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15 de enero de 2012

Globos De Oro

Hace un año, su monólogo de apertura en la 68 edición de los Globos de Oro levantó controversias, creó polémica... e hizo gracia a unos mientras otros se sintieron tremendamente ofendidos y escandalizados. 
Pudiera parecer el fin... incluso se bromeaba con que le habían expulsado de ese Olimpo mediático llamado Hollywood, pero... ¡¡mala hierba nunca muere!!


Un año más tarde, Ricky Gervais vuelve a presentar la gala. La número 69 (ni más ni menos, y ojito con el número que dará juego... tal vez). Quizás su presencia eclipse un poco a los nominados y premiados, que debieran ser los verdaderos protagonistas de la gran noche. Apenas se habla de que Meryl Streep sigue cosechando nominaciones (y casi seguro, estatuillas), o que tenemos como nominados a la pareja Leonardo DiCaprio y Kate Winslet (pareja de pantalla, que en la vida real se resisten a enamorarse... para disgusto de sus seguidores).
Todo gira entorno a él.
¿Igualará o superará la controversia precedente? ¿Se mostrará correcto y sin comentarios maliciosos? Ya lo veremos...

¡Y lo veremos, como cada año, en directo!
Vía Canal Plus, y en casa de mi hermana, seguiré como cada año la gala hasta el final. Aunque mañana me duerma en la clase de Francés, aunque el día se me haga interminable y quiera morirme con cada segundo que pasa el tiempo... ¡Incluso por esas, la veré!
Y después, mañana o quizás el martes, os contaré mi crónica de una noche dorada...
Las más bellas, las elegantes, las desastrosas... Los guapos, los más que guapos... y seguramente algún que otro modernill@ que por querer ser moderno irá hecho unos zorros. Vaya cosa.

Comienza el gran mes. Con esta gala iniciamos el "cine-mes", que continuará con las nominaciones a los Oscar primero, y terminará con la gran noche del cine a finales de febrero, los Academy Awards.
¿Estáis preparados? Yo sí. Solo me falta planchar la camisa, limpiar los zapatos... y anudarme la corbata.
Nos vemos en la alfombra roja. Cuidado con las estrellas... y a disfrutar de la gran noche.

29 de octubre de 2011

Tintin

Cuando era pequeño, en la escuela, no era un niño demasiado sociable. Quizás por culpa de otros, o por mi propia responsabilidad, por la crueldad de ciertos comentarios, o por el motivo que sea, terminé convirtiéndome en un ratón de biblioteca, siendo ese maravilloso lugar atestado de libros el refugio perfecto para mis ratos libres.
En esos tiempos, rodeado de libros, me aficioné a la lectura. Encontraba entre las páginas de las novelas infantiles y juveniles, amigos y compañeros de viajes insospechados, lugares magníficos, rincones secretos. En mis largas lecturas, vivía aventuras que eran solo mías, que nadie más parecía conocer. Ahí, justo ahí, me enamoré de los libros.
Y ahí, enamorado de las historias y los relatos, encontré a un alma gemela de cabello pelirrojo, cuerpo menudo y una inteligencia y pericia envidiables. Su nombre, Tintin.

No puedo precisar cuántos años tenía el día que me tropecé con uno de sus cómics. Ni siquiera puedo deciros el titulo del mismo... pero recuerdo que me lo llevé prestado de la Biblioteca Pública, que estaba al otro lado de la calle, enfrente al colegio. Recuerdo que, al tomarlo en mis manos, me llamó la atención la portada colorida y el cabello pelirrojo (siempre pelirrojo) del protagonista.
Aquella noche, cuando mi madre me mandó a la cama temprano (pues al día siguiente había clases), fue la primera vez que leí algo bajo las mantas con una linterna. Y no apagué esa linterna, ni cerré los ojos vencido por el sueño, hasta haber leído la última viñeta de aquella aventura.
¡Qué fascinación me causó! Un joven apuesto (y pelirrojo, siempre pelirrojo... o tal vez anaranjado?) y muy inteligente, audaz... y escritor. O periodista. La versión oficial, dice periodista, si mal no recuerdo... Era maravilloso descubrir que el mundo, ancho y lleno de misterios, podía ofrecer tantas aventuras. Y que alguien en apariencia tan joven (yo siempre había creído que era un muchacho de mi edad, que por alguna razón no asistía al colegio) pudiera verse involucrado en toda clase de historias. Y además, era literariamente y dibujadamente, guapo. :P
Huelga decir que, en los días siguientes, me llevaba dos o tres de sus cómics cada día, que los devoraba, y una vez acabé de leer los que había disponibles en la biblioteca, comencé otra vez por el primero.
La pericia del personaje y su impacto, sumado a que yo tenía acceso a muy pocas de sus aventuras, me llevaron a querer leer más historias similares, conocer a otros muchachos valientes y arrojados... y ante la aparente ausencia de ellos... quise ser como él. Un joven aventurero, que plasma en el papel sus propias aventuras. Un joven valiente y audaz que, siguiendo las pistas, llegase a garabatear en un folio de papel una historia coherente y llena de intrigas. En unas pocas palabras: quería ser como Tintin, mi primer héroe, el único de la infancia, en realidad (hasta que apareció Harry a los 13 años, pero esa es otra historia).
¿Es mucho decir que por Tintin me he convertido en escritor? A mi me gusta pensar que ha sido así. Al fin y al cabo, nunca había pensado que yo pudiese escribir nada, o crear nada con mi imaginación, hasta que leí aquel primer cómic. Nunca se me habría ocurrido que un chaval como yo pudiera sentarse y escribir una aventura. Él escribía, yo también. Entonces, podría decirse que él fue inspiración y detonante de mi pasión por la letra escrita. Me gusta.

Ayer (viernes) se estrenó en los cines de toda España su nuevo largometraje, "Las Aventuras de Tintin: El Secreto del Unicornio", orquestada por Spielberg y Jackson, con música de John Williams y actuaciones de Jamie Bell, Daniel Craig o Andy Serkis entre otros. Y ayer, en el día de su estreno, pude verla. No quiero decir nada, porque no quiero decir nada... pero me ha encantado reencontrarme de ese modo con él. Me reí, me asusté un poco, me preocupé y me maravillé una vez más con la astucia y el saber hacer de un personaje que lleva muchos años ahí, oculto en el corazón, pero siempre presente, de algún extraño modo.
Ya se habla de una segunda película. Espero que llegue pronto. Y mientras tanto, este joven que hoy les escribe, seguirá soñándose pelirrojo (siempre pelirrojo), valiente y astuto, mientras empuña su pluma para rubricar las grandes aventuras de otros como él.


P. D: Milú os manda saludos. :)

12 de octubre de 2011

Orígenes

No dejan de resultar curiosos, a ojos de este escritor, los ciclos de la vida o los giros que vamos dando en el periplo desde nuestro nacimiento hasta el final de nuestro destino. A veces parece que perdamos el rumbo de nuestro viaje. la brújula se estropea, el mapa se borra, y todo cuanto tenemos es la certeza de estar perdidos, abandonados a la suerte muchas veces esquiva.
En esos giros y vueltas, a veces, volvemos a encontrarnos en lugares de sobras conocidos, con personas a las que amamos y respetamos, y admiramos por encima de todas las cosas. En ese ir y venir de situaciones, palabras y lugares, de rostros y de conversaciones, de relaciones y sentimientos, a veces, volvemos al lugar donde comenzó todo... o una parte del todo, o donde germinó la semilla de lo que hoy somos y soñamos ser.
Es ese lugar donde uno se siente como en casa, donde la libertad de movimientos es similar a la ingravidez del espacio profundo. Puede ser una plaza de piedras antiguas, un colegio lleno de enseñanzas y vivencias infantiles... o la mesa de una cafetería, en una calle antigua, de la ciudad vieja de Compostela.
¿Cómo una simple mesa puede evocar en alguien sentimientos encontrados, recuerdos de citas, de páginas escritas, de conversaciones, risas... de una vida que parecía perdida? Una simple mesa. Un par de musas. Y el recuerdo de un sueño que se renueva y toma fuerza.

Pudiera parecer una tontería... pero es una verdad absoluta.
Ayer, tomé un helado (nuevo) en la mesa (vieja, la de siempre) de la cafetería en la que siempre escribía. Fue aquel año en el que mi vida zozobraba, mientras el Hombre Muerto crecía, se hacía fuerte, y se profundizaba su historia lentamente. En aquella mesa, la mesa que ilustra estas palabras, escribía (a mano, no a ordenador) mi novela. Siempre a solas, mientras mis musas estaban en clase. Era mi entretenimiento particular. Escribía, observaba a los demás clientes de la cafetería tomando infusiones y cafés, hablando, compartiendo confidencias, regalándose besos y caricias. Y yo, escribía, contemplando al camarero guapo que siempre servía me té earl grey con una sonrisa que me conquistaba. Escribía, soñando con el día en que pudiera volver a aquella mesa con mi libro en las manos.
Entonces llegaban mis musas, agotadas después de horas de clases, y hablábamos de cualquier cosa, y comentábamos nuestras vidas, y yo les avanzaba cosas de esa novela que parecía eterna. Ellas me aconsejaban, me sonreían y, lo más importante, me apoyaban y animaban. Su confianza en mí, el valor que le daban (y todavía dan) a cada una de mis palabras, es el empujón definitivo en aquellos tiempos oscuros, y por ellas y solo por ellas, he llegado a donde ahora estoy. Por ellas, y solo por ellas, pudiera decirse que estoy rozando el sueño con la yema desnuda de mis dedos manchados de tinta.
Mis dos musas...

Diana es la Musa del Cine, la gran dama que siempre me ilumina con focos. En sus ojos brilla la figura dorada de un galardón que algún día tendrá en sus manos. Si ella quiere. Con ella nunca se apaga la conversación. Siempre hay películas que comentar, actores de los que hablar... Con ella he tenido la más larga e intensa conversación relacionada con mis obras. Supongo que ya lo sabe, pero en aquella extensa tarde en la que desgranamos página a página la Historia del Hombre Muerto (en su primera y breve versión), fue la primera ocasión en la que me sentí realmente un escritor en cierto modo reconocido. Me sorprendió el detalle de su lectura, la atención a cada gesto o descripción, y cómo logró encontrar cada uno de los detalles ocultos en la historia.
Lydia es la Musa de la Literatura, la gran dama que me baña en tinta y me perfuma en historias antiguas que desconocía. Tiene en sus manos el olor de las páginas nuevas y en su corazón, el brillo auténtico de las tapas de cuero de esos libros perdidos y olvidados en las entrañas de un mundo que ya no lee. Sabe más de lo que dice, cuenta mucho de lo que piensa. Con ella he pasado páginas de libros que aún no se han escrito, he vivido risas, he sentido que alguien comprendía al fin el valor de las tapas duras, de una portada bien hecha, de todo aquello que significa un buen libro. Si ella no hubiese dicho un "me gusta", yo no habría podido seguir, porque ella tiene la sabiduría que dan años de lectura y montones de libros rodeando su cama. Y eso, tiene su valor.

Con ellas he recorrido las páginas de mis novelas, por ellas he podido seguir adelante, escribiendo, creando y soñando que todo es posible. Si ellos han podido, ¿por qué no yo?
Nunca se lo he dicho, o al menos nunca he considerado habérselo dicho con toda la intensidad que se merecen. Me refiero, obviamente, al agradecimiento más intenso que puedo dar. Un GRACIAS con mayúsculas, rodeada cada letra por colores y fuegos artificiales... y tinta, mucha tinta.
Porque ha habido muchas musas e incontables musos en este juego de creación, pero ellas se mantienen, fieles, a través de los tiempos.

Sentado ante la misma mesa de siempre, en compañía de dos almas gemelas, dos musas... he sentido que regresaba a los orígenes mismos de la creación. Al hacerlo, de pronto surgen las ideas, nacen las palabras, se cierran las historias... y crece el convencimiento de que para alcanzar una estrella, tan solo hay que subir a lo más alto del mundo y simplemente, esperar pacientemente a que los astros se conjuguen.
Todo es posible si crees en ello.
Y yo, empiezo a ser creyente, de nuevo.

26 de septiembre de 2011

A. B. R(2).

En la vida de todo escritor que se precie, existen miles (tal vez millones) de páginas escritas. Algunas, perdidas, convertidas en bolas de papel desbordando la papelera infame del agravio y la basura escrita. Otras, dignas de ser publicadas, o al menos apreciadas. Y muchas, la gran mayoría, escritas por otras personas... escritores a los que uno admira, a los que desearía parecerse y a los que, en definitiva, les debe la pasión por la letra y la página en blanco. 
No podría especificar ahora mismo (tal vez por extenso, quizás por falta de memoria) la totalidad de los libros y autores que me han inspirado, o de los que he aprendido algo, o de los que nació la necesidad y el deseo de escribir. Recuerdo un libro que encontré en la biblioteca de mi colegio sobre un niño que se queda ciego tras ser atropellado en la calle, y sus esfuerzos por habituarse a un mundo a oscuras. Recuerdo los libros de Michael Ende que me regalaba mi hermana...

Inspiradores libros sobre trabajos inspirados...
o el desorden de la mesa del escritor (?)

Pero si hubo un escritor que marcó la diferencia en su momento, ese ha sido sin duda Paul Auster. No puedo precisar cuál fue el primero de sus libros en llegar a mis manos. Quizás la Trilogía de Nueva York. Tan solo se que tras ese fueron llegando los demás, impactándome de algún extraño modo, conquistándome por dentro y haciéndome partícipe de su mundo de una forma indescriptible. Puedo presumir de haber leído cuando estaba a mano en mi vida de este autor, y aún así me sorprendo encontrando, de vez en cuando, un nuevo libro desconocido. Ahora mismo, leo "El Libro de las Ilusiones", que no sabía ni que existía, y que me está conquistando lentamente. 
La relación literaria con Clive Barker es más nueva, mucho más reciente, y tiene apenas unas semanas. A él lo encontré en Twitter. Solo sabía que escribía novela de terror, pero eso bastaba para atraerme de algún modo. Casualidad o destino, días después llegué de la biblioteca con un libro suyo, sin saber siquiera que era suyo. "Demonio de Libro" me atrapó nada más leer las primeras páginas. Ahora espero impaciente mi próxima visita a la biblioteca para buscar alguno de sus otros títulos. A ver si hay suerte... 

Y en la letra "R", encontramos a otros dos. Sutil pareja. Curiosa. Los dos nacidos en las tierras verdes de Escocia, entre la piedra de Edimburgo que inspirara desde la distancia la "Historia del Hombre Muerto". 
Ian Rankin escribe novela negra ambientada en las mismas calles por las que se pasea mi querido Vincent. La diferencia es que él vive en esa ciudad y yo tan solo puedo verla a través de la pantalla de mi ordenador, al menos por ahora. Sus novelas me han llevado a conocer un poco mejor una ciudad que de todos modos, es la versión moderna de la ciudad que me inspira. Y aún así, he quedado atrapado por su red de policías corruptos, crímenes por resolver... y magia literaria. Ian Rankin es, posiblemente, mi escritor favorito. 
Magia. Curiosa palabra, quizás la responsable última de mi pasión por la letra escrita. Magia, varitas y colegios donde magos y brujas aprenden. ¿Os Suena de algo? La segunda "R", la femenina, no es otra que J. K. Rowling. La autora de la saga literaria más importante de todos los tiempos. Harry Potter es su hijo, nuestro mejor amigo y compañero desde la adolescencia a la madurez. ¿Hace falta seguir hablando sobre ella? No es evidente que me encanta, tal vez, o que la adoro, y que espero ansioso su próximo libro. 

Hay muchos otros. Libros sueltos, autores, cuentos o simplemente palabras que me han inspirado y me han llevado a sentarme ante la hoja de papel, bolígrafo en mano, a derramar historias imposibles. Esa es la magia de la escritura. Lo que unos han escrito es la chispa de lo que la siguiente generación escribirá. Al fin y al cabo, la vida imita al arte, y el arte es... la vida de aquellos que vivimos por y para ella. 

4 de septiembre de 2011

Ailasor

Quérote, pitufa :)


Y aún parece que fue ayer el día que nos conocimos... y al mismo tiempo pudiera parecer que hace años de todo aquello. Ailasor. Recuerdas que te dije que algún día, escribiré una historia en la que un personaje importante llevaría ese nombre tan "secreto" que te has regalado? Ailasor. 
Ailasor es Rosalía, mi pequeña y dulce Rosalía... 
Una compañera de clase, convertida en poco tiempo en una gran amiga. De las mejores, me atrevo a decir. Alguien especial, que hoy, Domingo, inicia una pequeña aventura isleña. Una experiencia que será nueva y que te traerá un montón de cosas buenas. Porque solo te mereces lo mejor. 
Mañana te vas, y aunque en persona ya nos hemos dicho un "hasta luego", hoy te digo aquí otro. Y si no me equivoco es la primera vez que hago esto, aquí, en mi rincón del ciber-mundo. 
Va a ser muy raro iniciar el curso y no tenerte en el aula, pero estarás bien acompañada, disfrutando de muchas cosas buenas. Espero que no te olvides nunca de este chico medio loco que te ha reservado un huequecito de corazón...
Disfruta de esta nueva etapa y nunca dejes de ser quien eres... Ailasor.

Te quiero. Mucho.

Feliz viaje.

1 de septiembre de 2011

Algo nuevo

"Spilled Ink", mi primer guión cinematográfico, avanza lentamente, paso a paso. El mundo del cine es muy complejo y para que ese proyecto llegue a buen puerto hay que ir con pies de plomo, cuidando cada palabra y cada detalle... Nadie dijo que sería fácil, este sueño mío.
"The Women in a Golden Hat"
Y mientras ese proyecto nuevo, en un mundo nuevo, avanza con lentitud, otros proyectos se forjan en mi mente. Proyectos muy verdes todavía, pero que pronto madurarán lo suficiente para presentarlos al mundo. Si seguís mis palabras (a menudo en inglés) en Twitter, sin duda habréis leído ya algunas pequeñas "pistas" sobre ese proyecto.
Si no, ahora reproduzco una de ellas, en español:
"Un mago con un sombrero dorado? Un payaso de grandes zapatos rojos con una gran nariz roja?" 
Y otra pista... más reciente:
"Hmmm... qué tal, una mujer -no un mago- con un sombrero dorado?"
No voy a decir más... pero es un proyecto interesante.
Una nueva pista podría ser la imagen que acompaña este breve artículo. Una imagen de mi musa, Kate Winslet, "arreglada" para la ocasión por mi artista y dibujante favorita, Tamarindo.
Solo añadiré una cosa más. Vuelvo a mis raíces. A las más profundas, aquellas arraigadas en el pasado. En otro tiempo, quizás en otra vida, metafóricamente hablando.
No espero que nadie lo entienda, pero ahí está la gracia.
¿Lo has entendido tú?

29 de agosto de 2011

Solución a la Desesperanza

Al final, declinando ya el sol de un día cualquiera a finales de un Agosto más otoñal que nunca, cuando se acerca el frío septiembre por el horizonte del destino más inescrutable... mientras la noche se cierne sobre el mundo y el silencio va conquistando cada rincón del lugar que me rodea, el pensamiento más triste y la peor fortuna parecen desaparecer en el vacío que todo lo sobrecoge.
Ha sido un día duro, lleno de oscuridad, de pensamientos tristes y desesperanzas. He pensado lo peor, quizás influenciado por un triste sueño que me había arañado el alma inmortal atrapada en el más mortal de los cuerpos. El temor a lo desconocido y la posibilidad de que algo así...
No, no voy a pensarlo. Mi tesoro es mío, lo tengo cerca. Su dulce voz ilumina los senderos tortuosos del camino de mi vida. Su rostro de elfa joven, cuajado del brillo de la luna llena, es la imagen que me ayuda a caminar cada paso de esta aventura...
Se acabaron los malos pensamientos... y vuelvo a soñar. Pero esta vez es un sueño dulce que me acaricia la piel y se apodera de mi alma embravecida por la belleza del mundo que se abre ante mis pies lleno de colores y sabores, posibilidades renovadas... y fuerza. Mucha fuerza.
Tu rostro, princesita de mi vida, es el rostro de la verdad y la ternura que se apodera de mi corazón salvaje y a veces, indomable... y es tu voz la que me susurra la solución a la desesperanza.

En una tarde que se hizo eterna, he permitido que toda clase de pensamientos se vaciasen en las inmensidades desconocidas de la sinrazón. Y he pensado en la realidad a veces dura pero siempre real, en los sueños a veces inalcanzables pero siempre sueños... Al final, presa de una especie de... lleno de una incertidumbre que... he tomado una decisión.
¿De verdad estoy dispuesto a permitir que alguien horade mi vida y la destruya en mil pedazos? No. ¿De verdad quiero dejar de soñar, cayendo así en una espiral de autodestrucción? No. ¿De verdad soy tan idiota, tan estúpido y maleable? No. ¿En verdad estoy tan falto de personalidad? No.
Absolutamente, NO.

Y entonces sucedió. Entonces recordé por qué me gusta manchar de tinta mis manos, por qué me gusta imaginar mundos irreales, llenos de apasionantes personajes con historias únicas... entonces el Hombre Muerto se sentó a mi lado y me contó que quiere seguir viviendo en el papel que le ha tocado. Y la escritora cuya "Tinta Derramada" todavía no se ha secado me dijo que todavía anhela ver la luz del mundo mío... Entonces, aparecieron ante mí los rostros todavía desdibujados y asexuados de todos aquellos que todavía no han llegado, pero que se acercan en el horizonte de las historias por contar, y las musas me han confesado lo brillante de un porvenir por lo demás oscuro... oscuro como la tinta que mancha mis manos, que no es una oscuridad yerma y fría, sino llena de matices y de hermosura.
Entonces se iluminarían las estrellas en el firmamento, y el camino de mi vida sería visto por primera vez. He elegido la vida. Los sueños... y la realidad que me rodea, hermosa a veces y difícil en otras... pero siempre mía.

Esta tarde he permitido que la desesperanza llenase mi cuerpo con su ponzoña. He permitido que los hombres que no me aman se rían de mí, que los hombres a los que he amado, cuyos recuerdos perduran pese a oponerme a ellos con toda mi fuerza... he permitido que esos sentimientos que debieran ser hermosos se tornasen insufribles agujas clavándose en el corazón.
Ya se acabó eso.
Os he amado. Pero es el momento de situaros en el pedestal que os corresponde, en el museo del pasado, tras los muros del recuerdo... atrás y nunca delante, hasta el fin de los tiempos o hasta que nuestros caminos se reencuentren y volváis a ser parte activa de la vida que hoy, por fin, he requerido como mía.

El mundo ante mis pies, el corazón limpio, la mirada atenta... hacia le amor.

Y ahora sueño, mientras mancho de tinta mis manos. Sueño con el Hombre Muerto, con la escritora y con los personajes sin rostro. Sueño con Londres y la perspectiva de un futuro allí. Sueño contigo, el amor de mi vida, donde te escondes. Sueño con mi princesa dulce...
Sueño con vivir.
Porque soñando soy feliz.

19 de agosto de 2011

Spilled Ink

El primer guión de cine que escribo está inspirado por
 la actriz Kate Winslet y estará escrito en inglés.



"Spilled Ink" es el título de la historia escogida para recoger el testigo dejado por "Historia del Hombre Muerto". Y no será en forma de novela, ni de cuento o relato corto... sino a modo de guión cinematográfico, y nada menos que en inglés. 
"Spilled Ink" (o "Tinta Derramada", como ustedes prefieran) es la dramática historia de una mujer en tiempos bajos y una escritora en plena sequía creativa. Hasta aquí puedo leer... pues confiando en que algún día podréis ver esta historia en vuestra sala de cine favorita, supongo que nadie querrá que empiece a spoilear incluso antes de tener algo sobre los que hacerlo...

A estas alturas de la historia, después de varios artículos hablando de mis musas, para nadie es ya un secreto que Kate Winslet es mi actriz fetiche, la mujer de mis sueños y la protagonista de casi la totalidad de mis historias. En todas ellas encajaría a la perfección, y me atrevería a decir que todas las mujeres de todas mis historias podrían ser, perfectamente, reflejos desvirtuados y en ocasiones retorcidos más allá de lo imaginable, de una actriz tan versátil y dotada como es ella. 
Kate Winslet ha inspirado físicamente a la protagonista de "Spilled Ink" (me permitiréis que me refiera a esta historia con el título inglés, ya que en inglés será escrita). He visto de un tirón varias de sus películas, buscando sin descanso los puntos álgidos de una carrera meteórica. Y he descubierto con alegría que puedo llevar a mi personaje hasta los límites que yo desee porque Kate Winslet puede con todo. 
¿Es soñar demasiado si digo que anhelo que sea ella, y no otra, quien acepte el papel de mi vida? ¿Es soñar demasiado si digo que quiero que se ella, y solo ella, quien protagonice la película? Es posible... pero, ¿acaso no es soñar demasiado también el decir que escribo un guión de cine con la esperanza de ver la historia rodada, algún día? 
¿No es quizás parte del trabajo de cualquier escritor, el sueño?
Adoro, amo e idolatro a Kate Winslet. Ella es la reina madre de todas mis musas. 

Os dejo. Necesito concentrar cada célula de mi cuerpo en sentir el drama de una mujer que, con el rostro de mi musa, comienza su andadura en el papel, pero con el inconfundible aroma del celuloide. 

30 de julio de 2011

Ellas



En sus ojos late la vida, en sus palabras crece la verdad de historias nunca ciertas. Sus manos son las manos de la sabiduría, su maestría es legendaria. Avanzan sobre alfombras de apasionada sangre con la seguridad y la maestría de quien se sabe única en su especie. Con ellas vivimos y con ellas lloramos.
No son sino las dueñas de nuestros sueños. Y por eso yo las amo, y las respeto.
Con ellas disfruto día tras día de emociones desbordadas, de sonrisas ocultas, de lágrimas que se derraman por las mejillas del soñador. Ellas caminan a mi lado, como espectros invisibles que susurran melodías de una belleza sin parangón. Ellas susurran historias, ellas me guían y me hacen querer seguir adelante.
Ellas inspiran las historias jamás contadas por el escritor a medianoche. Con ellas no me siento solo en el lento pasar del tiempo hacia el incierto destino del triunfo y el olvido.
Son musas. Actrices que inspiran personajes, mujeres maravillosas, únicas. Criaturas de una belleza inigualable, más allá de la belleza.

Gracias, Diana, por un vídeo excepcional en un día como hoy.
Ya sabes que entre ellas, las musas de Hollywood, me faltas tú.
Gracias =)

20 de junio de 2011

De Muerte acompañado

Relieve funerario en Greyfriars
(Edimburgo, Escocia)
Vincent Mackenzie rubrica su final. Su historia se termina, su camino está cortado. Su realidad es completa.
Amigo, casi amante en horas oscuras, su sangre es la mía y su negro corazón es el mismo que en mi pecho late.
Ácidos corrosivos caen de sus ojos como lágrimas de falso dolor y absurda pena.
Como los míos, los suyos han visto que el mundo más negro es infranqueable para los puros de corazón. Y por eso, las sombras oscurecen su alma perdida.

El Amigo de la Muerte me acompaña en el pesar y la pérdida, en el duelo por la vida, en el réquiem de la muerte. En el susurro de las faldas de su compañera se advierte el mismo filo aceroso de quien sesga las vidas de los suyos, bañando en sangre el suelo que hoy pisamos.
El Amigo de la Muerte se rodea de extraños seres de otros mundos, que no dudan en acompañarle por un sendero marcado con rosas negras cuyas espinas gotean la sangre de aquellos valientes que osaron intentar cortarlas. ¿Quién, en su sano juicio, intentaría arrancar de la tierra yerma una de las rosas que marcan el sendero al otro lado?

De muerte acompañado, el escritor avanza en su pesar, sintiendo el vacío creciendo a su alrededor.
Y solo, en la misma soledad que sufre la muerte, vuelve a manchar de tinta sus manos viejas. Y solo, en la misma soledad de aquellos que ya no viven, vuelve a sentir...

4 de mayo de 2011

Bright Eyes - First Day of My Life


This is the first day of my life
I swear I was born right in the doorway
I went out in the rain suddenly everything changed
They're spreading blankets on the beach

Yours is the first face that I saw
I think I was blind before I met you
Now I don’t know where I am
I don’t know where I’ve been
But I know where I want to go

And so I thought I’d let you know
That these things take forever
I especially am slow
But I realize that I need you
And I wondered if I could come home

Remember the time you drove all night
Just to meet me in the morning
And I thought it was strange you said everything changed
You felt as if you'd just woke up
And you said “this is the first day of my life
I’m glad I didn’t die before I met you
But now I don’t care I could go anywhere with you
And I’d probably be happy”

So if you want to be with me
With these things there’s no telling
We just have to wait and see
But I’d rather be working for a paycheck
Than waiting to win the lottery
Besides maybe this time is different
I mean I really think you like me

El caballero de radiante armadura, cuyas letras llegan en el viento a través de océanos y tempestades, de guerras y desiertos. El eterno amigo en la distancia, un amigo sin rostro, sin realidad, pero con una esencia que lo significa todo y más, cuyos ojos nunca vistos iluminan las noches más oscuras, cuya sonrisa jamás vislumbrada alegra los corazones... o el corazón de quien escribe, cuyo abrazo todavía no recibido, reconforta el alma cansada.

"First Day of My Life" llegó a mi bandeja de entrada en una noche oscura, de un momento oscuro, cuando oscuros pensamientos me rondaban. Es una canción melódica, melancólica... pero que no puede sino arrancar una sonrisa y alegrar, aunque solo durante los tres minutos que dura, el día más negro del más negro de los años.

"Este es el primer día de mi vida..."

Gracias.

17 de abril de 2011

Melancolía por las Musas y los "Musos"

Es la sombra de lo que 
todavía no ha sido escrito...
En la vida de todos aquellos que caminamos sobre la Tierra, existen días en los que la realidad resulta difícil, en los que, nada más salir a la puerta de nuestros hogares y enfrentarnos a un día como cualquier otro, vacío y sin perspectivas que puedan alentarnos a definir una sonrisa en nuestros labios, pensamos en volver a la cama y dormir. Pues mientras dormimos...

Hoy es uno de esos días, para mi.
Un día como cualquier otro, aunque un poquito más vacío. Y quien dice un poco, dice por completo.
Llevo mucho tiempo dedicándome en cuerpo y alma a la Historia del Hombre Muerto, creándolo, haciendo que camine y hable. Mucho tiempo respirando con él, llorando con él, acompañándolo en todas las aventuras de su vida.
Él ha llenado muchos días como este, vacíos.
Mas hoy, parece haberme abandonado. Hoy no me siento con fuerzas para sentarme ante el folio en blanco y seguir su historia allí donde la había dejado.
Podría decirse que las musas han huido, mas no es así. Tampoco han desaparecido. Ahí están, más lejos que cerca, callando, viviendo... y sintiendo. Las musas, esas caprichosas damas (y caballeros) que vienen y van, pero que dejan una huella imborrable en el corazón ardiente del escritor.
Son musas las mujeres que me inspiran, esas amigas a las que ya no veo, pero a las que siento. Esas dos amigas que me hacen sonreír, que me ayudan a crear más vida, de la vida ya creada. Dos amigas que me han acompañado en este camino, y a las que añoro.
Es musa (tal vez debiera decir muso) ese amigo en la distancia, cuya barrera idiomática no ha impedido que la amistad crezca. Cuya simple presencia había inspirado todo un final, derrumbando los muros que me bloqueaban, deshaciendo con gracilidad la sequía creativa.
Es musa (tal vez debiera decir muso) mi hermanito (jijiji) que está lejos y a la vez tan cerca... al que decir "te quiero" es mentirle, porque no le quiero, sino que le adoro...
Es musa (tal vez debiera decir muso) aquel al que poco conozco, al que estoy conociendo, al que deseo conocer. Tu sabes quien eres. No diré más... ;)

Echo de menos a las musas y los musos. Pero mas allá de todo eso, echo de menos, simplemente, vivir.

7 de abril de 2010

En Edimburgo sucedió una vez…

… que de su tumba un hombre salió. En una noche oscura, a la luz de la segunda luna llena de un frío mes, entre el otoño y el invierno.
La cuestión ahora es: ¿dónde se hallaba su tumba?

Desde que, en un alarde investigador, encontré la ubicación perfecta para la novela, “Historia del Hombre Muerto” va sobre ruedas. Si continúo con este ritmo de trabajo, en pocos días estará ampliada y re-escrita… camino de la editorial.
No recuerdo si ya lo he contado…
En el primer planteamiento de la historia, la acción transcurría en el Londres decimonónico. Así ha sido hasta hace bien poco. ¿Acaso alguien duda del encanto de esa ciudad en ese tiempo? El problema principal de la idea es que, hay que reconocerlo, está muy manido. ¡Cuántas novelas y películas transcurren en el Londres del siglo XIX!
Sin embargo, hace unas semanas una editorial se mostró interesada en la novela, pero les parecía demasiado breve… por lo que me proponen ampliarla un poco. No tengo muy claro cuánto más esperan, pero trabajando en la historia calculo que llegaré a los 150 folios… si no llego a superarlos.
Es entonces, mientras estudio la historia de nuevo, mientras profundizo en los personajes y sus pasados más oscuros, cuando encontré sin quererlo el lugar más idóneo, la ubicación perfecta, el ambiente que más concuerda con toda la novela.
Ese lugar, no podía ser de otra forma, es Edimburgo.
Siempre he sentido una profunda atracción por Escocia. Al igual que mi Galicia natal, las tierras escocesas —y en general, las Islas Británicas— están llenas de mitología y leyenda. El rey Arturo, los leprechaun, el monstruo del Lago Ness…. Son solo algunos ejemplos ilustrativos. Basta una breve investigación para darse cuenta de que en estas islas, cualquier cosa es posible.
En un intento por huir de los tópicos londinenses de las novelas de misterio y terror decimonónicas, utilicé un conocido buscador para localizar algunos “cementerios embrujados y de leyenda”. ¿El primero que me gustó y me llamó la atención? Greyfriars, en Edimburgo.
Cualquiera que conozca lo mínimo del argumento de la novela, viendo la imagen que acompaña este artículo, encontrará evidentes similitudes entre el cementerio real y el que yo había creado (y situado en Londres). Para los que no conozcan el argumento, baste decir que la historia gira entorno a un escritor y su “vida más allá de la muerte”.
Que la novela transcurrirá en Edimburgo es seguro —aunque el plan, en principio, es no decirlo en ningún momento, simplemente describir la ciudad, mencionar el castillo, la vista desde el cementerio… que cualquiera pueda saber que se trata de Edimburgo, sin nombrar dicha ciudad- Tengo la certeza, casi al cien por cien, de que el cementerio donde reposa mi protagonista es Greyfriars… pero, en un intento por conocer la ciudad por la que se pasearán mis personajes, entablando cibernéticas conversaciones con escoceses de pura cepa y españoles residentes en Edimburgo, encontré un segundo cementerio, tan hermoso y misterioso como éste: Old Calton.
En palabras de un amigo español que vive allí, Old Calton es más tenebroso en la noche, con la niebla… y es mucho más literario que el otro. Sin embargo, no acaba de convencerme. Quizás todas las casualidades que unen Greyfriars con la historia, todas las leyendas que he leído sobre ese cementerio… y el relieve que ilustra el artículo, me llaman más que cualquier otra cosa.

En Edimburgo sucedió una vez que un hombre salió de su tumba, y, en una fría y neblinosa noche, su pasado escrutó. Desconozco en qué cementerio sucede la acción. Pero conozco a la perfección la ciudad en que se encuentra su tumba.
Y esa ciudad, como ya he dicho, será Edimburgo.

11 de febrero de 2010

Mis Diosas, mis Mujeres, mis Almas Gemelas...

¿Quién dijo que el escritor no ama? ¿Quién dijo que solo siente alegría rodeado de papel y lápiz? ¿Quién que su corazón solo late con la tinta derramada por sus manos? Lo digo yo. Tal vez. Es posible. Y sin embargo, he encontrado seres en mi camino que me llenan de una paz inusitada. Es la gloria, tal vez. La felicidad.

Ella. Su nombre suena a diosa de la cultura. Ella. Su imagen me ha servido de inspiración, su mito ha sembrado en mi mente la creatividad de una historia que no necesito pensar, porque surge sola de mis dedos. Ella.
Minerva es la diosa romana de las artes y las ciencias. En ella me he inspirado (y he tomado su nombre) para crear la novela juvenil que, a día de hoy, estoy a punto de concluir. No quiero desvelar nada del argumento, no vaya a ser que se gafe, pero puedo daros el título (provisional, como siempre) de esa historia que tanto he disfrutado escribiendo: “Minerva entre libros”.
En realidad, este título no es demasiado correcto… pero me gusta su sonoridad, y todo lo que implica. En verdad, hace referencia a una parte de lo que Minerva (la protagonista) es. Pero bajo ese título se ocultan muchas más cosas. Otros títulos que barajé son “Minerva” o “Minerva y el libro de los libros”. Este último era el título oficial hasta que la historia cambió de rumbo, y ahora carece de significado.
Minerva toma la forma de una actriz a la que amo y adoro, como sucede siempre en todos mis libros. Diana no querrá saberlo, a ella le gusta descubrirlo por sí misma… y a mí me gusta que lo haga, porque con su opinión siempre me aseguro de haberlo echo bien. Minerva es una mujer, es verdad. Pero no es una mujer al uso. No es el prototipo de heroína. No busquéis entre las actrices típicas de estos papeles. Buscad entre aquellas destinadas a otras historias y daréis con ella. Porque ella es la mejor entre las mejores. No, no es mi musa Winslet. Es otra. Otra como ella. Otro mito.

“Minerva entre libros”, si la cosa funciona, es solo el inicio de un proyecto ultra-secreto. Podéis torturarme, pero jamás desvelaré nada, no hasta que llegue el momento, o hasta que el fracaso me haga desistir de esta idea. No hay dinero que pague esta “exclusiva”. Vale, es posible que mis tres lectores descubran el secreto antes que nadie pero… ¡no les torturéis tampoco a ellos!
¿Queréis una pista? Son las mujeres.

7 de septiembre de 2009

Las musas

Tal vez sean las musas quienes me susurran al oído el destino de mi propio mundo. Sí, quizás sean ellas, las musas…

Seres etéreos, incorpóreos. Esencia misma del arte y la cultura. La fragilidad de un poema, la dulzura de una balada, el métrico golpear del escultor sobre la piedra. El destino de lo escrito.
Las musas me susurran historias que nadie más conoce, leyendas de ninguna parte. Ellas me presentan a personajes desgarrados, miserables, hombres muertos y mujeres desquiciadas. Con ellas vivo feliz, sin ellas, muero.
Las musas me rodean, me acarician, me susurran palabras de consuelo. Por ellas puedo escribir, con ellas puedo crear. ¿Quiénes son las musas? ¿De dónde proceden? Las veo. Son hermosas, a su manera, pues no tienen forma, ni olor. Tampoco tienen tacto. Son simplemente viento, aire, perfume a lirio y rosa, a jazmín y violeta. Es la belleza de un arco iris, el murmullo del mar, la canción de una tormenta. No tienen sexo y aún así, se me antojan mujeres, pues es la mujer la más alta esencia de la perfección. Hermosas y frágiles doncellas, fuertes y luchadoras heroínas.
Si cierro los ojos, veo a las musas danzando en un claro en el bosque, como ninfas o dríades, como hadas, como duendes. No tiene rostro y aún así, cada una es diferente y en el fondo, todas son iguales. Porque su naturaleza es la misma, porque, en esencia, son musas y nada más. Porque no existen, porque no respiran, ni hablan, ni ven. No siente, no lloran… y aún así, son curiosamente humanas, terrenales, sólidas.
Mis musas toman forma de artista, de actriz, de niña. Son las mujeres que me inspiran, aquellas que aparecen en los libros que escribo. La ganadora de un Oscar, mis mejores amigas, mi amada, siempre amada, ahijada. Ellas me hablan sin hablar, me miran con los ojos cerrados, me leen sin haber escrito nada. Distantes como rutilantes estrellas, cercanas como mi propia piel.
Pocas veces se cuelan hombres en la fantasía de las musas. Pero ellos tienen su parcela, ellos están presentes en la atmósfera. Tan cierto como la luna y el sol. Dos caras, dos sexos, dos posibilidades… y ellos son amigos, son padres y primos, son lejanos y acaudalados actores, son cercanos vecinos.
Son miradas del color más claro del cielo.
¡Oh, las musas! Las musas son la verdadera esencia de lo escrito, las que rigen el mundo que nadie más puede ver, que nadie más conoce.
¡Oh, las musas! Esquivas unas veces, cercanas otras. No importa cuando, cómo ni donde… ellas siempre me encuentran, siempre regresan a mi. Las musas son una parte de mi alma y yo soy enteramente suyo, pertenezco a las musas porque sin ellas, no puedo sobrevivir. Porque ellas me dan aliento, ellas me ofrecen el papel y la tinta, esa tinta que corre por mis venas.
Por ellas, mis musas, siento verdadero amor.

3 de septiembre de 2009

El destino de lo escrito

La vida del artista es complicada. Solitaria, en ciertos casos. Aburrida, deprimente, extenuante, agotadora… pero siempre, no importa cuándo ni cómo, no importan ni el bien ni el mal, una vida plenamente satisfactoria.
Pintores, escultores y compositores, actores y actrices, músicos, directores… y sobre todo, escritores. Todos artistas, todos diferentes. No puedo hablar por los demás, ni siquiera por los escritores a los que no conozco. Puedo hablar de mi experiencia, sin embargo, por eso estoy aquí.
Mi realidad como escritor está teñida por la soledad más infinita. A veces, incluso en medio de la multitud, estoy completamente solo, aislado en un mundo que nadie más conoce, que los demás no pueden ver, oler ni sentir. A veces sufro con mis personajes, al saber sus destinos escritos. Los personajes fluyen, crecen y llevan su vida hasta las últimas consecuencias… hay que me reprocha la cantidad de muerte y desesperación que siembro en mis escritos. No soy yo, sin embargo, quien decide esas cosas. El destino de mis personajes simplemente fluye. Un día estoy escribiendo sobre la boda de dos personajes importantes y de pronto, sin saber muy bien la razón, me doy cuenta de que ese personaje va a morir, antes o después. Es una certeza. No es una posibilidad, no es un “quizás”, es la realidad, es lo que ha de ser.
Vivo rodeado de certezas creativas, del mismo modo en que vivo rodeado de incertidumbre en todo lo personal. Pocas personas conocen al verdadero Damián. Muy pocas, en realidad. Juraría que ni siquiera en mi familia conocen todos los claroscuros de mi personalidad… porque debo ocultar mi verdadero rostro tras una máscara. Es así, tan cierto y necesario como esas muertes en apariencia estúpidas de mis novelas. Muchos me dicen que los mejores finales son los finales felices… pero es no es del todo verdad. Si salvo la vida a un personaje que debería morir… la novela, aún siendo en su naturaleza una mentira, sería una falsa mentira. Sería irreal. No sería como debe ser.
¿Quién decide el destino de lo escrito? ¿Es mi subconsciente el que marca la vida y muerte de mis personajes, del mismo modo que decide las palabras que reflejarán ese periplo? ¿O hay algo más?
Tal vez sean las musas quienes me susurran al oído el destino de mi propio mundo. Sí, quizás sean ellas, las musas…

5 de agosto de 2009

Enya

En su voz aterciopelada, pura y etérea, encontró mi corazón la paz en muchos momentos a lo largo de mis veinticuatro años recién estrenados. No importa cuales sean los sentimientos que necesiten ser liberados en mi alma: su música siempre encuentra el camino para relajarme, para liberarme.
Me tranquiliza cuando estoy nervioso, me ayuda a llorar cuando la tristeza retiene mis lágrimas, me inspira cuando las ideas parecen haberse agotado en mi mente. Muchos personajes deben su vida a los discos de Enya.
La conocí hace muchos años, peor entonces no sabía su nombre, ni tenía ningún disco suyo. La escuchaba en la radio, o en la televisión, sin saber quién era, sin pararme a pensar en lo especial de los momentos en que coincidían nuestros caminos. Luego, la película “La Comunidad del Anillo” me la presentó, otorgándole un nombre a esa voz de mis pasiones. Enya, un nombre de la fantasía que emana su propia voz.
Desde entonces intento recopilar sus numerosos trabajos. Solo tengo uno, “Amarantine”, aunque me han pasado el último disco en mp3… espero, no obstante, comprármelos todos. Porque en ella fluyen sentimientos desconocidos, palabras tiernas y una magia insondable e intangible.
Enya…
Su nombre me trasporta a lugares inexplorados, únicos y personales. Cuando cierro los ojos con su música de fondo, imagino largas praderas rodeadas por frondosos y altos árboles, alfombradas por flores blancas y de aromas dulces. Una suave brisa acaricia mi piel mientras escucho el susurro de un río y la violenta caída de una cascada… todo es perfecto, nada enturbia la paz de un momento único en un lugar que nadie más conoce. Y en ese paraje solitario también estás tú, pero no tienes forma porque eres una parte más de lo que yo soy, en ese lugar, como en este.
Enya… si pudiera tenerte ante mis ojos te daría las gracias. Y a ti, lector, si no conoces su música, corre a comprar algún disco suyo. No lamentarás la compra. Porque al escucharla por primera vez… quedarás bajo su hechizo, irrompible y benévolo. Maravilloso… el embrujo de la voz pura de Enya.

14 de abril de 2009

DESEPERACIÓN

(sin fecha: marzo 2009)

Brillan los rayos del sol sobre el césped agreste del jardín descuidado. Muchas veces he pensado seriamente en dedicarme a ello, arreglar los parterres de flores, podar los árboles, recoger las flores secas que se desparraman sobre la hierba verde… pero siempre lo dejo correr. Aunque me gustaría poseer un jardín artificialmente hermoso, digno de una postal, mi desánimo puede más que este frívolo deseo.
Hoy hace sol. Como ayer, quizás como mañana. Sí, es muy posible que mañana el sol brille con la misma intensidad. El invierno ha quedado atrás, los cerezos están en flor. Creo que jamás he visto tantas flores en un solo árbol. Blancas y tiernas, brillan con los primeros rayos de la mañana. Las abejas sobrevuelan el cerezo buscando las mejores flores y con ellas, crearán su dulce miel. Bandadas de pájaros sobrevuelan el campo, preparado ya para la siembra de la patata. Su canto alegre vibra en mis oídos, llamándome a la felicidad de un día espléndido. Pero cierro la ventana y dejo que la persiana se cierre con estrépito, pues no estoy de humor.
Hoy me siento triste. Como ayer, quizás como mañana. Posiblemente, aunque no puedo asegurarlo. El invierno ha quedado atrás, se ha ido arrastrándome a una espiral de autodestrucción. Mis musas se han ido con las últimas lluvias de febrero. Ahora solo me queda esperar con la creciente inquietud robándome el aliento. ¿Y si jamás vuelven? ¿Y si los más profundos miedos de mi alma se hacen realidad? ¿Y si me pierdo en la palidez blanca del papel virgen?
Quiero escribir y no puedo. Ansío crear, mas no logro escribir otra cosa que basura, textos infumables que me avergüenzan profundamente. La sombra de la desdicha planea sobre mi mente vacía.
Quiero escribir. No puedo.
Algún día quizás me encuentren, desesperado, hundido en mis pensamientos más oscuros. Algún día despertaré en mi propia tumba, aterrado, sollozaré hasta morir de agotamiento, aunque no pueda ya morir pues no quedará vida en mi cuerpo. Dolor, terror, la certeza de un destino tan aciago como merecido, pues soy carne débil, pecaminosa. El cilicio de mis pecados abrasará mi carne impía y cobarde, lloraré suplicando clemencia. Mas no hallaré otra cosa que silencio.
Quiero escribir y no puedo. Pues solo pienso en mi desesperación.

Ha llegado la noche. Mis oscuros pensamientos se ocultan bajo la tenebrosa cúpula estrellada. No hay nubes que oculten el brillo de la luna menguante. Pese a todo, su mortecina luz apenas alcanza la superficie de la tierra. La oscuridad lo llena todo, incluido mi corazón, que sangra lentamente hasta secarse.
Se que todo terminará pronto. Espero que así sea. Esta inquietud me duele, me araña la piel, me infecta las fosas nasales.

1 de marzo de 2009

¡¡GANÓ KATE!!

Escrito el 23 de febrero de 2009

¡Al fin! Han sido necesarias seis nominaciones para que una de las actrices más versátiles, atractivas y sobre todo eficientes del panorama mundial recibiese la preciada estatuilla dorada. Anoche Kate Winslet brilló en la alfombra roja (estaba magnífica, una de las más hermosas) en un presagio del brillo de su merecidísimo Oscar por “The Reader”, aunque extensible a su papel en “Revolutionary Road”. Desengranemos la gala.
Me ha gustado mucho el salero de Hugh Jackman. Quizás con un estilo demasiado musical para los Oscar, pero más entretenido que sus últimos predecesores más televisivos. Además sus gracias eran universales. Los pocos chistes (hábilmente embutidos en forma de canción) eran fácilmente reconocibles no solo para los americanos.
Kate Winslet estuvo insuperable. En todos los aspectos. Fantástico e irrepetible el momento “silbido” con sus padres. Muy correcta aunque me faltó Leonardo DiCaprio en los agradecimientos, algo quizás comprensible tras cinco nominaciones fallidas. A la sexta fue la vencida, Kate. Lo has logrado.
Destacaría también esos vídeos recopilatorios de romances, películas de acción y animación… una colección de escenas del cine de 2008, muy bien realizadas. Genial fue el vídeo de comedias, con los “Superfumados” riéndose de dramas como “Doubt” o “The Reader”. Y excepcionalmente romántico el vídeo de las películas de amor.
Aunque se extendían demasiado, la recepción de los galardonados en las categorías de actores principales y secundarios, con cinco compañeros de todos los tiempos, me gustó muchísimo. Una recepción envidiable en el caso de Kate, por ejemplo, con Nicole Kidman o Shirley Mclaine, entre otras.
Los continuos cambios de decorado que amenizaban la gala. Especialmente me gustó el de los premios de vestuario y maquillaje, una suerte de almacén que me recuerda peligrosamente a un escenario de mi próxima novela...
La novedad durante el vídeo In Memoriam con una brillante Queen Latifa cantando en directo. Especial mención a ese final con Paul Newman. La rapidez en los agradecimientos, más fríos que en otras ocasiones, también destacable. Y entre ellos, los discursos reivindicativos de Sean Penn y el jovencísimo guionista de Milk, a favor ambos del matrimonio homosexual. Sean Penn demostró una vez más su carisma, aunque no está entre mis favoritos.
Falta de originalidad la sufrió Penélope Cruz, imitando a Bardem con las “obligadas” palabras en español. Agradecidas, pero no originales, mencionando a los actores españoles allí donde Bardem dijera cómicos. Sin mebargo estuvo muy graciosa Kate Winslet preguntándole cómo era eso de que ninguna actriz se había desmayado en el escenario.
¿Y qué hacía Beyoncé en los musicales… estando presentes algunas de las actrices originales como Nicole Kidman (Moulin Rouge!) o Meryl Streep (Mamma Mía)? Fatal, al igual que la aparición estelar de los chicos de HSM. En cambio me gustó ese cóctel de música.
En la retransmisión de Canal +, hubo un exceso de pro-penelopismo (desde los presentadores a Pedro Almodóvar) y cambios de opinión: empezaron disintiendo acerca de Slumdog Millionare (unos la amaban y otros la detestaban) pero al final todos estaban encantados de que dicha película hubiese acaparado la mayoría de sus galardones. El reparto de Slumdog Millionare, con una colección de niños encantadores… y una representación de adultos excesivamente ruidosos y poco elegantes, (como ya pasara en los Globos de Oro) pudo ver cómo su película arrasaba por encima de mis favoritas “The Reader” y “Benjamin Button”.
Me resultó gracioso también el esfuerzo de algunos nominados por llorar y emocionarse mientras eran presentados. Ojos como platos, evitando pestañear y para ello, morderse los labios (caso Amy Adams).
¡En fin! La gala ya ha pasado. Muy rápido, como siempre. Esperaré impaciente la 82 edición… en febrero de 2010.

3 de febrero de 2009

CICLOS, PELÍCULAS Y ENTREGAS DE PREMIOS

Escrito el 27 de enero de 2009
EL CICLO DE MI VIDA…

Quiero contaros la realidad tras la ficción, o lo que me pasa cuando doy por zanjada una nueva novela.

En este momento, hoy, estoy en pleno éxtasis porque hace apenas dos semanas que terminé mi última novela. Siempre me pasa lo mismo y creo que se debe al esfuerzo que me supone concluir una historia que me ha acompañado durante meses (y en algunos casos, durante años). En esta ocasión, los personajes y sus historias llegaron a mi durante el verano de 2008, así que has sido seis largos y placenteros meses…
También estoy en éxtasis porque mi buena amiga Diana (la primera persona en este mundo que se ha leído enterita una novela mía totalmente acabada) me dio ayer por la tarde su opinión. Ya me temía yo una crítica horrible, es decir, creía yo que no le gustaría, que le parecería una historia absurda y todo eso (mi negativismo crónico, qué le voy a hacer) cuando (¡y menuda sorpresa me llevé!) anuncia que le ha gustado. Quizás ella no pueda comprender lo mucho que me alegra su opinión, cuánto valoro sus palabras. Y lo feliz que me siento porque le ha gustado mi trabajo. La verdad es que hizo una crítica muy positiva y detallada, algo que nunca habían hecho en base a un trabajo mío. Y cuando anoche llegué a casa, tenía la inspiración por las nubes y unas ganas tremendas de ponerme a escribir (y de hecho, me puse a ello, claro).
Retomando el hilo de mis primeras palabras de hoy sobre mi vida “literaria” (diría laboral, pero para mí un trabajo es algo obligatorio y yo no escribo por obligación, sino por placer y pasión. Aunque deseo que se convierta en un medio de vida algún día). Siempre me pasa lo mismo, o así ha sido en todas mis novelas (sobre todo en novelas, porque con los relatos cortos la cosa es más simple). Vivo una constante subida de ánimo mientras escribo, incluso mientras planteo la historia antes de ponerme en serio con la redacción. Luego estoy en éxtasis, una vez terminada la novela. Me siento en una nube, sonrío aunque esté cansado o aunque el día esté feo. Es un estado pasajero que puede durar dos o tres semanas. Y luego todo cae en picado. Después del éxtasis, me siento triste, feo, solo, deprimido, pequeño, patético… Este estado anímico también es pasajero (gracias a los cielos), suele durar más o menos una semana, quizás dos. Eso, siempre y cuando la inspiración llegue. Sino, mi estado de ánimo emerge poco a poco hasta una línea recta y de ahí no se mueve. Entonces, si la inspiración tarda mucho, siento miedo, pánico. Justo en ese momento me causa un sudor fría contemplar folios en blanco (aunque sea la página de Word del ordenador).
Una vez leí un artículo en una revista de psicología acerca de este particular “ciclo de vida”. El autor decía que en los artistas creadores: escritores, compositores, pintores…), es bastante habitual que después de una obra, cuando la creatividad ha sido liberada, se crea una especie de “efecto vacío” por el cuál la adrenalina desciende en picado y por eso, es normal sentirse un poco alicaído. Leer esto (hay que decir que el artículo era muy extenso y estaba perfectamente explicado, yo lo he resumido intentando simplificar el concepto) me tranquilizó, puesto que si a otros les sucede lo mismo, no debo preocuparme.
Así que mi vida se rige por ciclos: primero alegría, luego éxtasis y finalmente depresión, hasta que vuele la alegría, seguida del éxtasis…
Es un ciclo bastante triste y agotador, que se traduce en novelas y relatos, incluso en pequeños cuentos. Es el ciclo de vida de mis hijos, que son mis personajes y sus historias. Quizás el pequeño precio que debo pagar por mi pasión, que es la escritura. Si es así, no me importa en absoluto. No renunciaré a mis sueños por una nimiedad como esta.
Quizás Diana, con su excelente crítica, haya mermado el último fragmento del ciclo por el hombre muerto. Haber ahora qué opinan Lydia y Sebas puesto que, desde ayer, la novela está en su poder. ¡Espero que les guste!

Post Scriptum: Quizás a mi buen amigo Sebas le resulte un interesante el título de hoy… por eso del Rey León… jeje. ¡Va por ti!
Post Scriptum 2: Como había predicho, no he podido terminar la lectura de “Villa Diamante”. Ahora estoy leyendo “La Trilogía de Nueva York”, de Paul Auster, quizás uno de mi escritor vivo favorito. (En otro caso es Poe, pero de esto ya hablaré otro día).

Escrito el 31 de enero de 2009
“REVOLUTIONARY ROAD”

Ayer fui al cine con Diana a ver la película de Kate y Leo. ¡¡Que película!! Emotiva, salvajemente realista. Esas discusiones, esa cara de Leonardo en las tremendas discusiones… A mi se me quedó grabada especialmente la cara de Kate, su último segundo en escena.
No quiero contar nada porque desvelaría el final, pero es una película muy impactante, o para mí lo ha sido. Aparte de la emoción de ver a los protagonistas de Titanic juntos, tantos años después.
Reconozco que al principio me resultó un poco aburrida, si bien la presencia de sus protagonistas amenizaba la situación. Luego la película crece, se hace consistente y finalmente, impactante. Esas discusiones, esas frases, ese personaje desquiciado… y luego la escena del bosque (que se ve en el trailer, cuando Kate Winslet corre entre los árboles aunque no se sepa el motivo hasta que vemos la película).
Un peliculón por el que Leo debería estar nominado y Kate también… aunque ya lo esté por The Reader, película que veré en cine en cuanto se estrene. En resumen… una película recomendable.

Escrito el 02 de febrero de 2009
LOS GOYA

Siempre he pensado en los premios de la Academia del cine de España como un vano intento por eclipsar o imitar a los Oscar. Anoche quedó claro que es así. Como cada año, es la segunda de las tres ceremonias que veo: primero los Globos de Oro (que ya mencioné anteriormente), luego los Goya y finalmente, los Oscar.
Hablando un poco de la gala, destacaría positivamente a Carmen Machi. Logró que olvidásemos a Aída para centrarnos en ella (con un primer vestido horrible, un segundo modelo muy acertado y el tercero simplemente pasable). No se coló en ningún momento, aunque la música siempre entraba a destiempo, mientras ella terminaba sus presentaciones. Mucho mejor que Corbacho, sin duda alguna. También me gustó la entrada de Manuela Velasco en un claro homenaje a “Rec”… fue divertido y bien montado.
Sin embargo no me gustó el comportamiento de actores, directores y demás personajes del público, más pendientes de las cámaras y las pantallas que de la gala (siempre mirando y cuando les enfocaban, riendo falsamente, o haciendo guiños, o besándose con sus parejas… un horror).
En cuanto al palmarés de la noche… la clara vencedora fue “Camino”, algo sin duda esperado. Se llevó seis de los siete premios a los que optaba, incluyendo el de mejor película, mejor director, mejor actriz protagonista y mejor actriz revelación para una nerviosa Nerea Camacho. Empatadas en premio se quedaron mi favorita, “Los crímenes de Oxford” y la rapera “El truco del manco” que se llevó el de mejor actor revelación (para El Langui) y mejor dirección novel.
Y como siempre en los Goya, películas mega-nominadas que se van de vacío… o casi. Ejemplos como “Los Girasoles Ciegos” que se llevó uno de quince, “Solo quiero caminar”, con uno de once o “Sangre de Mayo”, cero de siete.
Así como se sabía que Camino arrasaría, también estaba claro el Goya para Penélope Cruz. Merecido o no, está claro quién es la niña bonita del cine español, ¿verdad? A mí particularmente no es una actriz que me apasione, ni siquiera que destaque. Vale, me gustó mucho “Volver”, pero sus otras películas… a mi no me gusta, siendo sincero.
Vamos, unos Goya como otros, con la misma pauta de siempre. Esperaré con ansia la llegada del 22 de febrero… y los Oscar.

“LA TRILOGÍA DE NUEVA YORK”

¡¡He terminado de leerme el libro de Auster!! Y lo exclamo y lo pronuncio con alivio porque… ¿es este uno de los grandes libros de nuestro tiempo? La verdad es que, o yo soy muy negado… o el libro es un fiaco, pero la verdad es que no me ha gustado para nada.
El libro incluye tres novelas cortas. La primera es interesante, bien escrita, entretenida. La segunda un verdadero lío (en lugar de nombres, colores; una forma de escribir muy lenta…) y la tercera… esa es la peor porque comienza y te da sorpresas (regreso a la primera novela) pero luego, cuando esperas que te den una solución, un punto y final… el libro se acaba y te quedas ahí, sentado con cara de tonto.
Vamos, que no me ha gustado nadita de nada.
Ahora me enrolaré en “Los Cuentos de Beedle el Bardo”, libro de Rowling extraído del mundo mágico de Harry Potter. Y luego, si no se ofrece nada mejor, quizás vuelva a leerme los siete volúmenes de dicha saga. Eso si, sin descuidar mis proyectos actuales, que ya estoy escribiendo como un loco después de dar el carpetazo a la anterior (y según parece buena) novela.