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19 de diciembre de 2012

Ahora, sí

Ahora, sí... 


No será fácil. Es mas, estoy seguro de que este proyecto me costará sacarlo adelante. Llevará su tiempo hacerlo, pues requiere muchísima planificación, mucha atención al detalle, meses de documentación... pero, es un reto. 
Y los retos, inspiran al escritor que se hallaba perdido entre los papeles en blanco que inundan su vida.

Adiós, romanticismo. Hola, crímenes y misterios.
¿Quién dijo miedo? 


7 de noviembre de 2012

Punto de partida. Otra vez.

Me llamo Damián, tengo 27 años, y esta es mi vida. Las experiencias que he vivido. Las situaciones que me han transportado desde el seno materno hasta el lugar que hoy ocupo en el mundo -sea cual sea ese lugar-. He vivido mucho, aunque no muy interesante o intensamente. Pero he vivido mucho, y mucho me resta, aún, por vivir. Eso espero.
La cuestión que hoy me ocupa, es la vida. La realidad. El mundo, tal y como cada uno de nosotros lo ve, lo siente, o lo percibe. La vida que llevamos, enfrentada en una lucha ancestral con la vida que ansiamos llevar. La realidad, humillada ante los sueños, encadenados por la realidad.

En los últimos días, a través de los ojos del mundo que me rodea, he conseguido hundirme en una tristeza que me resulta inexplicable. De pronto, años después de haber superado mis miedos, tras deshacer esos nudos que ceñían mi pecho y me impedían respirar los vientos puros de la libertad, he permitido que todo ese tremendo peso vuelva a caer sobre mis hombros. Sin saber muy bien cómo, las opiniones vertidas por las lenguas viperinas de aquellos que ni siquiera me conocen, han logrado derrotarme, y han quitado el brillo a mis sueños.
¡Por todos mis demonios internos! Estas semanas incluso he permitido que los ojos llameantes de una sociedad enferma me hayan provocado vergüenza y represión, y hasta he lamentado las opciones innatas más profundas de mi ser!

La ausencia de esas noticias esperadas, destinadas a reconfortarme, a alzarme, a cumplir parte de mis sueños, ha conseguido entristecerme, deprimirme. He dejado de escribir, porque escribir ya no parecía una prioridad para mí. ¿Qué sentido tendría seguir escribiendo, si a nadie le importa y a nadie le interesa? La derrota, fuerte e invencible.
¿Por qué retomar el papel y la tinta? Muy sencillo. Porque no sabría qué hacer con mi vida, de otro modo. ¿Cómo podría volver a una vida que jamás ha existido?

He dicho basta, me he plantado ante mi propio reflejo, decidido a aniquilarlo, a romper ese espejo cuya imagen me resulta desoladora.

He decidido luchar. Apasionarme de nuevo. Sentir, y vivir. A mi manera, siguiendo mis propias reglas.
Viajaré a Londres, la ciudad de mis sueños, porque necesito hacerlo. Aunque sienta miedo, aunque la sola idea de hacerlo consiga desvelarme por las noches.
¿Y qué más da?
Son las pasiones más arraigadas en las profundidades de tu pecho, aquellas a las que debes seguir... allá donde te lleven. A mi, van a llevarme a ese país que adoro. Me han llevado a iniciar ese camino que siempre he deseado surcar. El de la literatura. El de la enseñanza.
Son esas pasiones las responsables de cada palabra escrita por estas, mis manos, durante 27 largos años. Y muchos más, que vendrán.

21 de mayo de 2012

Café fresco

Es temprano en una mañana cualquiera, un día en el que no hay trabajo. En el exterior, la temperatura es fresca, el cielo gris no invita a salir o pasear, sino a quedarse en el hogar, relajado.
La cafeterá está al fuego, el agua calentándose, y en breves instantes, el olor del café fresco inundará mi mañana, una mañana de lunes en la que no hay gran cosa por hacer.

Ya hierve la cafetera, y mientras degusto una taza de humeante café de Colombia, me dedicaré a aquello que se me da bien, tal vez lo único que verdaderamente se hacer.
Estos días he permitido que otros asuntos me apartasen del camino, y, durante toda la jornada, no hice gran cosa. Sin embargo al caer la noche, rodeado de oscuridad, todo cambia... y hasta las tres de la madrugada, en mi casa resonaba el eco de las teclas sobre el teclado mientras yo escribía y escribía.

Escribiendo soy feliz, escribiendo soy yo mismo. Café fresco en la taza, con su aroma embriagándome, mientras las historias contadas o por contar, se derraman por las páginas de futuros libros. Con tinta negra, tinta café.
Café fresco por la mañana, y la certeza de un buen día, volviendo al origen.
Sea.

2 de enero de 2012

Un nuevo año

Siempre que termina un año y comienza el siguiente, tendemos a hacer balance de lo que hemos vivido en los últimos doce meses, o pensamos en aquello que querremos llevar a cabo en los doce siguientes. Vivencias y promesas... o los propósitos rara vez cumplidos de año nuevo...
Y sin embargo ahí están, siempre presentes, de forma consciente o inconsciente.
Este año haré... o quiero hacer...

No soy una excepción. Tengo mis propósitos de año nuevo, ideas y proyectos que desarrollar, cosas por las que luchar, y destinos hacia los cuales dirigirme, en los doce meses que ayer comenzaron su cuenta. Estrenamos almanaque, estrenamos un año... y estrenamos desde ya (o casi desde ya) una vida un poco más nueva.
Al fin y al cabo, si de algo me siento orgulloso es de lo mucho que ha cambiado mi vida en el año 2011.
Ha sido el año de la liberación personal, y si bien me faltan un par de cadenas por cortar, puedo decir que ahora comienzo a vivir mi vida personal con toda la tranquilidad del mundo, sin secretos. Besaré a quien quiera sin importarme las miradas, tendré novio, o me casaré, con la tranquilidad de saber que las personas que me rodean saben y aceptan quién soy. Homosexual, y orgulloso. Las puertas del armario abiertas, el alma relajada, y la sonrisa pintada en el rostro.
Ha sido el año de las decisiones. Decisiones que al principio fueron duras, muy duras de tomar, pero cuya aplicación se resuelve de un modo sencillo dado el color que han tomado las cosas. Decisiones inevitables, desde el momento en que todo se ha tornado obligación, y cuando tan solo te ata al pasado una delgada línea de personas que te demuestran su cariño, frente a un mundo hostil de miradas, comentarios y reproches. A veces, el cambio debe estar en uno mismo, y si la vida se torna incómoda en un aspecto que escapa a nuestro control, no merece la pena seguir atado a la piedra que nos hunde un poquito más en el fango.
El año de mi consolidación como escritor, que si bien comenzó el mismo día que conocí a mis dos musas (Diana y Lydia), se afianza cada día que me creo y considero capaz de cumplir mis objetivos (propósitos de año nuevo), cada vez que escribo una palabra, o se me ocurren nuevas historias (esos proyectos que vienen). Proyectos de papel y tinta, y proyectos de celuloide. A saber, ya se dirán, mejor me callo...

Así las cosas, comienzo un año movidito... aplicar las decisiones, romper esas pocas cadenas personales... terminar mis estudios y sobre todo, vivir mi vida, sin secretos, sin verdades a medias... a mi modo y con buena letra. Y ya os seguiré contando, que se acerca el mediodía y es hora (mucha hora) de comenzar a aplicar esos propósitos de año nuevo.
¿Cuáles?
Ah, eso ya es demasiado personal.

Feliz Año Nuevo!!!

18 de diciembre de 2011

(British) Ink through my veins

Ayer apareció, en la pestañita de arriba de este blog que ahora lees, un enlace nuevo. Un enlace que dice "The British Version of Me". Si has accedido, verás que es exactamente igual al blog que ahora sigues leyendo, con una simple diferencia... allí, todo cuando alcanza la vista está en inglés (o intenta estarlo, dentro de mis posibilidades).
Inglaterra, Gran Bretaña... Londres, han sido siempre parte de mis sueños. Una pequeña parte a veces, o grandiosa en otras, pero siempre presente. No se muy bien el por qué ese país me atrae de esta forma, pero así es. Hay algo... británico dentro de mí. Y por eso, un blog en inglés. Porque es la forma más... no se muy bien qué decir, de practicar mi inglés escrito. Seguramente la mitad de lo que escribo allí está mal escrito, o expresado de forma incorrecta, o utilizando expresiones españolas que no existen en inglés. Habrá quien se ría de mi estupidez, quien opine que "por qué escribir en un idioma cuya gramática no se domina a la perfección". Yo les digo que cada uno hace lo que considera mejor, y para mí intentarlo es suficiente. Quién sabe, el primero está lleno de fallos... pero en un año podrían estar perfectos, y de ahí una novela... y una carrera que aquí, se me hace imposible muchas veces.
La idea, la primera idea, era comenzar el blog inglés en 2012. Pero me han podido las ganas... y la verdad es que me resulta divertido (y a veces un poco frustrante) esto de la traducción. Y ya no puedo parar de hacerlo.

2012.
Va a ser un año, cuanto menos, interesante... y eso que aún ni ha comenzado. Vamos, que ni puedo verlo o tocarlo y ya siento el vértigo de lo que pueda ocurrir. Dicen que ese año terminará el mundo. Yo se que llegará a su fin, tal y como yo lo conozco.
Quizás me mude, cambiándome de país. Hablando otro idioma.
Lo que sí está claro es que será un año de finales. En muchos aspectos. De muchas formas. El broche final a una (larguísima) etapa de mi vida. El final (eso espero) de los estudios. y otros finales... que ya se verán. Son finales que quiero que lleguen cuanto antes. Sin prisa, pero sin pausa. Finales muy meditados, muchísimo, al menos uno de ellos. Finales irrefrenables otros.
Y el año del amor. Quién sabe. Pudiera ser...

También será un año de finales (y comienzos) en el ámbito personal. Cuántas cosas he callado por no querer hablar de más, el miedo como freno y como atadura. Las esposas de la responsabilidad sujetándome con firmeza las muñecas. Cuántos silencios, cuantos sentimientos tragados y callados, cuantas cosas que he querido decir y nunca llegué a pronunciar.
He querido decirle a alguien un "te quiero" en otro idioma, pero no se lo dije (y ahora quizás es tarde).
He querido contarle a un par de personas "mi secreto", pero me ha podido la cobardía. En esto, no es tarde aún, y debería decirlo cuanto antes.
Me he mordido la lengua ante ciertas personas. Tanto, que hasta llegué a provocarme heridas en ella. No pienso hacerlo de nuevo.
He permanecido en silencio, muy quieto, sometido a lo que los demás creen que debe ser y no a lo que yo creo, o siento, o deseo.
Me he mantenido en el mismo lugar de siempre, haciendo algo que hace años que no me gusta, solo porque era más cómodo seguir que parar, porque era más fácil estar que desaparecer. Ya no.

Pero no voy a ser injusto... también hice cosas de las que me siento orgulloso, abriendo las puertas (de mi casa, en cierto modo) para ser más libre. He dado pasos que jamás creí que podría dar... y he roto muchas de las cadenas que me mantenían prisionero de la infelicidad.
Me he mostrado orgulloso, y he reconocido abiertamente que sí, no busco princesas sino príncipes azules. Aunque estos no existan y sus ropas terminen siempre destiñéndome en las manos... pero eso es otra historia. Además sí que existen, aunque hablen otra lengua y vivan en otro país.

El año presente todavía está dando su coletazos. Pero lleno de energía y decisión, espero ansioso las doce uvas que inauguran el final de una edad... y el comienzo de otra. Solo espero que los mayas estén equivocados... porque menuda gracia si después de tantos dolores y quebraderos de cabeza, no voy a poder disfrutar de... mi libertad.

23 de noviembre de 2011

Tinta aún más negra

Siluetas en la oscuridad, brasas de un cigarrillo brillando en mitad de la noche, botellas de bourbon alumbradas por la tenue luz de alguna lámpara, miradas turbias, sombras amenazantes por doquier, rápidos y certeros disparos, elaboradas mentiras, codicia, asesinato, ambición, poder... hombres atormentados, mujeres fatales, pasados dolorosos, errores sin resolver... 
QuéLeer Extra: Novela Policíaca, página 38

Cuando un libro cierra sus tapas, cuando se concluye una historia, cuando el silencio amenaza con hundirte en la blancura virgen de un papel aún por escribir, llega la hora de plantearse el futuro, analizar el destino y decidir qué hacer... cuál será el paso siguiente, y hacia dónde queremos que ese paso nos lleve. 
Podemos continuar en la misma dirección, es absurdo cambiar el paso cuando la suerte nos sonríe y todo parece llevarnos directamente a la conquista del triunfo y el éxito... o podemos cambiarlo todo, reiniciar nuestro sistema, comenzar en otro punto, volar al otro extremo de nuestro mundo en un viaje sin retorno posible, al menos en teoría. 
Ahora que me encuentro en esa tesitura, zozobrante la vida entre dos aguas enfrentadas que podría hundir mi navío, es cuando me planteo este tipo de cosas. Seguir igual, o cambiarlo todo. 
Abro el cajón de las historias olvidadas, de los personajes perdidos, de las frases jamás usadas, de los papeles arrugados y manchados de té, donde se amontonan proyectos olvidados, deseados, queridos aunque desplazados a las profundidades de lo que no ha podido ser... y navegando entre ellos, entre papeles que huelen a humedad, cuya tinta ha perdido su color y su aroma... encuentro mi destino.
Aquel destino que decidiera olvidar tanto tiempo atrás, vencido por lo que de mi se espera.
Esperándome, ahora.
¿Por qué seguir mintiéndome y mintiéndoos a todos? No ha razón. El mundo a girado unas cuantas veces desde que guardara estos papeles en esta carpeta marrón, ahora casi indefinible... Un personaje que no tiene ni rostro, ni apellido, pero si un destino claro. Un personaje que nació, si mal no recuerdo, hace unos diez años... y que es mi alma gemela, el hombre del que quisiera enamorarme algún día, si es que alguien como él pudiese existir sobre la faz de este mundo de locos. 
Su historia quizás haya cambiado, ahora no es lo que antes era, ni se parece, aunque sigue siendo él... único e irrepetible. 
Con él, comienzo una nueva etapa. Un nuevo destino. Un camino bajo mis pies, a saber su final... pero allí me dirijo, donde quiera que me lleve. 

Con él, la tinta se vuelve más negra. Las historias adquieren profundidad. Comienza la investigación, el análisis y sobre todo, la planificación. Es un reto importante, pero por él (y quizás solo por él) estoy dispuesto a afrontarlo y a fracasar en el intento si es preciso... 
Comienza... el juego.

29 de octubre de 2011

Tintin

Cuando era pequeño, en la escuela, no era un niño demasiado sociable. Quizás por culpa de otros, o por mi propia responsabilidad, por la crueldad de ciertos comentarios, o por el motivo que sea, terminé convirtiéndome en un ratón de biblioteca, siendo ese maravilloso lugar atestado de libros el refugio perfecto para mis ratos libres.
En esos tiempos, rodeado de libros, me aficioné a la lectura. Encontraba entre las páginas de las novelas infantiles y juveniles, amigos y compañeros de viajes insospechados, lugares magníficos, rincones secretos. En mis largas lecturas, vivía aventuras que eran solo mías, que nadie más parecía conocer. Ahí, justo ahí, me enamoré de los libros.
Y ahí, enamorado de las historias y los relatos, encontré a un alma gemela de cabello pelirrojo, cuerpo menudo y una inteligencia y pericia envidiables. Su nombre, Tintin.

No puedo precisar cuántos años tenía el día que me tropecé con uno de sus cómics. Ni siquiera puedo deciros el titulo del mismo... pero recuerdo que me lo llevé prestado de la Biblioteca Pública, que estaba al otro lado de la calle, enfrente al colegio. Recuerdo que, al tomarlo en mis manos, me llamó la atención la portada colorida y el cabello pelirrojo (siempre pelirrojo) del protagonista.
Aquella noche, cuando mi madre me mandó a la cama temprano (pues al día siguiente había clases), fue la primera vez que leí algo bajo las mantas con una linterna. Y no apagué esa linterna, ni cerré los ojos vencido por el sueño, hasta haber leído la última viñeta de aquella aventura.
¡Qué fascinación me causó! Un joven apuesto (y pelirrojo, siempre pelirrojo... o tal vez anaranjado?) y muy inteligente, audaz... y escritor. O periodista. La versión oficial, dice periodista, si mal no recuerdo... Era maravilloso descubrir que el mundo, ancho y lleno de misterios, podía ofrecer tantas aventuras. Y que alguien en apariencia tan joven (yo siempre había creído que era un muchacho de mi edad, que por alguna razón no asistía al colegio) pudiera verse involucrado en toda clase de historias. Y además, era literariamente y dibujadamente, guapo. :P
Huelga decir que, en los días siguientes, me llevaba dos o tres de sus cómics cada día, que los devoraba, y una vez acabé de leer los que había disponibles en la biblioteca, comencé otra vez por el primero.
La pericia del personaje y su impacto, sumado a que yo tenía acceso a muy pocas de sus aventuras, me llevaron a querer leer más historias similares, conocer a otros muchachos valientes y arrojados... y ante la aparente ausencia de ellos... quise ser como él. Un joven aventurero, que plasma en el papel sus propias aventuras. Un joven valiente y audaz que, siguiendo las pistas, llegase a garabatear en un folio de papel una historia coherente y llena de intrigas. En unas pocas palabras: quería ser como Tintin, mi primer héroe, el único de la infancia, en realidad (hasta que apareció Harry a los 13 años, pero esa es otra historia).
¿Es mucho decir que por Tintin me he convertido en escritor? A mi me gusta pensar que ha sido así. Al fin y al cabo, nunca había pensado que yo pudiese escribir nada, o crear nada con mi imaginación, hasta que leí aquel primer cómic. Nunca se me habría ocurrido que un chaval como yo pudiera sentarse y escribir una aventura. Él escribía, yo también. Entonces, podría decirse que él fue inspiración y detonante de mi pasión por la letra escrita. Me gusta.

Ayer (viernes) se estrenó en los cines de toda España su nuevo largometraje, "Las Aventuras de Tintin: El Secreto del Unicornio", orquestada por Spielberg y Jackson, con música de John Williams y actuaciones de Jamie Bell, Daniel Craig o Andy Serkis entre otros. Y ayer, en el día de su estreno, pude verla. No quiero decir nada, porque no quiero decir nada... pero me ha encantado reencontrarme de ese modo con él. Me reí, me asusté un poco, me preocupé y me maravillé una vez más con la astucia y el saber hacer de un personaje que lleva muchos años ahí, oculto en el corazón, pero siempre presente, de algún extraño modo.
Ya se habla de una segunda película. Espero que llegue pronto. Y mientras tanto, este joven que hoy les escribe, seguirá soñándose pelirrojo (siempre pelirrojo), valiente y astuto, mientras empuña su pluma para rubricar las grandes aventuras de otros como él.


P. D: Milú os manda saludos. :)

20 de octubre de 2011

Ausente... sí

Ausente, que no desconectado. Silencioso, que no mudo. Sino callado.
Todo tiene una razón, incluso la ausencia de nuevos artículos o relatos en este rincón mío, esta mi casa de letras que en estos momentos roza ya las 10.000 visitas (increíble!)
Hay muchas cosas que contar, muchos secretos que quisiera desvelaros, proyectos que empiezan a iluminarse en el horizonte (algunos de ellos, en un horizonte más bien lejano). Parece que una reunión con las musas, sin café pero con helado, ha servido para renovar la savia de mi vida literaria, o tal vez ese encuentro me ha abierto los ojos y me ha recordado quién soy y lo que quiero... de cualquier modo, parece que...

Estos días apenas si vivo, tan solo respirando en las páginas de mis novelas. Novelas escritas, y novelas aún por escribir. En idiomas de siempre, y en otros que suponen una auténtica aventura. Pero de eso se trata, ¿no os parece? ¿Qué gracia tendría la vida si nos limitamos a lo que ya sabemos que sabemos hacer, y no intentamos hacer cosas más atrevidas?
Si me seguís en Twitter, probablemente sabréis ya por donde van los tiros... si no es así, atentos, que ya llegarán noticias (y siempre podéis mirar la aplicación que hay en el blog, donde se reflejan mis tweets).

En definitiva, un artículo que no dice nada, pero que lo dice todo. Ausente sí, por necesidades de agenda. Dormir poco, estudiar algo, escribir mucho.
¡Es el paraíso! (o casi)

12 de octubre de 2011

Orígenes

No dejan de resultar curiosos, a ojos de este escritor, los ciclos de la vida o los giros que vamos dando en el periplo desde nuestro nacimiento hasta el final de nuestro destino. A veces parece que perdamos el rumbo de nuestro viaje. la brújula se estropea, el mapa se borra, y todo cuanto tenemos es la certeza de estar perdidos, abandonados a la suerte muchas veces esquiva.
En esos giros y vueltas, a veces, volvemos a encontrarnos en lugares de sobras conocidos, con personas a las que amamos y respetamos, y admiramos por encima de todas las cosas. En ese ir y venir de situaciones, palabras y lugares, de rostros y de conversaciones, de relaciones y sentimientos, a veces, volvemos al lugar donde comenzó todo... o una parte del todo, o donde germinó la semilla de lo que hoy somos y soñamos ser.
Es ese lugar donde uno se siente como en casa, donde la libertad de movimientos es similar a la ingravidez del espacio profundo. Puede ser una plaza de piedras antiguas, un colegio lleno de enseñanzas y vivencias infantiles... o la mesa de una cafetería, en una calle antigua, de la ciudad vieja de Compostela.
¿Cómo una simple mesa puede evocar en alguien sentimientos encontrados, recuerdos de citas, de páginas escritas, de conversaciones, risas... de una vida que parecía perdida? Una simple mesa. Un par de musas. Y el recuerdo de un sueño que se renueva y toma fuerza.

Pudiera parecer una tontería... pero es una verdad absoluta.
Ayer, tomé un helado (nuevo) en la mesa (vieja, la de siempre) de la cafetería en la que siempre escribía. Fue aquel año en el que mi vida zozobraba, mientras el Hombre Muerto crecía, se hacía fuerte, y se profundizaba su historia lentamente. En aquella mesa, la mesa que ilustra estas palabras, escribía (a mano, no a ordenador) mi novela. Siempre a solas, mientras mis musas estaban en clase. Era mi entretenimiento particular. Escribía, observaba a los demás clientes de la cafetería tomando infusiones y cafés, hablando, compartiendo confidencias, regalándose besos y caricias. Y yo, escribía, contemplando al camarero guapo que siempre servía me té earl grey con una sonrisa que me conquistaba. Escribía, soñando con el día en que pudiera volver a aquella mesa con mi libro en las manos.
Entonces llegaban mis musas, agotadas después de horas de clases, y hablábamos de cualquier cosa, y comentábamos nuestras vidas, y yo les avanzaba cosas de esa novela que parecía eterna. Ellas me aconsejaban, me sonreían y, lo más importante, me apoyaban y animaban. Su confianza en mí, el valor que le daban (y todavía dan) a cada una de mis palabras, es el empujón definitivo en aquellos tiempos oscuros, y por ellas y solo por ellas, he llegado a donde ahora estoy. Por ellas, y solo por ellas, pudiera decirse que estoy rozando el sueño con la yema desnuda de mis dedos manchados de tinta.
Mis dos musas...

Diana es la Musa del Cine, la gran dama que siempre me ilumina con focos. En sus ojos brilla la figura dorada de un galardón que algún día tendrá en sus manos. Si ella quiere. Con ella nunca se apaga la conversación. Siempre hay películas que comentar, actores de los que hablar... Con ella he tenido la más larga e intensa conversación relacionada con mis obras. Supongo que ya lo sabe, pero en aquella extensa tarde en la que desgranamos página a página la Historia del Hombre Muerto (en su primera y breve versión), fue la primera ocasión en la que me sentí realmente un escritor en cierto modo reconocido. Me sorprendió el detalle de su lectura, la atención a cada gesto o descripción, y cómo logró encontrar cada uno de los detalles ocultos en la historia.
Lydia es la Musa de la Literatura, la gran dama que me baña en tinta y me perfuma en historias antiguas que desconocía. Tiene en sus manos el olor de las páginas nuevas y en su corazón, el brillo auténtico de las tapas de cuero de esos libros perdidos y olvidados en las entrañas de un mundo que ya no lee. Sabe más de lo que dice, cuenta mucho de lo que piensa. Con ella he pasado páginas de libros que aún no se han escrito, he vivido risas, he sentido que alguien comprendía al fin el valor de las tapas duras, de una portada bien hecha, de todo aquello que significa un buen libro. Si ella no hubiese dicho un "me gusta", yo no habría podido seguir, porque ella tiene la sabiduría que dan años de lectura y montones de libros rodeando su cama. Y eso, tiene su valor.

Con ellas he recorrido las páginas de mis novelas, por ellas he podido seguir adelante, escribiendo, creando y soñando que todo es posible. Si ellos han podido, ¿por qué no yo?
Nunca se lo he dicho, o al menos nunca he considerado habérselo dicho con toda la intensidad que se merecen. Me refiero, obviamente, al agradecimiento más intenso que puedo dar. Un GRACIAS con mayúsculas, rodeada cada letra por colores y fuegos artificiales... y tinta, mucha tinta.
Porque ha habido muchas musas e incontables musos en este juego de creación, pero ellas se mantienen, fieles, a través de los tiempos.

Sentado ante la misma mesa de siempre, en compañía de dos almas gemelas, dos musas... he sentido que regresaba a los orígenes mismos de la creación. Al hacerlo, de pronto surgen las ideas, nacen las palabras, se cierran las historias... y crece el convencimiento de que para alcanzar una estrella, tan solo hay que subir a lo más alto del mundo y simplemente, esperar pacientemente a que los astros se conjuguen.
Todo es posible si crees en ello.
Y yo, empiezo a ser creyente, de nuevo.

26 de septiembre de 2011

A. B. R(2).

En la vida de todo escritor que se precie, existen miles (tal vez millones) de páginas escritas. Algunas, perdidas, convertidas en bolas de papel desbordando la papelera infame del agravio y la basura escrita. Otras, dignas de ser publicadas, o al menos apreciadas. Y muchas, la gran mayoría, escritas por otras personas... escritores a los que uno admira, a los que desearía parecerse y a los que, en definitiva, les debe la pasión por la letra y la página en blanco. 
No podría especificar ahora mismo (tal vez por extenso, quizás por falta de memoria) la totalidad de los libros y autores que me han inspirado, o de los que he aprendido algo, o de los que nació la necesidad y el deseo de escribir. Recuerdo un libro que encontré en la biblioteca de mi colegio sobre un niño que se queda ciego tras ser atropellado en la calle, y sus esfuerzos por habituarse a un mundo a oscuras. Recuerdo los libros de Michael Ende que me regalaba mi hermana...

Inspiradores libros sobre trabajos inspirados...
o el desorden de la mesa del escritor (?)

Pero si hubo un escritor que marcó la diferencia en su momento, ese ha sido sin duda Paul Auster. No puedo precisar cuál fue el primero de sus libros en llegar a mis manos. Quizás la Trilogía de Nueva York. Tan solo se que tras ese fueron llegando los demás, impactándome de algún extraño modo, conquistándome por dentro y haciéndome partícipe de su mundo de una forma indescriptible. Puedo presumir de haber leído cuando estaba a mano en mi vida de este autor, y aún así me sorprendo encontrando, de vez en cuando, un nuevo libro desconocido. Ahora mismo, leo "El Libro de las Ilusiones", que no sabía ni que existía, y que me está conquistando lentamente. 
La relación literaria con Clive Barker es más nueva, mucho más reciente, y tiene apenas unas semanas. A él lo encontré en Twitter. Solo sabía que escribía novela de terror, pero eso bastaba para atraerme de algún modo. Casualidad o destino, días después llegué de la biblioteca con un libro suyo, sin saber siquiera que era suyo. "Demonio de Libro" me atrapó nada más leer las primeras páginas. Ahora espero impaciente mi próxima visita a la biblioteca para buscar alguno de sus otros títulos. A ver si hay suerte... 

Y en la letra "R", encontramos a otros dos. Sutil pareja. Curiosa. Los dos nacidos en las tierras verdes de Escocia, entre la piedra de Edimburgo que inspirara desde la distancia la "Historia del Hombre Muerto". 
Ian Rankin escribe novela negra ambientada en las mismas calles por las que se pasea mi querido Vincent. La diferencia es que él vive en esa ciudad y yo tan solo puedo verla a través de la pantalla de mi ordenador, al menos por ahora. Sus novelas me han llevado a conocer un poco mejor una ciudad que de todos modos, es la versión moderna de la ciudad que me inspira. Y aún así, he quedado atrapado por su red de policías corruptos, crímenes por resolver... y magia literaria. Ian Rankin es, posiblemente, mi escritor favorito. 
Magia. Curiosa palabra, quizás la responsable última de mi pasión por la letra escrita. Magia, varitas y colegios donde magos y brujas aprenden. ¿Os Suena de algo? La segunda "R", la femenina, no es otra que J. K. Rowling. La autora de la saga literaria más importante de todos los tiempos. Harry Potter es su hijo, nuestro mejor amigo y compañero desde la adolescencia a la madurez. ¿Hace falta seguir hablando sobre ella? No es evidente que me encanta, tal vez, o que la adoro, y que espero ansioso su próximo libro. 

Hay muchos otros. Libros sueltos, autores, cuentos o simplemente palabras que me han inspirado y me han llevado a sentarme ante la hoja de papel, bolígrafo en mano, a derramar historias imposibles. Esa es la magia de la escritura. Lo que unos han escrito es la chispa de lo que la siguiente generación escribirá. Al fin y al cabo, la vida imita al arte, y el arte es... la vida de aquellos que vivimos por y para ella. 

6 de septiembre de 2011

Sonrisas dibujadas

"Y es que me encuentro tan bien 
que no te lo creerías... 
Pudiera parecer que hay algo que me guía..."

Ilustración by Tamarindo Conde
¿Tienes tiempo suficiente para someterte a una locura? Para ver el mundo con otros ojos, para sentir que flotas sobre la superficie del planeta, observándolo todo. ¿Tienes tiempo? ¿O acaso vives sin vivir, obsesionado con tu propia vida, que por ello ni vida es? 
Toma en tus manos el pincel de la existencia y colócate ante el lienzo de la pura verdad. Recuerda que cuanto en él dibujes será real en el futuro, y tal vez en tu dibujo encuentres el camino hacia tu destino. ¿Qué vas a dibujar? 
Hazte una coleta si tienes el cabello largo, ponte una boina francesa si sientes que así te conviertes en un artista de los círculos bohemios. Ponte ropas holgadas y maneja el pincel como si de una varita se tratase. Al fin y al cabo, ¿no es magia hacer arte de un lienzo en blanco? ¿Vas a trabajar de pie, o preferirás sentarte? Piénsalo bien, porque vas a dibujar tu propia vida y es importante la comodidad. 
Y ahora, asegúrate de tenerlo todo a mano. Cierra los ojos, tan solo un segundo. Respira, con calma. Siente el mundo alejándose. Flotas en la nada blanca del lienzo que vas a teñir con tus pensamientos... y mojando el pincel en la pintura de tu vida, simplemente deja que todo fluya a tu alrededor. 

Yo pintaré una sonrisa en el rostro que desde el lienzo vacío me mira. Dibujaré una sonrisa en ese rostro que de otro modo estaría serio y triste. Debe sonreír, porque es la vida, y la vida debería estar llena de sonrisas. 
Vaya.
Con la sonrisa pudiera parecer que el personaje que soy yo, pero no soy yo en ningún sentido, sale del lienzo y me mira, con unos ojos que son los míos, verdes, pero que no son verdes ni por asomo. Y la sonrisa perfecta, que es mi sonrisa aún cuando la mía no es perfecta, para nada. Acerca su mano, que es la mía sin serlo, a mi rostro, que es mi rostro porque soy yo quien está pintando esa mano mía acercándose a mi rostro. Me acaricia la mejilla, mi mejilla, en una caricia de pintura fresca y olor a tinta. 
Le pintaré un cuerpo por un traje negro cubierto, con una corbata de fantasía y una camisa de blanco inmaculado. Qué bello se ve, aquel que debiera ser yo pero que lentamente se distancia de mí. Su mano en mi mejilla, mi mano en su cintura. Y con él dentro de su lienzo y yo pintando sin pintar, danzamos por el umbral de la vida pensando aún sin pensar. 
¿Acaso pinta el escritor? ¿Acaso escribe quien dibuja?

En el lienzo de una vida nueva he dibujado una sonrisa. Quizás no tan ancha como el mismo cielo, ni tan profunda como los abismos del tiempo, ni tan hermosa como el rocío de una mañana fresca sobre los tiernos pétalos de la más perfecta de las rosas... pero es una sonrisa dibujada en el rostro que nunca sonríe. 
Colocaré el lienzo de sonrisas cuajado a los pies de mi cama, y al amanecer, cuando un rayo furtivo de un sol que se torna inexistente, rompa la oscuridad del sueño y la noche de mi dormitorio, observaré las sonrisas dibujadas en el tiempo y pensaré, sonriendo, que el mundo es más hermoso cuanto más hermoso queremos verlo. 
Y asomándome al sol, bañada mi piel por la calidez de sus caricias... viviré.

29 de agosto de 2011

Solución a la Desesperanza

Al final, declinando ya el sol de un día cualquiera a finales de un Agosto más otoñal que nunca, cuando se acerca el frío septiembre por el horizonte del destino más inescrutable... mientras la noche se cierne sobre el mundo y el silencio va conquistando cada rincón del lugar que me rodea, el pensamiento más triste y la peor fortuna parecen desaparecer en el vacío que todo lo sobrecoge.
Ha sido un día duro, lleno de oscuridad, de pensamientos tristes y desesperanzas. He pensado lo peor, quizás influenciado por un triste sueño que me había arañado el alma inmortal atrapada en el más mortal de los cuerpos. El temor a lo desconocido y la posibilidad de que algo así...
No, no voy a pensarlo. Mi tesoro es mío, lo tengo cerca. Su dulce voz ilumina los senderos tortuosos del camino de mi vida. Su rostro de elfa joven, cuajado del brillo de la luna llena, es la imagen que me ayuda a caminar cada paso de esta aventura...
Se acabaron los malos pensamientos... y vuelvo a soñar. Pero esta vez es un sueño dulce que me acaricia la piel y se apodera de mi alma embravecida por la belleza del mundo que se abre ante mis pies lleno de colores y sabores, posibilidades renovadas... y fuerza. Mucha fuerza.
Tu rostro, princesita de mi vida, es el rostro de la verdad y la ternura que se apodera de mi corazón salvaje y a veces, indomable... y es tu voz la que me susurra la solución a la desesperanza.

En una tarde que se hizo eterna, he permitido que toda clase de pensamientos se vaciasen en las inmensidades desconocidas de la sinrazón. Y he pensado en la realidad a veces dura pero siempre real, en los sueños a veces inalcanzables pero siempre sueños... Al final, presa de una especie de... lleno de una incertidumbre que... he tomado una decisión.
¿De verdad estoy dispuesto a permitir que alguien horade mi vida y la destruya en mil pedazos? No. ¿De verdad quiero dejar de soñar, cayendo así en una espiral de autodestrucción? No. ¿De verdad soy tan idiota, tan estúpido y maleable? No. ¿En verdad estoy tan falto de personalidad? No.
Absolutamente, NO.

Y entonces sucedió. Entonces recordé por qué me gusta manchar de tinta mis manos, por qué me gusta imaginar mundos irreales, llenos de apasionantes personajes con historias únicas... entonces el Hombre Muerto se sentó a mi lado y me contó que quiere seguir viviendo en el papel que le ha tocado. Y la escritora cuya "Tinta Derramada" todavía no se ha secado me dijo que todavía anhela ver la luz del mundo mío... Entonces, aparecieron ante mí los rostros todavía desdibujados y asexuados de todos aquellos que todavía no han llegado, pero que se acercan en el horizonte de las historias por contar, y las musas me han confesado lo brillante de un porvenir por lo demás oscuro... oscuro como la tinta que mancha mis manos, que no es una oscuridad yerma y fría, sino llena de matices y de hermosura.
Entonces se iluminarían las estrellas en el firmamento, y el camino de mi vida sería visto por primera vez. He elegido la vida. Los sueños... y la realidad que me rodea, hermosa a veces y difícil en otras... pero siempre mía.

Esta tarde he permitido que la desesperanza llenase mi cuerpo con su ponzoña. He permitido que los hombres que no me aman se rían de mí, que los hombres a los que he amado, cuyos recuerdos perduran pese a oponerme a ellos con toda mi fuerza... he permitido que esos sentimientos que debieran ser hermosos se tornasen insufribles agujas clavándose en el corazón.
Ya se acabó eso.
Os he amado. Pero es el momento de situaros en el pedestal que os corresponde, en el museo del pasado, tras los muros del recuerdo... atrás y nunca delante, hasta el fin de los tiempos o hasta que nuestros caminos se reencuentren y volváis a ser parte activa de la vida que hoy, por fin, he requerido como mía.

El mundo ante mis pies, el corazón limpio, la mirada atenta... hacia le amor.

Y ahora sueño, mientras mancho de tinta mis manos. Sueño con el Hombre Muerto, con la escritora y con los personajes sin rostro. Sueño con Londres y la perspectiva de un futuro allí. Sueño contigo, el amor de mi vida, donde te escondes. Sueño con mi princesa dulce...
Sueño con vivir.
Porque soñando soy feliz.

27 de junio de 2011

Bajo el farol rojo, en la calle de las tentaciones

La conocí una noche fría, mientras el mundo se convulsionaba en su propia autodestrucción, y ella me narró su historia.

Caminaba sola por callejones maltrechos, ataviada con su propia vergüenza, inflamando sus cabellos de fuego el viento traicionero, que deshace los harapos de sus ropas.
No es tristeza lo que oscurece su rostro ausente, no son lágrimas aquello que humedece la piel de sus mejillas. No es un suspiro melancólico el que mece sus senos turgentes, ceñidos por un corsé con hilos de sangre tejido.
El faldón de su vestido es de tul transparente, y enseña más de lo que sugiere, pues la mujer a solas perdida no es una dama de pureza intacta, sino que sus entrañas han sido preñadas de infidelidad y pecado.
Y en la desidia de su propia fortuna, la mujer alcanza su destino.
En la calle de las tentaciones vive una mujer para todos desconocida, por nadie conocida, aunque siempre buscada. No es una mujer hermosa, y no hay otra más hermosa que ella. Vacíos ojos de inescrutable profundidad, carnosos labios de mentiras y perdición, afiladas uñas que arañaban la vida... Rojo su corazón ardiente, y su sangre, caliente como lava, llenándola de un calor jamás sofocado.
La mujer vivía sola, alejada de la misma vida, y sólo muy de vez en cuando se rendía a sus instintos y buscaba el contacto, puramente carnal, de aquellos que siempre la buscaban, idolatrándola.
Bajo el farol rojo, en la esquina prohibida de la calle de las tentaciones, la ramera de apretadas ingles aguardaba paciente la llegada de sus concubinos, y con ellos, en el oscuro secreto de la noche fría, retozaba entre maldiciones y gemidos, dejándose querer.
Allí, con sus muslos heridos, sudoroso su cuerpo, se dejaba fornicar por aquellos que osaban querer poseerla. Aquellos que, sin saberlo, firmaban el pacto negro de su propio funeral.
La ramera gritaba en lenguas tiempo atrás olvidadas, los hombres gozaban... y el equilibrio de un universo en constante agitación se renovaba una vez más.
Ella se cobraba su presa, recibía la semilla de la nueva vida... y desaparecía, paciente, hasta el momento de retornar.
Bajo el farol rojo, esperaba la ramera.
Ningún hombre desea encontrarse con ella, pero todos ansían hallarla. La ramera de rojo vestida, ejercía de anfitriona en las fiestas del pecado y la depravación. Y vestida de lujo, renovada su aura, dejaba las ropas rojas en el suelo de la vida.
Y la ramera antes maldita, ejecutaba los planes de una realidad desconocida.
***
Una noche la historia cambió. Y a la luz de la luna llena, la ramera ausente encontró al caballero al que había buscado en la eternidad de un suspiro. Un hombre apuesto como ningún otro, con océanos en los ojos y un paraíso en su corazón, armado en silencio con una armadura de acero frío. El caballero defendía su vida con ahínco, armándose de valor con la espada empuñada.
Lucharon ferozmente, la ramera danzando, el caballero lanzando estocadas de precisa mortalidad. Mas ninguno de los dos desfallecía, ninguno quería rendirse, ninguno parecía dispuesto a morir.
Y en la distancia de un sueño, ambos se abalanzaban el uno sobre el otro. La danza era su sexo, la espada, su masculinidad. Y en las alcobas secretas de un mundo perdido, el Destino caballeroso y la Distancia retozaban.
Y al alba, cada uno despertaba en un rincón de su propio mundo. Y así, ajenos, continuaban su particular lucha, deshaciendo en secreto los hechizos de los humanos que, inocentes, nunca dejan de luchar.

Y cada noche la ramera espera, bajo el farol rojo de la calle de las tentaciones, que su historia vacía encuentre un pronto final.

24 de junio de 2011

... y será una historia de amor

He navegado durante días por las profundidades de un baúl lleno de proyectos inacabados, de ideas sin madurar, de frases olvidadas y personajes aún por crear. He convivido con ellos, he escuchado sus voces, sus gritos y susurros. He sentido su caricia, experimentado su deseo, sufrido su dolor y disfrutado con ellos.
A veces, lo más difícil no es comenzar una nueva novela. A veces, lo verdaderamente complejo es decidir cuál será el proyecto que ocupará tu tiempo las siguientes semanas. Qué personaje deseas conocer, o qué historia necesitas vivir y contar, contar y vivir.
Sobre todo, cuando te has pasado tres años al lado de un mismo personaje. Una y otra vez, sintiendo su cercanía y experimentando su caída en el dolor. Y no obstante, toda historia tiene un comienzo y un final. Y todo proyecto, aún el más largo, encuentra su realización efectuando el esfuerzo necesario. Y como escritor, el final de una novela no es más que el principio de la siguiente.

Y la siguiente, está a punto de comenzar.
¿Cuál es su temática? ¿Por qué he elegido esta historia y no otra? ¿Quién es el protagonista?

La próxima gran aventura, es una historia de amor.
Es una historia de superación, de aceptación y de necesaria creación, al menos para mí.
Una novela sobre la protección de la oscuridad y el miedo a la luz. Una novela de puertas cerradas y amores secretos, de sentimientos encontrados y dolorosos silencios. Pero una historia de la vida misma, en la misma vida. Algo tan real como reales son los días y las noches de aquellos que han sentido y sienten, y que viven historias similares a la historia por contar.
Una historia de ficción, que nunca ha tenido más de la propia vida de quien escribe.
Y hasta aquí puedo leer.
O escribir.

20 de junio de 2011

De Muerte acompañado

Relieve funerario en Greyfriars
(Edimburgo, Escocia)
Vincent Mackenzie rubrica su final. Su historia se termina, su camino está cortado. Su realidad es completa.
Amigo, casi amante en horas oscuras, su sangre es la mía y su negro corazón es el mismo que en mi pecho late.
Ácidos corrosivos caen de sus ojos como lágrimas de falso dolor y absurda pena.
Como los míos, los suyos han visto que el mundo más negro es infranqueable para los puros de corazón. Y por eso, las sombras oscurecen su alma perdida.

El Amigo de la Muerte me acompaña en el pesar y la pérdida, en el duelo por la vida, en el réquiem de la muerte. En el susurro de las faldas de su compañera se advierte el mismo filo aceroso de quien sesga las vidas de los suyos, bañando en sangre el suelo que hoy pisamos.
El Amigo de la Muerte se rodea de extraños seres de otros mundos, que no dudan en acompañarle por un sendero marcado con rosas negras cuyas espinas gotean la sangre de aquellos valientes que osaron intentar cortarlas. ¿Quién, en su sano juicio, intentaría arrancar de la tierra yerma una de las rosas que marcan el sendero al otro lado?

De muerte acompañado, el escritor avanza en su pesar, sintiendo el vacío creciendo a su alrededor.
Y solo, en la misma soledad que sufre la muerte, vuelve a manchar de tinta sus manos viejas. Y solo, en la misma soledad de aquellos que ya no viven, vuelve a sentir...

16 de junio de 2011

Regreso al Papel y la Tinta

Han sido largas semanas de ausencia, largas noches de vacío y eternos días de sequía.
La tinta había dejado de fluir por las venas marchitas del escritor, y caía, espesa y putrefacta, en el suelo desértico del tiempo y el espacio.
Las palabras, silenciadas.
Las ideas, encadenadas a majestuosos muros de piedra viva.
Las musas, exterminadas, muertas en el silencio de la desesperanza y el horror más inhumano.
Y su sangre mancillada, en las manos del escritor ausente.


No hubo tiempo para la creatividad, cuando el nervio estaba centrado en terminar un curso, en salir victorioso de unos exámenes. No hubo tiempo, cuando la mente distraída luchaba por no caer en la locura, por no atender a los insultos, por no perderse en los miedos.
Ahora que todo se ha calmado, tras la tempestad, las aguas del océano de mi vida vuelven a estar tranquilas, los ríos avanzan tranquilos por cauces renovados, limpios y llenos de una luz nueva que brilla en el oleaje como pequeños diamantes en las espumosas aguas de Venus. O de Eros.

Ahora que todo se calma, mientras el verano se abre camino entre las flores de la primavera y el aroma del sol comienza a bañarlo todo, el escritor antes ausente retoma el control de sus días y, papel en mano, tinta en las venas, comienza nuevamente a derramar sus historias.
Las musas viven de nuevo, y caminan a su alrededor, protegiéndolo de una vida que nunca fue más suya de lo que hoy es.
Porque el escritor ha retornado, como el rey, para quedarse...

19 de mayo de 2011

Ha llegado Mr. Writer

¿Quién es Mr. Writer? Descúbrelo ya...
"...y lo que surja" es el primer capítulo de este extraño experimento que es "Mr. Writer de noche", una mezcla interesante de ficción y realidad, donde muchos encontrarán aquello que habían perdido... Es mi pequeño intento por hacer lo que siempre quise pero nunca pude. Y ahora que me siento libre de hacer lo que quiera, pues lo hago.

Yo soy Mr. Writer, y sin embargo, no soy para nada Mr. Writer. Su historia es la mía, pero nuestras respectivas historias poco o nada tienen que ver.
Somos una misma persona, con una vida igual. Sus ligues son los míos, y él siente lo que yo siento. Pero en realidad, cada uno vive su vida, cada uno siente lo que siente...

"Mr Writer de Noche" es mi particular réplica a quienes censuran y juzgan sin detenerse a pensar en lo que dicen y hacen. Es un canto a mi propia libertad, la llave que rompe mis cadenas...
¿Te atreves a leerlo?

Nota: por ahora es un proyecto que va tomando forma según se va escribiendo...

17 de abril de 2011

Melancolía por las Musas y los "Musos"

Es la sombra de lo que 
todavía no ha sido escrito...
En la vida de todos aquellos que caminamos sobre la Tierra, existen días en los que la realidad resulta difícil, en los que, nada más salir a la puerta de nuestros hogares y enfrentarnos a un día como cualquier otro, vacío y sin perspectivas que puedan alentarnos a definir una sonrisa en nuestros labios, pensamos en volver a la cama y dormir. Pues mientras dormimos...

Hoy es uno de esos días, para mi.
Un día como cualquier otro, aunque un poquito más vacío. Y quien dice un poco, dice por completo.
Llevo mucho tiempo dedicándome en cuerpo y alma a la Historia del Hombre Muerto, creándolo, haciendo que camine y hable. Mucho tiempo respirando con él, llorando con él, acompañándolo en todas las aventuras de su vida.
Él ha llenado muchos días como este, vacíos.
Mas hoy, parece haberme abandonado. Hoy no me siento con fuerzas para sentarme ante el folio en blanco y seguir su historia allí donde la había dejado.
Podría decirse que las musas han huido, mas no es así. Tampoco han desaparecido. Ahí están, más lejos que cerca, callando, viviendo... y sintiendo. Las musas, esas caprichosas damas (y caballeros) que vienen y van, pero que dejan una huella imborrable en el corazón ardiente del escritor.
Son musas las mujeres que me inspiran, esas amigas a las que ya no veo, pero a las que siento. Esas dos amigas que me hacen sonreír, que me ayudan a crear más vida, de la vida ya creada. Dos amigas que me han acompañado en este camino, y a las que añoro.
Es musa (tal vez debiera decir muso) ese amigo en la distancia, cuya barrera idiomática no ha impedido que la amistad crezca. Cuya simple presencia había inspirado todo un final, derrumbando los muros que me bloqueaban, deshaciendo con gracilidad la sequía creativa.
Es musa (tal vez debiera decir muso) mi hermanito (jijiji) que está lejos y a la vez tan cerca... al que decir "te quiero" es mentirle, porque no le quiero, sino que le adoro...
Es musa (tal vez debiera decir muso) aquel al que poco conozco, al que estoy conociendo, al que deseo conocer. Tu sabes quien eres. No diré más... ;)

Echo de menos a las musas y los musos. Pero mas allá de todo eso, echo de menos, simplemente, vivir.

16 de abril de 2011

Mr. Writer

Y como nadie parecía querer escucharle,
se encerró en el silencio de un secreto,
y, allí oculto, sintiéndose seguro,
el muchacho simplemente, escribió...


Mr. Writer...

En las páginas vírgenes, de un blanco inmaculado, vierte todo su ser, disfrazándolo de drama o comedia, en la piel de otros que no existen, que no son, pero que conviven con él más allá de las fronteras que dividen la imaginación de la realidad.

Mr. Writer...

Vive su vida, mientras sus personajes avanzan por las páginas vacías, deshonrada su pureza por la tinta negra de un bolígrafo que el escritor maneja con brío. Es su espada, la defensa última de los indefensos. La palabra es su castillo, la historia su refugio. La mente... su fortaleza y su debilidad.

Mr. Writer...
¿Quién es, en realidad, Mr. Writer?

Mr. Writer no existe. O tal vez sí. Es un fantasma sin cuerpo, un espectro de alguna realidad paralela, que toma posesión de aquel que escribe, manejando sus extremidades de forma caprichosa. Su realidad es maleable, su historia es de barro húmedo, que puede ser adaptado a la forma que su atribulado pensamiento decida...
Es el agua en la botella, o el río fundiéndose en el mar... o en los océanos abiertos que se pierden en su propia inmensidad. Una simple gota de agua. Y en esa gota de agua, todo un océano personal cuyos abismos le producen tanta inquietud...

Las palabras vacías de Mr. Writer...

28 de marzo de 2011

Presas del Horror I

Desde que tengo uso de razón, las historias de terror primero y las películas después, me han causado fascinación. No tanto aquellas que tratan de asesinos paranormales (como fantasmas o monstruos varios) como las más cercanas y "reales": asesinos disfrazados, armados con afilados cuchillos que dejan un río de sangre y cadáveres a su paso... e incluso aquellas historias en las que el mal yace en el interior del protagonista.
La primera historia de terror que llegó a mis manos, lo recuerdo con nitidez, fue "El Cuervo", de Edgar Allan Poe. Tendría yo diez años, tal vez. Jamás otra historia escrita llegó a impresionarme tanto. La primera película de terror que he visto en mi vida fue "Scream" (Wes Craven). Y aunque para muchos esta película es más cómica que otra cosa, en su momento me causó auténtico pavor.
No me impresiona un fantasma que aterroriza a un pueblo entero. Quizás los fantasmas existan, no seré yo quien lo niegue, pero... en fin. No obstante, la existencia de un asesino en serie es más que posible, y lo que nos demuestran aquellos que se ocultan tras una máscara no es que sean ellos los asesinos, sino que cualquiera podría haberlo sido... 
Desconozco qué es lo que me llama la atención en películas de esta temática o en libros donde más que tinta, olemos la sangre de aquellos que no llegan a la última página. Y no obstante, de un modo completamente inconsciente, todos mis trabajos terminan dirigiéndose hacia esa oscura y siniestra laguna en la que uno encuentra los más primarios de sus miedos.
Esta tarde he terminado de leer "Carrie", de Stephen King. Para cualquiera que me conozca sabrá que este escritor no se encuentra en la lista de mis favoritos. Es más, hasta esta misma tarde lo detestaba, quizás porque a mis manos tan solo habían llegado libros más... flojos. Que nadie se moleste, para gustos, colores.
No obstante, hoy ha cambiado ligeramente mi opinión sobre él, pues en Carrie ejerce una fuerza increíble que me ha llevado a la extenuación. El dolor de un ser como la protagonista, sumado a la destrucción total de la más fría y excelente de las venganzas, me ha llevado no solo a modificar mis ideas sobre su autor sino a desear leer más. Ya no más libros suyos, sino más. Simplemente más terror.
En "Carrie", encontramos poderes difíciles de catalogar, digamos increíbles, que centran la acción de la historia. No obstante, algunas escenas son realmente cruentas y duras y difícilmente puede uno leerlas sin que algo se mueva en su interior.
Carrie me ha gustado. Y ha logrado algo: sacarme de una suerte de letargo creativo.
Así que... ¡¡Gracias, Magalí!!