haciéndome extrañas preguntas para las que no encuentro respuesta. La vida ha comenzado a girar de nuevo, el mundo vuelve a moverse bajo mis pies... y después de casi dos años en una posición estática y con los ojos cerrados, la belleza del mundo se me antoja tan grande, tan insuperable, que satura mis sentidos.
Los grillos cantan bajo mi ventana mientras el sol consigue filtrar algunos rayos de su luz sobre la tierra húmeda. El día parece estar de acuerdo con mi propia zozobra.
Me encuentro cerca del sueño de todo ser humano... siento un leve cosquilleo, un hormigueo en todo mi cuerpo, que me indica la proximidad de lo posible. Alegría. La cercanía del destino. Miedo.
¿Cuantas veces ha querido el escritor solitario sentir y pensar, y ver y desear? Amar, siendo al menos correspondido... y ahora mismo, al borde de lo que podría ser la felicidad, mi cuerpo se paraliza, mis nervios se desatan, y mi mente se nubla bajo el gris manto de una relidad que desconozco.
Durante años, he buscando la posibilidad de eso que llaman amor, y que nos hacen creer que es nuestra meta última en la vida. Al cuerno la cumbre de una carrera, o el dinero, o la salud. Lo que todos queremos, a lo que todos aspiramos, es a encontrar a nuestra media naranja. Porque han logrado que pensemos que somos media naranja nada más, y que sin la otra media, estamos incompletos y por tanto, alejados irremediablemente de la felicidad...
Pero, ¿y si somos una naranja completa, redonda y perfecta? ¿Y si el cuento de la media naranja no es mas que eso, un simple cuento?
Y si el amor no es mas que una quimera...
Siempre me he considerado un romántico, de esos empalagosos y absurdos que compran ramos de rosas, cajas de bombones, que anhelan una cena romántica a la luz de las velas seguida por una noche de sexo pasional pero cariñoso, lleno de arrumacos, besos y caricias extasiantes... y no obstante, ahora que voy conociendo el mundo adulto, comienzo a sentir descreimiento y una falta de fe considerable.
Cupido, aparta de mi tu flecha.
¿Será que el cinismo del mundo comienza a apoderarse de mi mente? ¿Que en mi alma ya no hay espacio para mas desengaños y frustraciones?
Con toda probabilidad, aquel muro de hielo y piedra que había conseguido construir a mi aldededor en los años mozos, cuando era el objeto de las burlas, el ratón de biblioteca, vuelve a erigirse... y en plena restauración, algo amenaza con destruirlo de nuevo...

Divagando.
Ya lo dije, la lluvia me puede, me posee, y comienzo a girar en una espiral extraña.
Será que, quizás, este miedo que sienta sea lo habitual, lo normal y lo deseable... o que el romance perdido en el tiempo retorna al hogar de mi corazón. Será que vuelvo... a creer...

17 de mayo de 2012

Letras

A
B
C
D
E
F
G
...
...
...
...
y así hasta
la
Z
...

Letras, son letras, aquí y más allá...
Letras que usamos, letras que leemos, que pronunciamos sin apenas darnos cuenta.
Letras que forman sílabas, que forman palabras, que unidas en frases, cuentan historias...

Donde vives, hay letras.
Tu nombre tiene letras.
Letras, letras por doquier...

Hoy se festeja el día de las Letras Gallegas.
Letras y más letras, en gallego, catalán o castellano. En inglés, francés, ruso y alemán.

Feliz día das Letras...

16 de abril de 2012

Una elección

"Tú eliges lo que quieres ser".

¿Qué haces cuando te das cuenta, demasiado tarde, de que (una vez más) te has equivocado de camino? ¿Cómo podrías asumir las consecuencias del enésim error, cómo afrontarías la derrota?
Lo más reponsable es permanecer en pie, intentando minimizar los daños, centrarse en la parte positiva y fingir que no importa. Total, son dos meses...
¿Y si no quieres ser responsable? A veces es imposible serlo, se hace cuesta arriba...

Alguien (mi querida Dibujante de Sonrisas) me dijo ayer que uno elige lo que quiere ser...

Después de casi dos años feliz con mi elección, sintiendo que al fin había acertado, que había encontrado mi camino, un camino que me gustaría recorrer el resto de mis días, la felicidad profesional de un plan B necesario si esto de la escritura resultase un fiasco... resulta que me doy cuenta del equívoco.
Porque ahora que me sitúo en una empresa y veo lo que es, y hago lo que hay que hacer, el mundo se me hunde bajo los pies, y el peso de la realidad me aprisiona el cuerpo y me agobia y me estresa de un modo que no tiene nombre, y me pregunto quién en su sano juicio elegiría esta vida...

El problema, sin embargo, no es elegir lo que quiero ser, sino tener la fuerza suficiente para serlo, más allá de cualquier otra cosa.

Tal vez el problema está en esta cabeza mía, que tanto se divierte mortificandome con sueños que son imposibles, con posibilidades que se escapan a mi control, con realidades más apetecibles. Tal vez, y solo tal vez...
Alguien me anima a seguir luchando, "ya te gustará", me dicen. Otras personas me animan a huir a tiempo, a saltarme las reglas del juego y salirme del camino hacia un territorio inexplorado en el que ya he estado.
Ojalá pudiera...
Pero ya soy viejo, el tiempo no se detiene y, tarde o temprano, habré de sujetarme a un clavo ardiendo. ¿Qué más da cual sea ese clavo, si la cosa será siempre igual?

Ojalá supiera lo que me pasa. De saberlo, podría ponerle remedio.

Y entretanto, respiro hondo e intento aplacar este sentimiento... sin nombre.

12 de abril de 2012

Gris...

Gris... como gris es la mirada del hombre gris, que camina en pasos lentos sobre la cenicienta tierra bañada por la tristeza de un cielo encapotado.
Gris... como la tiniebla de las nubes que amenazan tormenta, gris...
El alma, triste. La mente, aturdida. Las extremidades que tiemblan y la voz que se deshace en un sonido absurdo que nadie puede comprender, que no es un grito sin dejar de serlo...
¿Qué le ocurre al escritor vacío? ¿Por qué ha dejado de sonreir? Desconozco la respuesta...
La cuestión es que me puede la melancolía, que me desborda el desánimo, y allí donde hubo una ilusión se hunde bajo mis pies el barro del mundo al que no pertenezco... ¿y qué puedo hacer? Abandonar, no es una opción, tan cerca me encuentro de la meta...
Entonces solo me queda caminar, con el alma en los pies, esperando un final que se me antoja demasiado lejano...

También pienso en ti, en estos días fríos... porque te quiero...

Y mientras tanto, la escritura acumula polvo en una mesa olvidada... porque el tiempo me abandona y el desasosiego me acompaña.

31 de marzo de 2012

Las cosas que uno piensa

Las cosas que uno piensa cuando tiene tiempo libre...
Hoy, así como quien no quiere la cosa, me he sentado a pensar en las posibilidades que se abrirán ante mis ojos en cuanto terminemos el periodo de prácticas. Ahora que ya están las cosas más cerradas y con destino para las prácticas definido, todo empieza a cerrarse un poco.

Que ese destino no es el esperado en primer momento ya no es un secreto para nadie (y mucho menos para los compañeros que al igual que yo, hemos pasado unas semanas de incertidumbre ante los problemas hoteleros...). El destino definitivo (esperemos que definitivo) es el Hotel Monumento San Francisco. Que sea o no acorde a mi personalidad no tiene importancia dado que el trabajo es el trabajo...
Ahora nos quedan un par de meses de trabajo, de prácticas, el momento de aplicar los conocimientos adquiridos durante los últimos meses de clases y exámenes.

Las cosas que uno piensa... de pronto me siento cómodo con el destino, y empiezo a ver con claridad que si mi destino no está aquí (alguien dijo aquello de que aquí, el pastel que no se ha comido ya, ahora está estropeado...), posiblemente estará en esa tierra prometida que durante tamto tiempo he soñado. La tierra de mi vida. Inglaterra...

Las cosas que uno piensa... cuando tiene tanto tiempo libre para pensar...

10 de marzo de 2012

Reflexión-Inflexión

He permanecido muchísimo tiempo ante este muro de piedra, observándolo con impotencia, golpeándome contra su dureza, arañando su superficie con las uñas ya quebradas. Golpeándolo con mi cabeza, intentando destruirlo a patadas... y al final, después de mucho tiempo luchando, me rendí. Me dejé caer ante él, derrotado y humillado, sintiéndome tremendamente infeliz.
¿Quién había colocado un muro infranqueable ante mi, entorpeciendo mi camino? ¿Por qué alguien querría hacer semejante cosa? ¡Qué absurdo!
Me resultaba incomprensible. Y no obstante, estaba allí, real como la vida misma...

Hasta que un día... un día de sol en pleno invierno, una tarde de agotamiento tras los exámenes y la certeza de que el muro era una quimera...
Hasta que un día decidí levantarme del suelo, dejar de mirar aquel lamentable muro... y caminar. No al frente, donde volvería a darme un golpe contra las piedras, sino a lo largo de él. ¿Hacia la derecha, o hacia la izquierda? No es una decisión fácil, pero antes de darme cuenta ya estoy caminando. No recuerdo la dirección. El muro está por todos lados, rodeándome y amenazándome. Pero continúo caminando.
Caminando...

El muro parece no tener fin, pero el final del muro aparece ante mi. Todavía lejos, perdido en el horizonte, pero allí está, sin duda. Una luz... perfecta.

Hoy, camino sin descanso. Es un duro camino para cambiar mi vida... un camino de muchos pasos diferentes, que se bifurca en muchos caminos de sinuosas y diferentes formas... que confluyen al final del muro, y me llevan de vuelta al camino de la felicidad que, tanto tiempo atrás, había abandonado.
No hay agotamiento, no hay pensamientos negativos... tan solo la certeza de la felicidad.
Y mis manos ya no sangran al arañar la piedra, ni mis ojos derraman lágrimas de autocompasión.
No tiene sentido... pero tan solo puedo sonreír, con el sol del horizonte bañándome la piel, mientras la brisa del cambio me viste y desnuda, me pinta y desdibuja, llevándose muy lejos la infelicidad.
Y así, convencido al fin del cambio y mientras cada cosa vuelve a su lugar (no sin esfuerzo ni trabajo), el muro empequeñece.
Y pronto, muy pronto, podré saltarlo.

¿Nos vemos al otro lado?

22 de enero de 2012

Platos de S.O.P.A.

Mientras los internautas de todo el mundo se movilizan contra
el cierre de páginas web de enlaces, las industrias del cine y la música 
respiran aliviadas ante una medida que podría frenar el pirateo. 
¿Es lícito el cierre de páginas web como Megaupload? ¿Es lógico? ¿Y por qué el mundo parece venirse abajo ante la conocida Ley Sopa? 
El artículo que voy a escribir a continuación no va a ser demasiado popular, ni tampoco populista. No va a servir para ganar adeptos, pero tal vez me logre algunos enemigos. Quién sabe. La Ley Sopa (que ayer, saltaba la noticia, va a ser pospuesta) está en el ojo del huracán, con las redes sociales cargando armas contra una medida que, se considera, "vulnera la libertad de expresión".
No deja de ser curioso.
Durante estos días he recibido (en facebook) invitaciones a eventos tipo "Marzo Negro" que invitan a protestar contra estas medidas dejando de acudir a los cines, evitando comprar películas, etc... durante el  próximo mes de marzo. Vamos, que te invitan a hacer lo que llevan haciendo desde siempre, a modo de protesta. Muy original.
¿Es que aún no se han enterado de que yo apoyo la lucha contra la piratería?

Desconozco punto por punto la aplicación y repercusión de dicha ley. No se hasta qué punto querrán llevarla pero, como autor y guionista, no puedo sino apoyarla. Y me explico, rebatiendo algunos de los argumentos que la gente ha aplicado contra mi postura (que esa es otra... resulta que protestamos porque el cierre de una web atenta contra la libertad de expresión, pero a mi no se me deja opinar según mis criterios, y la gente se me come cuando digo lo que pienso... seamos coherentes, señores míos).
¿De verdad piensas que, porque yo me descargue una película, el señor Spielberg va a dejar de llevar un plato de comida a casa? Obviamente que no. Porque tú te descargues una película suya, el señor Spielberg apenas va a notar su efecto. La cuestión es que no eres tú quien se descarga esa película, sino que eres tú, y un millón de personas más. Eso sí que lo notará el señor Spielberg. Y aparte de eso... no deberías preocuparte por un señor que tiene mansiones y más ceros en el banco que pelos e la cabeza. la verdadera preocupación son las pequeñas personas que trabajan por debajo de él: escritores, encargados de atrezzo, ayudantes, mozos... Son sus puestos de trabajo los que peligran, sus sueldos los que se caen... No te preocupes por los grandes, sino por los pequeños que, como tú, dependen de su sueldo. Y podrías pensar también en aquellos que, como yo, buscan su primera oportunidad. A ellos, cada día les resulta más difícil abrirse paso en una industria que sí, es millonaria, pero que como todas las industrias se va cerrando a medida que aumentan sus pérdidas.
El cine es excesivamente caro, tanto en las salas como en dvd... si bajasen un poquito los precios, me platearía piratear menos (nunca dicen "dejar de piratear"). Este argumento, como el anterior, a mi me molesta mucho. En mi ciudad, una entrada de cine ronda los 6€, que dismuinuyen con descuentos especiales. Las películas en dvd, en función de cuándo y dónde las compres, rondan esos precios también (obviamente, no los estrenos ni las ediciones especiales... pero una película relativamente reciente, puede costar 10€ aproximadamente). Suma ambos precios. y redondea a 20€ a la semana por una película en cines y un dvd. Ahora piensa cuánto dinero te gastas a la semana en alcohol, entradas de discoteca, cajetillas de tabaco... Obviamente, mi argumento es discutible, pero creo que en esencia, se entiende. Claro que si te gustan las discotecas, gastarte 50 euros en un fin de semana en fiesta no te va a doler... pero entonces no justifiques la descarga de películas como que "es muy caro ver cine".
Es que hay películas por las que no vale la pena gastarse el dinero, porque son malísimas y da pereza verlas. Esto es cierto, y yo estoy de acuerdo con este argumento. Hay películas que son una basura, que parece que un productor de cine se está riendo de nosotros, pobres mortales, por picar en el anzuelo. No justifico que se piratee en estos casos (si tan mala es, ¿por qué quieres verla?). Pero no solo se piratean las basurillas... es más, en los deprimentes rankings de películas más descargadas no suelen verse ese tipo de películas, sino las buenas, las grandes, las importantes. Es un argumento fuerte, pero discutible, dado que no sólo se piratean las malas... sino y sobre todo, las buenas.

Con estos tres argumentos, la gente insiste en defender que el pirateo no es malo.
Y aún hay otro. Si existiese una plataforma buena y legal de descarga, dejaríamos de piratear cine (bueno, hablo de cine porque es el pan que me toca... pero se entiende, todo tipo de descargas). Siento si soy un poco incrédulo en este sentido pero no termino yo de creérmelo del todo. ¿De verdad te vas a gastar tres euros en descargarte una película aquí, si allí puedes descargarla gratis? Con la verdad por delante, pienso que esas páginas legales las usaríamos los que no descargamos de forma ilegal... pero ¡qué sabré yo!

Soy un cinéfilo de los que ya no quedan. Me apasiona el séptimo arte de una forma que pocos entienden. Y por encima del número de películas que haya visto (que no son muchas y tampoco pocas), está la calidad. Es cierto que la calidad del pirateo se ha ido adecuando a los tiempos pero me da igual. Yo quiero ver, escuchar y sentir el cine con la mejor calidad posible. No puedo apoyar una actividad que atenta contra aquellos que, espero, se conviertan en mis compañeros de profesión. Y siendo sincero, me dolería mucho llegar a rodar una película y que se hunda en la taquilla pero triunfe en internet. Es cierto, lo importante es que la gente haya visto la película, pero no deja de ser el medio de vida que espero llevar, y mediante la descarga ilegal mi sueldo no existirá.
Piensa que, por la acción del mundo, tu sueldo se va reduciendo hasta que sea imposible mantener tu puesto de trabajo (que es, en definitiva, la situación actual en nuestro país).
Y sobre todo, pensemos y actuemos con solidaridad y conciencia.

No puedo apoyar el pirateo porque atenta contra los derechos de quienes trabajan en esos medios. Y no considero que prohibir la descarga ilegal de contenidos sea atentar contra la libertad de expresión.
He dicho.
Ahora, podéis empezar a criticarme... mientras yo sigo intentando cumplir mi sueño, afrontando lentamente los designios de la sociedad.
Y buenos días...
;-)


Esta es mi opinión y la defensa de mi opinión, es decir, estoy aplicando MI DERECHO a la libertad de expresión. Como yo respeto tu opinión, respeta tú la mía.

2 de enero de 2012

Un nuevo año

Siempre que termina un año y comienza el siguiente, tendemos a hacer balance de lo que hemos vivido en los últimos doce meses, o pensamos en aquello que querremos llevar a cabo en los doce siguientes. Vivencias y promesas... o los propósitos rara vez cumplidos de año nuevo...
Y sin embargo ahí están, siempre presentes, de forma consciente o inconsciente.
Este año haré... o quiero hacer...

No soy una excepción. Tengo mis propósitos de año nuevo, ideas y proyectos que desarrollar, cosas por las que luchar, y destinos hacia los cuales dirigirme, en los doce meses que ayer comenzaron su cuenta. Estrenamos almanaque, estrenamos un año... y estrenamos desde ya (o casi desde ya) una vida un poco más nueva.
Al fin y al cabo, si de algo me siento orgulloso es de lo mucho que ha cambiado mi vida en el año 2011.
Ha sido el año de la liberación personal, y si bien me faltan un par de cadenas por cortar, puedo decir que ahora comienzo a vivir mi vida personal con toda la tranquilidad del mundo, sin secretos. Besaré a quien quiera sin importarme las miradas, tendré novio, o me casaré, con la tranquilidad de saber que las personas que me rodean saben y aceptan quién soy. Homosexual, y orgulloso. Las puertas del armario abiertas, el alma relajada, y la sonrisa pintada en el rostro.
Ha sido el año de las decisiones. Decisiones que al principio fueron duras, muy duras de tomar, pero cuya aplicación se resuelve de un modo sencillo dado el color que han tomado las cosas. Decisiones inevitables, desde el momento en que todo se ha tornado obligación, y cuando tan solo te ata al pasado una delgada línea de personas que te demuestran su cariño, frente a un mundo hostil de miradas, comentarios y reproches. A veces, el cambio debe estar en uno mismo, y si la vida se torna incómoda en un aspecto que escapa a nuestro control, no merece la pena seguir atado a la piedra que nos hunde un poquito más en el fango.
El año de mi consolidación como escritor, que si bien comenzó el mismo día que conocí a mis dos musas (Diana y Lydia), se afianza cada día que me creo y considero capaz de cumplir mis objetivos (propósitos de año nuevo), cada vez que escribo una palabra, o se me ocurren nuevas historias (esos proyectos que vienen). Proyectos de papel y tinta, y proyectos de celuloide. A saber, ya se dirán, mejor me callo...

Así las cosas, comienzo un año movidito... aplicar las decisiones, romper esas pocas cadenas personales... terminar mis estudios y sobre todo, vivir mi vida, sin secretos, sin verdades a medias... a mi modo y con buena letra. Y ya os seguiré contando, que se acerca el mediodía y es hora (mucha hora) de comenzar a aplicar esos propósitos de año nuevo.
¿Cuáles?
Ah, eso ya es demasiado personal.

Feliz Año Nuevo!!!

24 de diciembre de 2011

Feliz Navidad


Mis queridos lectores, que me acompañáis cada año, cada día, cada nuevo relato, cada colección de palabras... a todos los que hacéis que mi sueño parezca más real, hasta que casi puedo rozarlo con los dedos...
A todos, quiero desearos una muy feliz navidad... unas fiestas fantásticas... y los mejores deseos!!

*** FELIZ NAVIDAD *** MERRY CHRISTMAS ***

16 de diciembre de 2011

Témpanos de Hielo

En el mes del frío y la nieve, cuando el mundo parece sobrecogerse ante la mortífera mano del hielo, las temperaturas bajo cero y la lluvia siempre constante, siempre presente... los cielos se tiñen de grises infinitos, de púrpuras dolorosos, de negro... se ocultan las estrellas, se disfrazan de nubes los cielos antes turquesas y limpios. ¡Oh, Diciembre!
En sus manos frías, en sus pies descalzos, quemados por el hielo que ahoga la hierba y destroza las escasas flores... que torna en quebradizos cristales las caídas hojas de un bosque de melancolía otoñal. En cualquier parte, allá donde sus verdes ojos miran, encuentra no más que ausencia, no más que vacío...
Ha caminado un largo trayecto, avanzando contra el viento feroz. Violentas las embestidas de la vida, salvaje el abrazo del dolor y el odio... incandescente la llama de un amor que no ha existido, que se tiñe de mentira, que se vuelve traslúcido y mezquino... ponzoña amarga del corazón dolido, ausente latido del corazón en mil pedazos destrozado... ¿quién querría amarle, si no es nada? ¿Quién querría besar sus labios jamás besados? ¿Quién querría acariciar su piel fría como la misma muerte?
Es dolor y pena, pero también la naciente fortaleza de quien se sabe descubridor de un paraíso nuevo... el paraíso de la auténtica verdad, la realidad ante sus ojos, las lágrimas secas, cayendo al suelo como gotas de cristalino hielo...

Ante él se ha abierto un horizonte desolado y hermoso, donde el suelo se confunde con el cielo, donde todo es igual siendo por ello absolutamente diferente. La superficie por la que camina es deslizante y fría, cristalina bajo los rayos de un sol que ya nada alumbra, que ya no caliente su piel de porcelana. Sobre su cabeza, un millón de témpanos de hielo hacen las veces de cielo e infierno, día y noche, confusa armonía de formas que emiten destellos apagados y fulgores ya muertos.
El poder de la razón sobre la fuerza de un ideal perdido.
El romanticismo sucumbiendo bajo el yugo poderoso de la verdad. Triste, pero necesario.
¿Quién querría un príncipe cuya armadura brillante se tornará herrumbrosa? Cuyo azul desteñirá en gris y negro. Cuya lengua no emita más que mentiras, cuya figura unas veces claras terminará desvirtuándose en la niebla de un diciembre oscuro y ventoso.
Pues si algo ha aprendido de los príncipes, es que ninguno existe. Y siempre, fantasmas deformes y vacíos, se disfrazan con sus ropas y se ciñen su piel, para engañar a aquellos cuyos ojos no pueden ver la maldad, cuyo corazón no acepta la posibilidad del engaño o el abandono... a aquellos que por ser confiados son siempre los más frágiles. Y de ellos se aprovechan, y por ellos se entregan a la aventura de lo imposible, de un rayo de sol, de una simple sonrisa, una sencilla caricia, una mirada de afecto y un beso de amor.
Pero al final, el disfraz se deshace. Se destiñen las ropas, se derrama la sangre... y el fantasma se desvanece como la niebla bajo el cálido sol. Y él, que se había enamorado de un imposible que creyó posible, se derrumba en una espiral de amarguras y temores... Y piensa que no es posible, que los fantasmas no existen... y en un lecho de rosas, ante una cena ya fría a la luz de unas velas tiempo atrás consumidas, espera murmurando en silencio a un amor que nunca llega. Mientras, más allá del umbral de su puerta, el tiempo avanza, los días transcurren sin descanso... el mundo cambia, las tornas cambian... y de pronto es día como al segundo es noche... y sigue contemplando la llama inexistente de una vida que se termina.

En diciembre, cuando el frío apremia y los témpanos de hielo cuelgan de su corazón herido, toma la decisión de encerrarse a cal y canto, de cortar las vías del tren, de ausentarse de un mundo cruel. En diciembre, mientras otros brindas con champán y saborean las fresas y los turrones, desnudos amantes en una cama de lujuria y sentimiento, él se pregunta el por qué de su desdicha.
Y concluye, quizás acertadamente y tal vez por error, que la culpa ha sido siempre suya. Porque él se creyó la leyenda jamás escrita del amor eterno. Porque él confió en la quimera del romance... y por creyente, sufrió.
Y ya no quiere sufrir más. Y por ello...

29 de octubre de 2011

Tintin

Cuando era pequeño, en la escuela, no era un niño demasiado sociable. Quizás por culpa de otros, o por mi propia responsabilidad, por la crueldad de ciertos comentarios, o por el motivo que sea, terminé convirtiéndome en un ratón de biblioteca, siendo ese maravilloso lugar atestado de libros el refugio perfecto para mis ratos libres.
En esos tiempos, rodeado de libros, me aficioné a la lectura. Encontraba entre las páginas de las novelas infantiles y juveniles, amigos y compañeros de viajes insospechados, lugares magníficos, rincones secretos. En mis largas lecturas, vivía aventuras que eran solo mías, que nadie más parecía conocer. Ahí, justo ahí, me enamoré de los libros.
Y ahí, enamorado de las historias y los relatos, encontré a un alma gemela de cabello pelirrojo, cuerpo menudo y una inteligencia y pericia envidiables. Su nombre, Tintin.

No puedo precisar cuántos años tenía el día que me tropecé con uno de sus cómics. Ni siquiera puedo deciros el titulo del mismo... pero recuerdo que me lo llevé prestado de la Biblioteca Pública, que estaba al otro lado de la calle, enfrente al colegio. Recuerdo que, al tomarlo en mis manos, me llamó la atención la portada colorida y el cabello pelirrojo (siempre pelirrojo) del protagonista.
Aquella noche, cuando mi madre me mandó a la cama temprano (pues al día siguiente había clases), fue la primera vez que leí algo bajo las mantas con una linterna. Y no apagué esa linterna, ni cerré los ojos vencido por el sueño, hasta haber leído la última viñeta de aquella aventura.
¡Qué fascinación me causó! Un joven apuesto (y pelirrojo, siempre pelirrojo... o tal vez anaranjado?) y muy inteligente, audaz... y escritor. O periodista. La versión oficial, dice periodista, si mal no recuerdo... Era maravilloso descubrir que el mundo, ancho y lleno de misterios, podía ofrecer tantas aventuras. Y que alguien en apariencia tan joven (yo siempre había creído que era un muchacho de mi edad, que por alguna razón no asistía al colegio) pudiera verse involucrado en toda clase de historias. Y además, era literariamente y dibujadamente, guapo. :P
Huelga decir que, en los días siguientes, me llevaba dos o tres de sus cómics cada día, que los devoraba, y una vez acabé de leer los que había disponibles en la biblioteca, comencé otra vez por el primero.
La pericia del personaje y su impacto, sumado a que yo tenía acceso a muy pocas de sus aventuras, me llevaron a querer leer más historias similares, conocer a otros muchachos valientes y arrojados... y ante la aparente ausencia de ellos... quise ser como él. Un joven aventurero, que plasma en el papel sus propias aventuras. Un joven valiente y audaz que, siguiendo las pistas, llegase a garabatear en un folio de papel una historia coherente y llena de intrigas. En unas pocas palabras: quería ser como Tintin, mi primer héroe, el único de la infancia, en realidad (hasta que apareció Harry a los 13 años, pero esa es otra historia).
¿Es mucho decir que por Tintin me he convertido en escritor? A mi me gusta pensar que ha sido así. Al fin y al cabo, nunca había pensado que yo pudiese escribir nada, o crear nada con mi imaginación, hasta que leí aquel primer cómic. Nunca se me habría ocurrido que un chaval como yo pudiera sentarse y escribir una aventura. Él escribía, yo también. Entonces, podría decirse que él fue inspiración y detonante de mi pasión por la letra escrita. Me gusta.

Ayer (viernes) se estrenó en los cines de toda España su nuevo largometraje, "Las Aventuras de Tintin: El Secreto del Unicornio", orquestada por Spielberg y Jackson, con música de John Williams y actuaciones de Jamie Bell, Daniel Craig o Andy Serkis entre otros. Y ayer, en el día de su estreno, pude verla. No quiero decir nada, porque no quiero decir nada... pero me ha encantado reencontrarme de ese modo con él. Me reí, me asusté un poco, me preocupé y me maravillé una vez más con la astucia y el saber hacer de un personaje que lleva muchos años ahí, oculto en el corazón, pero siempre presente, de algún extraño modo.
Ya se habla de una segunda película. Espero que llegue pronto. Y mientras tanto, este joven que hoy les escribe, seguirá soñándose pelirrojo (siempre pelirrojo), valiente y astuto, mientras empuña su pluma para rubricar las grandes aventuras de otros como él.


P. D: Milú os manda saludos. :)

25 de octubre de 2011

Stuart

Él era un chico como tú.
Se levantaba temprano todos los días para ir a clase, o a su puesto de trabajo. Se esforzaba por ser una buena persona. Su vida era suya. Tenía un padre y una madre. Y tal vez, hermanos. Tenía abuelos, tíos, una familia como la tuya. Y sueños, probablemente tenía muchos sueños que en poco o nada diferían de tus propios sueños. Sus amigos eran como tus amigos. Y tal vez tuviese una pareja, o quisiese tenerla. Salía de fiesta, como tú, e iba al cine, o escuchaba música, hacía deporte. Posiblemente...
Él era como tú.

Muchas imágenes podían ilustrar este artículo.
La bandera del Orgullo me ha parecido mejor.
Más representativa. Menos morbosa.
Ahora ya no es como tú. Porque ahora, ya no camina entre nosotros. No acude a sus clases, ni a su puesto de trabajo. Su padre, su madre y sus hermanos lloran su ausencia, junto a sus abuelos y su familia. Se han secado sus sueños. Ya no saldrá de fiesta como tú, ni verá películas en el cine, ni hará deporte.
Su vida ha terminado. Prematuramente. Y de un modo horrible.
Porque alguien como tú, o quizás lo opuesto a lo que todos somos, decidió que no merecía vivir, o que su vida no valía la pena. Que su forma de ser, lo que era, no tenía cabida en este mundo. Porque alguien sintió tanto miedo ante las pocas diferencias que existen entre uno y otro. O simplemente, porque sí.

Pudiéramos pensar que, en la "avanzada" sociedad del siglo XXI, entre móviles de última generación, avances técnicos y sociedades en apertura, algunas cosas forman parte del pasado. A veces, podemos cerrar los ojos y pensar que todo va bien. El cielo despejado, el sol brillando... y nada que temer. Pero no es así.
Cada día, la sociedad (o una parte de ella) nos demuestra que no todos somos iguales, porque para muchos, la diferencia es lo primordial, algo que hay que cortar de raíz.
Llámalo homofobia. Llámalo machismo, o feminismo, o xenofobia, o como quieras. El hombre sobre la mujer. El blanco sobre el negro. El hetero sobre el homosexual. ¡Qué injusto!
Hay países en los que ser homosexual es un delito, penado con la muerte o la cárcel. En muchos otros, la gran mayoría, el homosexual se ve privado de derechos, y en los pocos en los que se ha conseguido avanzar en la igualdad (como en España), esos avances se ven amenazados.
La sociedad... ¿avanza?

Hoy, Stuart Walker es noticia por haber sido víctima de un atroz asesinato, presuntamente por ser homosexual. Los detalles los podéis leer en cualquier publicación. Es algo tremendo, que hace pensar en la verdad de la humanidad, o en la falta de valores. Y sin embargo, seguramente mucha gente ni siquiera prestará atención a su historia.
Piénsalo.
Seguro que conoces a alguien como Stuart. El chico que se sienta a tu lado en clase, el vecino, tu mejor amigo, tu hermano, tu hijo. Imagina por un segundo que esa persona sale hoy de fiesta, con todos sus mejores planes para disfrutar de su juventud, o de su vida en general.
Imagina que en unas horas te llaman, para decirte que esa persona ya no existe, porque alguien que se cree en posesión de la verdad ha decidido que ser gay es el peor de los crímenes.
Piénsalo.

Hoy ha sido Stuart. Mañana, puede ser cualquiera.
Y como joven homosexual, pero sobre todo como persona, eso me indigna.

Muy triste :(

20 de octubre de 2011

Ausente... sí

Ausente, que no desconectado. Silencioso, que no mudo. Sino callado.
Todo tiene una razón, incluso la ausencia de nuevos artículos o relatos en este rincón mío, esta mi casa de letras que en estos momentos roza ya las 10.000 visitas (increíble!)
Hay muchas cosas que contar, muchos secretos que quisiera desvelaros, proyectos que empiezan a iluminarse en el horizonte (algunos de ellos, en un horizonte más bien lejano). Parece que una reunión con las musas, sin café pero con helado, ha servido para renovar la savia de mi vida literaria, o tal vez ese encuentro me ha abierto los ojos y me ha recordado quién soy y lo que quiero... de cualquier modo, parece que...

Estos días apenas si vivo, tan solo respirando en las páginas de mis novelas. Novelas escritas, y novelas aún por escribir. En idiomas de siempre, y en otros que suponen una auténtica aventura. Pero de eso se trata, ¿no os parece? ¿Qué gracia tendría la vida si nos limitamos a lo que ya sabemos que sabemos hacer, y no intentamos hacer cosas más atrevidas?
Si me seguís en Twitter, probablemente sabréis ya por donde van los tiros... si no es así, atentos, que ya llegarán noticias (y siempre podéis mirar la aplicación que hay en el blog, donde se reflejan mis tweets).

En definitiva, un artículo que no dice nada, pero que lo dice todo. Ausente sí, por necesidades de agenda. Dormir poco, estudiar algo, escribir mucho.
¡Es el paraíso! (o casi)

12 de octubre de 2011

Orígenes

No dejan de resultar curiosos, a ojos de este escritor, los ciclos de la vida o los giros que vamos dando en el periplo desde nuestro nacimiento hasta el final de nuestro destino. A veces parece que perdamos el rumbo de nuestro viaje. la brújula se estropea, el mapa se borra, y todo cuanto tenemos es la certeza de estar perdidos, abandonados a la suerte muchas veces esquiva.
En esos giros y vueltas, a veces, volvemos a encontrarnos en lugares de sobras conocidos, con personas a las que amamos y respetamos, y admiramos por encima de todas las cosas. En ese ir y venir de situaciones, palabras y lugares, de rostros y de conversaciones, de relaciones y sentimientos, a veces, volvemos al lugar donde comenzó todo... o una parte del todo, o donde germinó la semilla de lo que hoy somos y soñamos ser.
Es ese lugar donde uno se siente como en casa, donde la libertad de movimientos es similar a la ingravidez del espacio profundo. Puede ser una plaza de piedras antiguas, un colegio lleno de enseñanzas y vivencias infantiles... o la mesa de una cafetería, en una calle antigua, de la ciudad vieja de Compostela.
¿Cómo una simple mesa puede evocar en alguien sentimientos encontrados, recuerdos de citas, de páginas escritas, de conversaciones, risas... de una vida que parecía perdida? Una simple mesa. Un par de musas. Y el recuerdo de un sueño que se renueva y toma fuerza.

Pudiera parecer una tontería... pero es una verdad absoluta.
Ayer, tomé un helado (nuevo) en la mesa (vieja, la de siempre) de la cafetería en la que siempre escribía. Fue aquel año en el que mi vida zozobraba, mientras el Hombre Muerto crecía, se hacía fuerte, y se profundizaba su historia lentamente. En aquella mesa, la mesa que ilustra estas palabras, escribía (a mano, no a ordenador) mi novela. Siempre a solas, mientras mis musas estaban en clase. Era mi entretenimiento particular. Escribía, observaba a los demás clientes de la cafetería tomando infusiones y cafés, hablando, compartiendo confidencias, regalándose besos y caricias. Y yo, escribía, contemplando al camarero guapo que siempre servía me té earl grey con una sonrisa que me conquistaba. Escribía, soñando con el día en que pudiera volver a aquella mesa con mi libro en las manos.
Entonces llegaban mis musas, agotadas después de horas de clases, y hablábamos de cualquier cosa, y comentábamos nuestras vidas, y yo les avanzaba cosas de esa novela que parecía eterna. Ellas me aconsejaban, me sonreían y, lo más importante, me apoyaban y animaban. Su confianza en mí, el valor que le daban (y todavía dan) a cada una de mis palabras, es el empujón definitivo en aquellos tiempos oscuros, y por ellas y solo por ellas, he llegado a donde ahora estoy. Por ellas, y solo por ellas, pudiera decirse que estoy rozando el sueño con la yema desnuda de mis dedos manchados de tinta.
Mis dos musas...

Diana es la Musa del Cine, la gran dama que siempre me ilumina con focos. En sus ojos brilla la figura dorada de un galardón que algún día tendrá en sus manos. Si ella quiere. Con ella nunca se apaga la conversación. Siempre hay películas que comentar, actores de los que hablar... Con ella he tenido la más larga e intensa conversación relacionada con mis obras. Supongo que ya lo sabe, pero en aquella extensa tarde en la que desgranamos página a página la Historia del Hombre Muerto (en su primera y breve versión), fue la primera ocasión en la que me sentí realmente un escritor en cierto modo reconocido. Me sorprendió el detalle de su lectura, la atención a cada gesto o descripción, y cómo logró encontrar cada uno de los detalles ocultos en la historia.
Lydia es la Musa de la Literatura, la gran dama que me baña en tinta y me perfuma en historias antiguas que desconocía. Tiene en sus manos el olor de las páginas nuevas y en su corazón, el brillo auténtico de las tapas de cuero de esos libros perdidos y olvidados en las entrañas de un mundo que ya no lee. Sabe más de lo que dice, cuenta mucho de lo que piensa. Con ella he pasado páginas de libros que aún no se han escrito, he vivido risas, he sentido que alguien comprendía al fin el valor de las tapas duras, de una portada bien hecha, de todo aquello que significa un buen libro. Si ella no hubiese dicho un "me gusta", yo no habría podido seguir, porque ella tiene la sabiduría que dan años de lectura y montones de libros rodeando su cama. Y eso, tiene su valor.

Con ellas he recorrido las páginas de mis novelas, por ellas he podido seguir adelante, escribiendo, creando y soñando que todo es posible. Si ellos han podido, ¿por qué no yo?
Nunca se lo he dicho, o al menos nunca he considerado habérselo dicho con toda la intensidad que se merecen. Me refiero, obviamente, al agradecimiento más intenso que puedo dar. Un GRACIAS con mayúsculas, rodeada cada letra por colores y fuegos artificiales... y tinta, mucha tinta.
Porque ha habido muchas musas e incontables musos en este juego de creación, pero ellas se mantienen, fieles, a través de los tiempos.

Sentado ante la misma mesa de siempre, en compañía de dos almas gemelas, dos musas... he sentido que regresaba a los orígenes mismos de la creación. Al hacerlo, de pronto surgen las ideas, nacen las palabras, se cierran las historias... y crece el convencimiento de que para alcanzar una estrella, tan solo hay que subir a lo más alto del mundo y simplemente, esperar pacientemente a que los astros se conjuguen.
Todo es posible si crees en ello.
Y yo, empiezo a ser creyente, de nuevo.

1 de octubre de 2011

Malvado.

Poison Apple Photograph - Poison Apple Fine Art Print - Holly Shoemaker

Quiero ser malvado. Quiero ser temido. Vestirme con ropas negras, armado con cuchillos de afilada hoja en veneno empapada. Quiero hundirme en la sombra, bañarme en las tinieblas, y beber copas de oscuridad y sangre. 
Quiero alzarme contra el mundo, sentarme en un trono oculto tras un campo de víboras, con asesinos por guardianes a las puertas de mi palacio donde nunca sale el sol, donde siempre llueven las tormentas y caen los rayos partiendo en dos el cielo y haciendo temblar la tierra.
Ansío causar temor, que nadie ose mirarme a los ojos, que el mundo tiemble a mi paso, que titubeen las mujeres y los hombres lloren de auténtico pavor. 
Quiero ser malvado, porque estoy hasta los cojones de ser bueno. 

Hoy quiero, necesito en realidad, que el mundo me deje en paz. Que nadie me hable. Necesito sentirme solo, porque en soledad nadie puede hacerme daño. Necesito el silencio, porque en el silencio no hay palabras falsas  o verdades a medias, o comentarios más afildados que la mismísima guadaña de la maldita muerte.
Hoy quiero besar a la soledad y follarme al silencio. Hoy quiero retozar en una cama de agujas envenenadas, quiero sentirme desgraciado y hundirme en mis propias lágrimas. Quiero ser lo que no soy y abandonar mi vida en pos de no-se-qué. 

Se acabó lo que se daba. Estoy agotado de ser y no ser, de decir y callar, de fingir. Maldito soy por no saber ser. 

He comprado una manzana en la tienda de la esquina. Solo una. La manzana más maravillosa y perfecta que he podido encontrar. Roja, de piel tersa y corazón tierno. Con una aguja la he preñado de las aguas del sueño y los efluvios del falo del demonio. Me he desnudado, y con la piel trémula y la carne flagelada por el dolor del pecado carnal, me tumbaré sobre mi cama y allí morderé la manzana de sangre. 
Solo un caballero podría salvarme de la muerte, con un beso. Pero, ¿quién querría besarme si al hacerlo sus labios beberán mi muerte? ¿Quién querría enamorarse del escritor maldito por la misma vida, perdido en el tiempo, olvidado? 
No. Morderé la manzana pereceré a manos del destino cruel de los que no son más que polvo. 

Estoy cansado de querer. Cansado de no ser querido. Cansado de la burla, de la maldad del mundo, de la soledad, de la vida, del sufrimiento y del mismo olvido, de la realidad y de la fantasía. 

Se acabó lo que se daba. 
Llegó la hora... de partir.