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5 de abril de 2012

Ricky

Portada Vanity Fair, Abril 2012
Pocas veces he sentido la necesidad imperiosa de desplazarme a un kiosko a comprar una revista, simplemente por ver una fotografía de la portada en algún perfil de cualquiera de mis amigos de facebook... Tan solo con ciertas películas, en cuyos casos sí sentía esa necesidad... y poco más.
Sin embargo, esta semana sí he sentido esa necesidad, cuando descubrí que la edición española de Vanity Fair incluía una extensa entrevista con el hombre del momento: Ricky Martin.
Y no solo eso, también un precioso y tierno reportaje fotográfico con sus dos hijos, y una instantánea donde (al fin) le ponemos cara a Carlos, el hombre (afortunado) que le ha robado el corazón.

Ricky Martin es, y siempre ha sido, una especie de icono sexual, de hombre perfecto, de artista como pocos. Con su música ha movido el mundo durante los 90, y ahora vuelve a hacerlo con un disco que (al menos para mi) tiene un gran significado (mas, mas, mas a la vida...), una biografía que le situó en todos los focos por lo que en ellas cuenta de sí mismo (muy valiente, sin duda...) y, como se anuncia en esta entrevista, a punto de estrenar (si no ha estrenado ya) el musical "Evita".
Era el hombre perfecto en el campo físico, y lo sigue siendo... pero tras leer cuidadosamente el reportaje de esta revista, no me cabe la menor duda de que su perfección es mucho más que un rostro cincelado por ángeles, unos músculos de experto bailarín, o una voz que te atrapa...
Durante el recorrido que la revista Vanity Fair realiza en sus páginas, descubrimos a un Ricky Martin que es todo ternura... un hombre enamorado de su pareja, un auténtico padrazo, un hombre responsable, sincero, y con unos valores férreos que ya querrían muchos para sí.
Un nuevo fichaje español, un hombre de palabra, que antepone el bienestar de sus dos hijos al éxito de su carrera... y por ello, por todo ello, por lo que dice y lo que no, porque pienso como él, siento como él, y vivo (a mi manera) como él, tras leerle en esta revista no puedo evitar sentir más admiración (si cabe) de la que ya sentía.
Ricky Martin no es solo un artista completo, sino un hombre completo. Y eso, en los mundos de hoy... es decir mucho.
Y como joven homosexual que se siente indentificado con tus palabras, me despido con un sincero, enorme y poderoso: Gracias, Ricky.

23 de marzo de 2012

Tiempo de Cambios

Me senté esta mañana ante el televisor encendido en un canal cualquiera. El desayuno en la mesa, el sol de la primavera en el jardín... y todo el tiempo del mundo para pensar, para divagar... Eran las once y media de la mañana... una hora como cualquier otra en un viernes vacío.
Dos años (prácticamente dos años) de exámenes, apuntes, trabajos y pequeñas prácticas han terminado de la mejor forma (todo aprobado, buenas notas...). Pareciera que al final, hice caso a Eva, mi tutora el año pasado, y he abandonado la excesiva calma para centrarme, hincar los codos y cerrar el curso, el último curso, de la mejor forma posible (al fin y al cabo, un 10 es un 10).

Pero ahora me siento a desayunar, rozando el mediodía, me pongo el pijama por la noche y no me lo saco hasta... la noche. Que sí, que será unos días, en lo que termina la Semana Santa y volvemos a madrugar para acudir a un hotel (no se sabe muy bien a cuál será) para el periodo de prácticas. Pero el cambio, con o sin prácticas por delante, ya se respira en el aire soleado...

Recuerdo el pasado martes como un punto de inflexión. Tuvimos los dos últimos exámenes del curso, en un maratón de tres horas. Dos exámenes que ocuparon mi mente durante los días previos a su realización, agobiado, estresado, sintiéndome incapaz de afrontar tal carga. Mi madre me tranquilizaba, "de peores cosas has salido adelante, no te agobies porque es peor". ¡Qué razón tienen las madres! Cuando pude relajarme (la noche previa al examen, rozando siempre los límites de la cordura) me di cuenta de que, en realidad, toda la materia que me agobiaba estaba más o menos en mi mente, y solo tenía que respirar hondo y concentrarme para encontrarla en las bases de datos de mi cerebro.
Relajado, hice el examen. Entero. Sabiendo que lo estaba haciendo bien, me relajaba aún más... hasta culminar los dos exámenes, obteniendo resultados inmejorables. Nunca un profesor (en este caso, admirada profesora) había añadido junto a la nota una palabra: Excelente.
Me siento orgulloso por ello.

Ese mismo martes, cuando llegué a casa, me senté en el sofá. Sabía que los últimos exámenes estaban aprobados, sabía que habóa terminado satisfactoriamente la última fase de aprendizaje, y que ya solo las prácticas me separan del destino. Y sentado, mirando al ordenador apagado, pensé... "no tengo nada que hacer... ni apunte que pasar, ni asginaturas que estudiar. Ya está."

Llevo un par de semanas pensando en ello. En los cambios que se avecinaban y que, hoy, ya están aquí.
¿Recuerdas? Empecé prometiéndome sonrisas cada mañana, practicando el positivismo. Continué comprando material con el que mejorar mi forma física... y ahora, al borde de las prácticas y muy cerca de la meta final (que es la obtención del título y el inicio de mi carrera en el mundo del turismo), los cambios empiezan a surtir su efecto.
Soy nuevo. Soy mejor.
Y sigo adelante.

16 de diciembre de 2011

Témpanos de Hielo

En el mes del frío y la nieve, cuando el mundo parece sobrecogerse ante la mortífera mano del hielo, las temperaturas bajo cero y la lluvia siempre constante, siempre presente... los cielos se tiñen de grises infinitos, de púrpuras dolorosos, de negro... se ocultan las estrellas, se disfrazan de nubes los cielos antes turquesas y limpios. ¡Oh, Diciembre!
En sus manos frías, en sus pies descalzos, quemados por el hielo que ahoga la hierba y destroza las escasas flores... que torna en quebradizos cristales las caídas hojas de un bosque de melancolía otoñal. En cualquier parte, allá donde sus verdes ojos miran, encuentra no más que ausencia, no más que vacío...
Ha caminado un largo trayecto, avanzando contra el viento feroz. Violentas las embestidas de la vida, salvaje el abrazo del dolor y el odio... incandescente la llama de un amor que no ha existido, que se tiñe de mentira, que se vuelve traslúcido y mezquino... ponzoña amarga del corazón dolido, ausente latido del corazón en mil pedazos destrozado... ¿quién querría amarle, si no es nada? ¿Quién querría besar sus labios jamás besados? ¿Quién querría acariciar su piel fría como la misma muerte?
Es dolor y pena, pero también la naciente fortaleza de quien se sabe descubridor de un paraíso nuevo... el paraíso de la auténtica verdad, la realidad ante sus ojos, las lágrimas secas, cayendo al suelo como gotas de cristalino hielo...

Ante él se ha abierto un horizonte desolado y hermoso, donde el suelo se confunde con el cielo, donde todo es igual siendo por ello absolutamente diferente. La superficie por la que camina es deslizante y fría, cristalina bajo los rayos de un sol que ya nada alumbra, que ya no caliente su piel de porcelana. Sobre su cabeza, un millón de témpanos de hielo hacen las veces de cielo e infierno, día y noche, confusa armonía de formas que emiten destellos apagados y fulgores ya muertos.
El poder de la razón sobre la fuerza de un ideal perdido.
El romanticismo sucumbiendo bajo el yugo poderoso de la verdad. Triste, pero necesario.
¿Quién querría un príncipe cuya armadura brillante se tornará herrumbrosa? Cuyo azul desteñirá en gris y negro. Cuya lengua no emita más que mentiras, cuya figura unas veces claras terminará desvirtuándose en la niebla de un diciembre oscuro y ventoso.
Pues si algo ha aprendido de los príncipes, es que ninguno existe. Y siempre, fantasmas deformes y vacíos, se disfrazan con sus ropas y se ciñen su piel, para engañar a aquellos cuyos ojos no pueden ver la maldad, cuyo corazón no acepta la posibilidad del engaño o el abandono... a aquellos que por ser confiados son siempre los más frágiles. Y de ellos se aprovechan, y por ellos se entregan a la aventura de lo imposible, de un rayo de sol, de una simple sonrisa, una sencilla caricia, una mirada de afecto y un beso de amor.
Pero al final, el disfraz se deshace. Se destiñen las ropas, se derrama la sangre... y el fantasma se desvanece como la niebla bajo el cálido sol. Y él, que se había enamorado de un imposible que creyó posible, se derrumba en una espiral de amarguras y temores... Y piensa que no es posible, que los fantasmas no existen... y en un lecho de rosas, ante una cena ya fría a la luz de unas velas tiempo atrás consumidas, espera murmurando en silencio a un amor que nunca llega. Mientras, más allá del umbral de su puerta, el tiempo avanza, los días transcurren sin descanso... el mundo cambia, las tornas cambian... y de pronto es día como al segundo es noche... y sigue contemplando la llama inexistente de una vida que se termina.

En diciembre, cuando el frío apremia y los témpanos de hielo cuelgan de su corazón herido, toma la decisión de encerrarse a cal y canto, de cortar las vías del tren, de ausentarse de un mundo cruel. En diciembre, mientras otros brindas con champán y saborean las fresas y los turrones, desnudos amantes en una cama de lujuria y sentimiento, él se pregunta el por qué de su desdicha.
Y concluye, quizás acertadamente y tal vez por error, que la culpa ha sido siempre suya. Porque él se creyó la leyenda jamás escrita del amor eterno. Porque él confió en la quimera del romance... y por creyente, sufrió.
Y ya no quiere sufrir más. Y por ello...

18 de septiembre de 2011

Punto y aparte

Es el fin del verano, el último día de vacaciones. Mañana comenzaremos la rutina diaria de clases y apuntes, de exámenes y trabajos. La vuelta al estudio, la preparación última de nuestro futuro. El primer día del último curso (con suerte) de nuestras vidas. 
Quizás por ello, y por todas las decisiones que se ponen en marcha con el inicio del curso escolar, tengo más ganas que nunca de comenzarlo, y de terminarlo. Quizás por ello, este último domingo de verano y vacaciones se hace particularmente extraño. 
Será muy raro volver al mismo instituto después de tres meses lejos de allí. Reencontrarse con los compañeros, para comenzar de nuevo. O para seguir allí donde lo dejamos. Ahora lo pienso y me doy cuenta de que en junio no afrontamos un final, sino una pausa. Un silencio que mañana termina, y nos deja donde estábamos. Tres meses más viejos, con tres meses de experiencias veraniegas, pero en el mismo lugar (cuatro pisos más arriba).


Todo huele a final, aún antes de haber comenzado. 
Tal vez sea normal, después de veintiséis años estudiando, tras tantas dudas y errores académicos. Ahora que, al fin, parece que he encontrado algo que me gusta y me apetece hacer. 
Se hace extraño pensar que, dentro de un año si todo ha ido según lo planeado, no habrá exámenes a la vuelta de la esquina, o apuntes, o vuelta al cole. Dentro de un año tal vez ni siquiera esté aquí, donde ahora estoy. Quién sabe. La vida gira continuamente, jugando su propio juego. 
Lo que está claro, ahora, en este momento y a escasas horas de volver, es que todo huele a final. 

Ha sido el olor del verano. Tras el olor de la música, de los conciertos, de las playas, de las palomitas de cine, de las comidas familiares, las fiestas, las discotecas, las charlas entre amigos, los reencuentros, el nacimiento de una sobrina, las despedidas, los cafés, los mensajes, las personas que han entrado o salido de mi vida, las relaciones, los descubrimientos... Tras cada uno de los aromas de un verano como otro cualquiera, pervivía siempre ese olor al final. 
El final de un tiempo. El final de una larga etapa de mi vida. Ese final que se rubricará con el final de un ciclo. 

Y al final, siempre se dedica uno a pensar en lo que ha sido, a fantasear con lo que tal vez sea... y a olvidar lo que es. 
Al final, pienso. 

El sueño, aquel sueño hace tanto tiempo imaginado, se acerca. No me refiero tan solo a la posibilidad de publicar mis novelas, o ver cómo se ruedan los guiones de cine que escribo, o a conseguir un contrato con un editor o una publicación. Me refiero al sueño de volar, lejos, y empezar una vida de cero. Una vida mía, según mis normas y sobre todo, alejada de las máscaras y los disfraces que he utilizado durante estos años. Ahora que el mundo conoce mi verdad, todo es tan raro por aquí y se hace tan difícil a veces separar la realidad de la ficción... Lejos, muy lejos, podré ser yo sin temores. 

Ha sido un verano musicalmente duro. A los ocho años, un día como el de mañana, pedí a mis padres que me apuntasen en la escuela de música porque yo quería sentarme en el escenario en el que mañana me sentaré, con algún instrumento, a tocar conciertos. Parece que fue ayer cuando dije aquellas palabras, y parece que fue ayer cuando me senté en aquel escenario por primera vez, y toqué mi primer concierto. 
Han sido sin embargo, muchos años invertidos en la banda, muchos años de experiencias, de amigos, de confidencias, de música. Casi trece años, si mi memoria no me falla, más si contamos los años previos de formación. Y en trece años, una vida. Una vida de alegrías, de risas, de fiestas y recuerdos imborrables. Una vida en la que hubo altibajos y auténticas depresiones, pero eso es la vida... dicen. He pasado momentos en los que desearía no haberme sentado nunca en aquel escenario, y otros en los que me he sentido increíblemente afortunado por haber sentido el flechado de la música. Allí, sobre el escenario, residen amores y amistades, profesores de los que he aprendido más que música, más que vida. Allí hay casi hermanos y hermanas, almas gemelas algunos y algunas. 
También allí residen aquellos que supieron, casi antes que nadie, mi verdad. Por ellos me he sentido querido, realizado. Y aunque hubo momentos difíciles, respirar el final de una época tan larga y fructífera de mi vida se hace duro, y no dejo de pensar que quizás aunque esté lejos, quizás aunque todo salga bien y el final sea también su final para mi, va a ser duro, muy duro... y en el fondo, lejos o cerca, fuera o dentro, la música de esos maestros que han sido, de los que aún son y de los que pronto serán, sonará siempre en mis oídos recordándome que he sido, que todavía soy, y que de algún modo atemporal siempre seré. 

Me he puesto melancólico al pensar en los finales que aún no han llegado, pero que se acercan lentamente. 

Me doy cuenta de que, en este verano de olor tan extraño y sentimientos encontrados, me he equivocado muchas veces de estrategia. 
Saber que es un verano irrepetible, que tal vez el próximo sea completamente diferente en tiempo y lugar, me ha llevado a sentir cosas que no sentía desde hace mucho tiempo, si es que alguna vez las he sentido. Y por hacerlo más fácil he intentado construir barreras y alejarme de todo y de todos. He puesto distancia entre aquellos amigos a los que tanto quiero. He dejado llamadas sin contestar, mensajes olvidados, palabras sin decir y momentos que ya se han perdido en el olvido de la memoria. 
Para hacerlo fácil. Algo imposible. 

Pero no importa. 

Aún cuando huela a finales, todavía quedan meses de posibles principios, meses de continuidad, meses del aquí y el ahora, con el mañana a la vuelta de la esquina y el pasado a la espalda... pero sin importancia. Hoy. Mañana. Un año. 
A un año de un final y un inicio, pienso mucho. Y aunque ese final definitivo y extraño se acerca, aún estando tan lejano... hoy no pongo un punto cualquiera al verano de 2011... sino que pongo un punto y aparte. 

Y en este punto, toca saltar de nuevo... a la aventura de un año muy intenso e importante por vivir. 

4 de septiembre de 2011

Ailasor

Quérote, pitufa :)


Y aún parece que fue ayer el día que nos conocimos... y al mismo tiempo pudiera parecer que hace años de todo aquello. Ailasor. Recuerdas que te dije que algún día, escribiré una historia en la que un personaje importante llevaría ese nombre tan "secreto" que te has regalado? Ailasor. 
Ailasor es Rosalía, mi pequeña y dulce Rosalía... 
Una compañera de clase, convertida en poco tiempo en una gran amiga. De las mejores, me atrevo a decir. Alguien especial, que hoy, Domingo, inicia una pequeña aventura isleña. Una experiencia que será nueva y que te traerá un montón de cosas buenas. Porque solo te mereces lo mejor. 
Mañana te vas, y aunque en persona ya nos hemos dicho un "hasta luego", hoy te digo aquí otro. Y si no me equivoco es la primera vez que hago esto, aquí, en mi rincón del ciber-mundo. 
Va a ser muy raro iniciar el curso y no tenerte en el aula, pero estarás bien acompañada, disfrutando de muchas cosas buenas. Espero que no te olvides nunca de este chico medio loco que te ha reservado un huequecito de corazón...
Disfruta de esta nueva etapa y nunca dejes de ser quien eres... Ailasor.

Te quiero. Mucho.

Feliz viaje.

24 de junio de 2011

... y será una historia de amor

He navegado durante días por las profundidades de un baúl lleno de proyectos inacabados, de ideas sin madurar, de frases olvidadas y personajes aún por crear. He convivido con ellos, he escuchado sus voces, sus gritos y susurros. He sentido su caricia, experimentado su deseo, sufrido su dolor y disfrutado con ellos.
A veces, lo más difícil no es comenzar una nueva novela. A veces, lo verdaderamente complejo es decidir cuál será el proyecto que ocupará tu tiempo las siguientes semanas. Qué personaje deseas conocer, o qué historia necesitas vivir y contar, contar y vivir.
Sobre todo, cuando te has pasado tres años al lado de un mismo personaje. Una y otra vez, sintiendo su cercanía y experimentando su caída en el dolor. Y no obstante, toda historia tiene un comienzo y un final. Y todo proyecto, aún el más largo, encuentra su realización efectuando el esfuerzo necesario. Y como escritor, el final de una novela no es más que el principio de la siguiente.

Y la siguiente, está a punto de comenzar.
¿Cuál es su temática? ¿Por qué he elegido esta historia y no otra? ¿Quién es el protagonista?

La próxima gran aventura, es una historia de amor.
Es una historia de superación, de aceptación y de necesaria creación, al menos para mí.
Una novela sobre la protección de la oscuridad y el miedo a la luz. Una novela de puertas cerradas y amores secretos, de sentimientos encontrados y dolorosos silencios. Pero una historia de la vida misma, en la misma vida. Algo tan real como reales son los días y las noches de aquellos que han sentido y sienten, y que viven historias similares a la historia por contar.
Una historia de ficción, que nunca ha tenido más de la propia vida de quien escribe.
Y hasta aquí puedo leer.
O escribir.

22 de junio de 2011

Distancia

Añorando aquello que tan solo había soñado, contemplaba en el horizonte de su propia existencia la inmensidad que los separaba. Incluso en los sueños, más allá de cualquier lógica, la cruel realidad se interponía en su camino arrastrándole al precipicio de la eterna soledad a la que había sido condenado.
Nada puede hacerse cuando todos los trenes han partido, cuando el mundo parece haberse esfumado bajo los pies, cuando nada queda a tu alrededor a excepción de la ausencia de quien nunca ha estado allí.
Soledad, triste soledad.
Crueles circunstancias las del tiempo y el espacio, que separan a los que anhelan estar juntos.
En las tierras de la nada, el recuerdo imborrable de quien nunca ha sido mío, de aquel que como el humo, se escapa hacia la eternidad. Como el agua en el cuenco de las manos, se derrama de forma incontrolable, desapareciendo hasta no dejar más que las moléculas invisibles de una realidad que ha sido posible, pero nunca real.
Y la distancia, infinita, separa a los amantes perdidos.
Océanos profundos e inabarcables. Áridos desiertos bañados por el perfume exótico de oriente.
O simplemente, la distancia invisible e infranqueable de lo imposible.

Te vi caminando en la selva de tu propia vida. He visto en tus ojos la razón misma de tu existencia y la verdad absoluta de tu ser. La bondad de tu suspiro, la eternidad de un beso nunca robado. He querido tomar tu mano entre las mías y llevarla allí donde late furioso mi corazón desbocado. He querido hablarte, decir tu nombre, acariciar tu rostro.
He querido ser y sentir, como tú eres y sientes.
Pero estás lejos, y nunca cerca. Allí, nunca aquí...

Y el escritor, ausente, se viste de añoranza...
Sus ojos en lágrimas bañados se pierden en la distancia, sus temblorosas manos acarician el manto que cubre su cuerpo desnudo.
Y en la distancia, un susurro al oído, una caricia sobre la piel. Y la esencia misma de lo que está por llegar.

20 de junio de 2011

Verdades... a medias

Él presumía de vivir según sus normas, de hacer cuanto quería, de cumplir sus sueños. Él crecía en su abultada vanidad, creyéndose hijo de reyes. En sus manos, el mundo maleable. Es sus labios, la verdad.
O al menos, eso decían sus labios.
Pues oculta tras los dientes, rezumando en su lengua bífida, se filtraban los venenosos efluvios de la mentira. Y las bacterias de una realidad fingida se entremezclaban con las células vírgenes de la verdad oculta. Y en secreto, siempre en secreto, verdades a medias mordían en la yugular al mentiroso que, sin quererlo, mentía.
A veces el mentiroso, se creía sus propias mentiras.
Y qué será de él, viviendo siempre a medias...

El escritor ha hablado. Y de mentiras a medias y vidas vacías cargado, con las decisiones tomadas y el destino por delante, ha decidido claudicar. Y en vez de hundir la cabeza entre la arena, en vez de huir, de callar y seguir asintiendo y sorteando golpes de manos envenenadas... ha decidido hablar.

Y que tiemble el mundo, porque es mi vida... y por ella pienso luchar!!

16 de mayo de 2011

Un lugar para cada cosa...

...y cada cosa en su lugar...
Aquello había quedado muy claro desde el principio, al inicio de los tiempos, en el mismo momento en que habían sido repartidas las papeletas del pequeño juego de la vida.
'Hay un orden preestablecido', nos dijeron. 'Un orden que no debe ser cambiado bajo ninguna circunstancia'.
Cada cuál debe ocupar su lugar. Estaréis divididos, apartados, separados por reglas y límites inamovibles, infranqueables. Intentaréis saltar esos límites, y cualquier intento de franquearlos estará fuera de toda lógica. Cada cuál ha de tener un sitio y pretender lo contrario es absurdo, pues aquellos al otro lado de cualquiera de vuestros límites os mirarán con desdén y fingido aprecio, y terminarán por haceros daño, por heriros aún sin saberlo, porque están lejos de vuestras manos, porque no son como vosotros, sino superiores. Y del mismo modo actuaréis con aquellos que, siendo diferentes, serán inferiores. Intentar moveros tan solo os traerá lágrimas y tristezas.
Por ello, nos dijeros: aspira a aquello que está a tu alcance, no pretendas llegar más alto del último de los escalones o te precipitarás en una caída libre que puede costarte la vida. Procura aquello a lo que puedas aspirar, enamorate de tus iguales, aquellos que pueden amarte en verdad, que no solo finjan quererte, sino que te quieran. Aquellos a los que puedas llegar a gustar. Porque los demás están lejos de ti, y si llegas a amarlos, e intentas que ellos te amen... solo obtendrás dolor y decepciones, y verás cómo ellos son felices mientras tú recoges del sucio suelo los pedazos marchitos de un corazón roto.

Ocupa tu lugar en el mundo. Acepta quién eres y cómo eres, y por qué eres... Nunca ansíes lo que los demás tienen, aunque sea lo correcto y lo adecuado, aquello por y para lo que te han educado.
No sufras por no llegar jamás a la altura que te ha sido marcada, por vivir a solas, por no sentir que alguien más siente...
Porque a veces, tu lugar en el mundo está vacío.
Y tú estás solo.

No alces la mirada a los ojos de los más altos, tan solo mira a los que tienes al lado y, sin dudas ni pretensiones, te devuelven la mirada más sincera. Solo así podrás arañar aquello que ellos, los seres superiores, llaman "felicidad".

4 de mayo de 2011

Bright Eyes - First Day of My Life


This is the first day of my life
I swear I was born right in the doorway
I went out in the rain suddenly everything changed
They're spreading blankets on the beach

Yours is the first face that I saw
I think I was blind before I met you
Now I don’t know where I am
I don’t know where I’ve been
But I know where I want to go

And so I thought I’d let you know
That these things take forever
I especially am slow
But I realize that I need you
And I wondered if I could come home

Remember the time you drove all night
Just to meet me in the morning
And I thought it was strange you said everything changed
You felt as if you'd just woke up
And you said “this is the first day of my life
I’m glad I didn’t die before I met you
But now I don’t care I could go anywhere with you
And I’d probably be happy”

So if you want to be with me
With these things there’s no telling
We just have to wait and see
But I’d rather be working for a paycheck
Than waiting to win the lottery
Besides maybe this time is different
I mean I really think you like me

El caballero de radiante armadura, cuyas letras llegan en el viento a través de océanos y tempestades, de guerras y desiertos. El eterno amigo en la distancia, un amigo sin rostro, sin realidad, pero con una esencia que lo significa todo y más, cuyos ojos nunca vistos iluminan las noches más oscuras, cuya sonrisa jamás vislumbrada alegra los corazones... o el corazón de quien escribe, cuyo abrazo todavía no recibido, reconforta el alma cansada.

"First Day of My Life" llegó a mi bandeja de entrada en una noche oscura, de un momento oscuro, cuando oscuros pensamientos me rondaban. Es una canción melódica, melancólica... pero que no puede sino arrancar una sonrisa y alegrar, aunque solo durante los tres minutos que dura, el día más negro del más negro de los años.

"Este es el primer día de mi vida..."

Gracias.

3 de mayo de 2011

Carta desde el agotamiento

Son los claroscuros de una vida que se tuerce.
(Imagen: Laura Imagination)
Qué fácil es para muchos abrir la boca y soltar bazofia por ella, palabras absurdas y afiladas como cuchillos. Qué fácil, decir las cosas sin pensarlas, sin meditar en el significado que se oculta en ellas. O, lo que es peor... haciéndolo y aún así, decirlas, lanzarlas al viento.
Flechas envenenadas, afilados puñales, cuya diana no es otra que el corazón de los que escuchan, o el alma de aquellos sobre los que se habla, de aquellos a los que no se menciona, pero que ahí están, a merced del veneno.
Qué fácil es hablar de aquello que se desconoce. Qué sencillo convertir en burla cualquier diferencia. Hacer que una sonrisa se transforme en una lágrima. Una sola lágrima, tan amarga, que podría contaminar de oscuridad y locura un océano entero.
Y a veces, de vez en cuando, esa lágrima desborda un vaso muy lleno. Y la paciencia se agota. Y allí donde hubo silencio nacen los gritos, y las consecuencias desconocidas recaen sobre el mundo.

Estoy cansado. Agotado.
No quiero ser victimista, no pienso derramar una sola lágrima, no pienso quejarme, ni emprender absurdas venganzas. No pienso seguir siendo lo que he sido, ni pienso dejar de ser lo que soy.
Estoy harto de ser lo que he sido y ocultar en un armario con llave lo que soy.
Quien quiera, que me entienda.

Se acabó ser el muñeco de barro que se resquebraja cada día, estoy cansado de unir las piezas una y otra vez, de fingir que no me importa, de sentir que no siento nada, de vivir sin vida.
Estoy cansado de hacer el ridículo. De las bromas supuestamente bien intencionadas que se clavan en el alma, de palabras carentes de sentido que hieren como el hierro incandescente. Agotado de pedir perdón por cada uno de los delitos que, dicen, he cometido sólo por existir, sólo por ser quien soy.
Y como estoy harto, como no puedo más, como rozo la locura con la yema de los dedos y oscuros pensamientos me recorren las venas amargadas y llenas de salitre y polvo, estallo. Y en vez de gritar, llorar y patalear prefiero escribirlo. Y dejarlo aquí, donde aquellos que debieran leerlo no lo leerán. Donde los cobardes nunca se atreverán a entrar, donde los idiotas no tienen cabida, donde soy quien soy, en mi reino, en mi casa y mi hogar...
Donde nada importa, excepto yo.
Llegó la hora, Damián. El momento de ser egoísta, de callar bocas, de abrir las puertas y salir del armario, de sentirme vivo, de correr y ser libre... de amar y ser amado por aquellos que aman, odiado por los que odian...
El vaso se ha desbordado. El agua se funde con el océano. Y yo pienso empezar a vivir... sin miedo.
Estoy agotado. Pero estoy a tiempo de reposar, tomar fuerzas... y volar.

23 de abril de 2011

Rosas de papel y tinta

Quisiera regalarte una rosa, del color de la pasión. Una rosa del color de los besos y la alegría, de la sangre ardiente, de los rayos del sol. Quisiera dártela en este día, que es un día como cualquier otro, siendo un día especial.
Palabras de amor... rosas rojas... libros vacíos...
San Jordi....
Si hoy estuvieses a mi lado, te entregaría mi alma en prosa, y besándote los párpados cerrados te leería las palabras más secretas del más secreto de los libros. Y en la tranquilidad de las páginas en tinta mojadas, sentiría la suavidad de tus pétalos rozándome la piel. Y sería feliz.
De libros y rosas está el día lleno. De páginas regaladas y flores marchitas, de almas románticas enfrentadas al destino. ¿Y quién no anhela una rosa y un libro? Yo deseo...

Feliz día del Libro.
Feliz día de San Jordi.
Felices lecturas... y arómaticas rosas para todos...

18 de abril de 2011

Michael Bublé: Everything

A veces las palabras que uno necesita las encuentra en otros, lejanos o más próximos, conocidos y desconocidos. A veces, en el más duro de los días, escuchar una canción ayuda a superar cualquier avatar de la vida y, simplemente, te ayuda a sonreír. 
Por eso amo a Michael Bublé.
Por eso amo esta canción.
No solo por lo que dice... sino porque me recuerda algo. 
Y me ayuda a sonreír... 



You're a falling star, You're the get away car.
You're the line in the sand when I go too far.
You're the swimming pool, on an August day.
And you're the perfect thing to say.

And you play it coy, but it's kinda cute.
Ah, When you smile at me you know exactly what you do.
Baby don't pretend, that you don't know it's true.
Cause you can see it when I look at you.

[Chorus:]
And in this crazy life, and through these crazy times
It's you, it's you, You make me sing.
You're every line, you're every word, you're everything.

You're a carousel, you're a wishing well,
And you light me up, when you ring my bell.
You're a mystery, you're from outer space,
You're every minute of my everyday.

And I can't believe, uh that I'm your man,
And I get to kiss you baby just because I can.
Whatever comes our way, ah we'll see it through,
And you know that's what our love can do.

[Chorus:]
And in this crazy life, and through these crazy times
It's you, it's you, You make me sing
You're every line, you're every word, you're everything.

So, La, La, La, La, La, La, La
So, La, La, La, La, La, La, La

[Chorus:]
And in this crazy life, and through these crazy times
It's you, it's you, You make me sing.
You're every line, you're every word, you're everything.
You're every song, and I sing along.
'Cause you're my everything.
Yeah, yeah

So, La, La, La, La, La, La, La
So, La, La, La, La, La, La, La, La, La, La, La


Porque, a veces, las palabras de otros son más poderosas que las propias.

7 de abril de 2011

Absurdas divagaciones del romanticismo

"Le habían dicho que el amor no es algo que uno deba buscar, de un modo desesperado, en los rincones de este mundo frío y oscuro. Que llegaría solo, sin que se diese cuenta, hechizando su corazón y embrujando sus sentidos de una forma irracional."



Qué difícil es ser un romántico en este mundo donde el sexo ha conquistado cada rincón de la sociedad, donde importa más la forma física que el intelecto, donde no tienen cabida los sentimientos, diseccionados y estudiados como procesos químicos de nuestro cuerpo más que como ideales abstractos.
¿Dónde han quedado las cartas de amor? ¿Dónde las caricias y los besos? El coqueteo, el juego, la palabra, la sensación... Se han perdido en favor del placer...
Ya no se escuchan serenatas a la luz de la luna, ni poemas susurrados en el viento. Ya no huele el amor a rosas frescas y cenas a la luz de las velas. Todo eso se pierde, como el agua entre los dedos. Ya nadie graba sus nombres en la corteza de un árbol, o en la arena húmeda, sabiendo que el mar borrará el secreto de un amor que podría ser eterno. 
La belleza de los sentimientos. Retortijones en el estómago, pequeños mareos, miradas brillantes y suspiros. 
Corazones rojos que laten veloces al mirar a los ojos del otro, al sentir sus dedos en tu mano, en tu cuello, en tus cabellos...

Quizás me llamen zalamero, quizás antiguo, absurdo... lo seré y no lo niego. 
Mas yo quiero un poco de romanticismo. Que le da alegría al mundo, y lo hace más... bello. 
Qué absurdo me siento, diciendo esto. Porque quiero que me quieran. Porque quiero un te quiero. Porque, tal vez, te quiero. 
Son absurdas divagaciones que carecen de sentido.
Como el amor.
Un sin sentido, perdido, absurdo... y siempre perseguido por aquellos cuyo corazón, como el mío, no ha dejado de latir. 
Románticos... 

4 de agosto de 2010

Como el fénix

[...] Fawkes es un fénix, Harry. Los fénix se prenden fuego cuando les llega el momento de morir, y luego renacen de sus cenizas. Mira... [...] "Harry Potter y la Cámara Secreta".

Como el ave fénix que resurge de sus cenizas, el escritor se puso el mundo por montera y decidió avanzar, incansable, hacia un horizonte de oportunidades. La decisión no había sido fácil, pero una vez había avanzado el primer paso, resultaba difícil -cuando no doloroso- dejar de caminar.
Habría mentido si hubiese dicho que aquel primer paso había sido sencillo. Nunca lo dijo, pues reconoció que en su vida había realizado un acto más difícil que aquel. Tampoco llegó a arrepentirse por haber avanzado un poco, y se negó a mirar atrás. Ya no tenía sentido hacerlo.
Él sabía que sus cenizas estarían revueltas un tiempo, que cuando lograse asomar la cabeza entre ellas para mirar al mundo una vez más, muchas cosas habrían cambiado. Cuando algo nuevo llega, mucho de lo viejo se va. Desaparece. Se disipa.
Al escritor no le importa, le da igual. Renovarse o morir, dicen. Y la muerte no era una opción.

Como el fénix, al final de una vida, decidió prenderse fuego, arder, quemarse en sus viejas desdichas. Pero como el fénix, el escritor no tardará mucho en emerger de sus cenizas. Y como el ave de los misterios y la hermosura, como el ave fuerte cuyas lágrimas curan cualquier herida, el escritor alzará el vuelo y, desde las alturas, contemplará todo lo que ha sido y lo que es... y es posible que pueda contemplar pequeños retazos de lo que está por llegar.
Pues como el fénix, su realidad se habrá tornado fantasía. Y su vida habrá cambiado.

10 de julio de 2010

Ser Músico...

-Porque me encanta estudiarme tochazos de armonía para que después, haga lo que hagas, la sensible siempre debe ir a tónica.
-Porque me encanta aprenderme las obras casi de memoria para después no dar ni una en la audición.
-Porque pongas los días que pongas en la matrícula siempre tendrás problemas con los horarios.
-Porque me gusta estudiar una carrera de 14 años para que luego me digan: “¿y qué más vas a estudiar?”
-Porque me gusta oír… “¿Eres músico? ¡Tócame algo!” (si señora, la teta le voy a tocar como no se calle…)
-Porque me gusta ver como los niños (y no tan niños) me imitan cuando toco por la calle.
-Porque de pequeño siempre he querido un piano de juguete.
-Porque siempre que no me sale la lección en clase le digo a mi profesor: "Te juro que en mi casa me salía..."
-Porque puedo diferenciar al oboe de la tuba, de la trompa, del contrabajo, etc., sin tener que llamarlos a todos “la flauta esa que tocas”.
-Porque el negro ocupa la mayoría de mi armario.
-Porque me gusta pillar la borrachera madre el día de Santa Cecilia.
-Porque donde tu ves un “chin-pum” yo veo una cadencia perfecta.
-Porque me gusta leer en 5 claves distintas en los repentes.
-Porque me gusta que el profesor de lenguaje me diga que le baje una octava a la lección melódica si estoy afónico.
-Porque me gusta suspender los exámenes de composición por tener un par de quintas, otro par de octavas y una segunda aumentada.
-Porque me gusta hacer duplicaciones extrañísimas de una misma nota para que no me salgan faltas con los acordes anteriores y posteriores.
-Porque me gusta inventarme dominantes secundarias si en un análisis veo que me falta alguna nota por justificar.
-Porque me gusta que mi atril en los conciertos en la calle parezca un tendedero en vez de un atril con tanta pinza.
-Porque me gusta que me digan: “¿Y con esto te ganas la vida?”
-Porque me gusta hacer como que muevo los cuerpos movibles de mi instrumento para afinarlo y no tengo ni idea si estoy alto o bajo.
-Porque me gusta ir a cursos durante el verano, conocer a gente con la misma pasión que yo y hartarme de llorar el último día mientras me despido.
-Porque me gusta que mis amigos me pregunten... "¿y sabes tocar la última canción de El Canto del Loco?"
-Porque siempre nos quedará el metro...
-Porque no puedo faltar a la única hora a la semana que tengo de instrumento cuando esté agobiado por mucho que me digan... "¿Estás agobiado? Pues no vayas hoy..."
-Porque me gusta hacerle la zancadilla a la gente cuando me molesta en las procesiones/pasacalles.
-Porque aparte de saber tocar "Paquito Chocolatero" también sé tocar conciertos de Mozart, Haydn, Weber, Schumann, etc.
-Porque me gusta estudiarme cómo los cavernícolas se daban golpes con huesos y lograron hacer música.
-Porque me gusta en clase de banda/orquesta tocar el cumpleaños feliz a cualquier miembro del conjunto y cada uno en una tonalidad distinta para conseguir originalidad.
-Porque me encanta irme de cañas después de un concierto.
-Porque me gusta mirar raro a mi instrumento cuando me equivoco.
-Porque Beethoven, Vivaldi, Falla, etc., ya son de la familia.
-Porque me gusta que la gente me mire raro cuando digo “Baj” en lugar de “Bach”.
-Porque me gusta que mi profesor me diga “más staccato por favor”
-Por me gusta saber modular de veinte mil formas distintas, pero eso sí, sin pasarme más de dos círculos de quintas.
-Porque podré dar clase tanto en el conservatorio, como en el instituto, colegio, escuelas de música, etc.
-Porque cuando trabaje lo haré en lo que verdaderamente me gusta.
-Porque podré seguir disfrutando de la música hasta en el trabajo.
-Porque me gusta expresar sin tener que hablar.
-Porque me gusta hacer disfrutar a los demás.
-Porque vivo por Ella.
-Porque con Ella jamás me sentiré solo.
-Porque… ¿y por qué no?
-Porque... "Sin música la vida sería un error" (Nietzsche)

>>>Muchísimas gracias a Ceci (mi gran amiga del Oboe) por este texto... ¡es sublime! Cuantas verdades juntas...

Lejos...

[...] ¿Qué dirías si hoy fuese el último día que compartimos? ¿Qué, si todo fuese a cambiar mañana? ¿Y si el avión despega esta noche? Habla ahora... o calla para siempre [...]

Eures es un servicio de la Unión Europea, similar en ciertos aspectos al Inem de nuestro país... Un servicio destinado a conectar a trabajadores y empresas de los diferentes países miembros de la Unión.
Descubrirlo, ha supuesto una grata sorpresa, y aunque debo informarme bien sobre todas sus ventajas y su funcionamiento... encontrarme una oportunidad, un camino, me ha levantado el ánimo.
Porque siempre había sabido que no era aquí donde jugaría la gran partida. Y si debe ser aquí...
Uno gana más por lo que calla que por lo que cuenta. Dicen que el secreto es el aliado del triunfo. Nunca vendas el pescado antes de pescarlo. O algo así.

Entre mis inconfesables planes de futuro siempre ha estado la opción de irme al extranjero (a las Islas Británicas, si puedo elegir, o a los Estados Unidos) y labrarme un futuro. Nada permanente, al menos en principio, sino más bien una aventura, una experiencia diferente... Cada vez que lo pienso, siento un cosquilleo en la nuca. Una extraña sensación, la emoción de una vida nueva, la libertad de la soledad... y una cultura diferente, un idioma distinto.
El billete ha sido comprado. Solo falta fijar la fecha... y el destino.
Me voy.

4 de enero de 2010

Deslizaaaaaaaaaaante

Empezar el año nuevo viviendo nuevas experiencias siempre es algo positivo. Y en este 2010 mi primera aventura (sí, que nadie se ría) ha sido enfrentarme a unos patines y una pista de hielo. En compañía de algunos familiares, el primer día de enero de 2010 fuimos a la pista de patinaje de Santiago de Compostela.
¡Parece más fácil de lo que en realidad es! Aunque puedo decir con orgullo que no me he caído ninguna vez… también es cierto que avancé con precaución, al principio cerca de las barandillas (para agarrarme en caso de peligro) y alejándome lentamente.
Ha sido muy divertido, en realidad, aunque no me convencía el plan. Quizás el mayor inconveniente sea el frío que hace (normal, es una pista de hielo) y que al final mis pies estaban congelados. ¡Y las agujetas que tengo hoy! Pero ha sido una experiencia agradable.
Ahora, a día dos de enero (y aunque sea sábado) toca volver a la rutina. La nochevieja (divertida, aunque me haya costado la voz y un buen dolor de garganta) deja paso al año nuevo… y a los nuevos proyectos en materia de escritura (puedes leer más en la sección destinada a ello).

13 de noviembre de 2009

¡Se me lleva el viento!

¡Menudo temporal nos ha caído encima! Para llegar hasta Santiago (de Compostela) tuve que venir a sesenta casi todo el camino porque se me iba el coche. Y una vez aquí, casi salgo volando tres veces, por no mencionar el contenedor de basura que casi se me cae encima...
Ya lo decían en las noticias, que hoy habría vientos de más de 100 km/hora... pero esto ya es demasiado. ¡Y por la mañana fue peor,al menos en mi pueblo... que las cosas que hay alrededor de mi casa llegaron hasta la carretera y me desperté porque algo golpeó contra la pared de mi dormitorio. ¡En fin! Que si salís de casa durante el día de hoy, no olvidéis poneros piedras en los bolsillos...

2 de noviembre de 2009

Primeras reacciones

Estos días he recibido un correo electrónico de la editorial del libro con una opinión expresada por un escritor. A continuación podéis leer el mensaje completo:

"Trataré de terminar (dije trataré eh!) Desde luego que compraré el primer libro de Fergutson, no nomas por darles el apoyo a ustedes, pues el que vendan es lo que garantiza a todos los participantes y ahora amigos, que ustedes sigan adelante. Otra razón para su compra es leer y tener el cuento de “Mi pequeño Querubín” que por cierto… el autor es hombre y no mujer; eso me sorprendió, de verdad; pero aun así si algún día conozco a Damián, le daré un beso en cada cachete (si se deja) y un gran abrazo. El agradecimiento a la gran ternura de su cuento sólo así se puede expresar."

Email recibido esta semana de uno de nuestros mejores escritores. Pensamos que igual te hacía ilusión leer esta crítica.


¿No es sencillamente flipante? Estoy en una nube, orgulloso y satisfecho porque alguien tenga esa opinión de un trabajo mío. Mienten los que dicen que estas cosas no importan... quizás no importen (y dudo que así sea) cuando tus libros venden miles de ejemplares y eres un autor de prestigio, pero cuando estás empezando y todo lo que encuentras son puertas cerradas a cal y canto, una opinión positiva es lo mejor que puedes leer. ¡Te anima, te ayuda a seguir luchando!
Y ahora mismo, tengo más fuerza que nunca gracias a la persona anónima que opinó así de bien sobre mi Pequeño Querubín.