La vida del hombre adulto es compleja... tan pronto tienes todo el tiempo del mundo para realizar tareas que adoras, como te sientes obligado a llevar al vida que de ti se espera, rendirte a la realidad de un mundo que se desmorona, y arrimar el hombro aunque ello signifique renunciar a tus principios, y olvidar tus sueños...
A veces, la misma vida que antes amabas se vuelve tediosa, difícil...
No es para nada sencillo abrir los ojos un día, y, tras meditarlo con sumo cuidado, darte cuenta de todos los errores que has cometido en tu vida. Puedes ser un simple joven de veintisiete años, pero en esos veintisiete años has podido cavar tu propia tumba cien veces.
Eso, es lo que hice yo.
Dejé que súcubos, diablos y otros seres del averno me sedujesen con sus palabras, permitiendo que sus venenosos consejos hiciesen mella en mis decisiones. Y con ellos aferrados a mi alma, caminé errático por las lindes infestas que separan la vida que llevo de la que anhelo llevar. El volante de mi vida, zozobrante en mis manos, siendo dirigido por las mentiras y los malos deseos de brujas de rostro arrugado y plagado de verrugas.
He dejado que otros decidan.
Ahora me toca a mí.
Crecer no ha sido sencillo, pero parte de ese crecimiento ha de ser la toma de conciencia de la situación. Analizar los daños, buscar el mapa... y volver al camino del que nunca he debido desviarme... Porque, si sabes a dónde quieres ir, ¿por qué permitir que otros te digan lo que quieran?
He tardado mucho tiempo en darme cuenta, pero al fin... ahora puedo corregir los errores. No será sencillo, ni rápido... pero antes o después, me hallaré en casa, de nuevo. Una casa que no está aquí, sino allá. Un lugar construido en los sueños y los anhelos de un joven ratón de biblioteca con las manos empapadas en tinta.
Vuelvo a soñar. Y sonrío.
11 de agosto de 2012
17 de julio de 2012
Abrir los Ojos
Antes de abrir los ojos, en ese
breve segundo en que nuestra mente se pierde en la frontera entre el sueño y la
vigilia, cuando lo real y lo imaginario se unen, supe que no me gustaría el
mundo que aguardaba tras la oscuridad de mis párpados cerrados.
Lo sentía en los brazos y las
piernas, en el pecho. Mi corazón palpitaba con furia, excitado por la realidad
más cruda y fría. Siempre he sabido que mi cruel destino me llevaría a un
momento como aquel, jamás había sentido miedo ante los acontecimientos que se
precipitaban ante mis ojos. Sin embargo saberme allí, en el epicentro del
reverso más sádico del un mundo cruel, me causaba pavor.
Porque una vez allí, no había
vuelta atrás.
Todo estaba perdido.
La sangre manaba de heridas que
ni siquiera tenía en mi cuerpo. Aquellas que sí estaban allí simplemente no
sangraban, pues mis venas agotaban su líquido rojo y coagulado. Eran mis
últimos segundos. La última oportunidad de contemplar el mundo.
Abrí los ojos con temor, esforzándome
al máximo por no pensar en nada. Y eso me rodeaba, la nada más impenetrable,
una oscuridad espesa. No había viento, ni cielo ni tierra. No había nada. Solo
sentía el lecho de madera sobre el que reposaba mi cuerpo desnudo. Solo sentía
mi propia presencia, el esfuerzo de mis pulmones por respirar un aire
perecedero.
Yo sabía lo que ocurría a mi
alrededor. Era consciente aún sin serlo. Sabía que aquel era mi destino porque
había cometido un terrible error. Había confiado a mis enemigos la verdad de
mis temores más profundos. Por eso estaba allí. Por eso no había nada más. Limitados mis movimientos, alcé una mano y
acaricié la superficie que me cubría, separándome del mundo real. La madera
fría y lisa se me antojaba viscosa. Tal vez fuese la sangre de mis manos y no
la madera de mi propia tumba.
Suspiré. Intenté refrenar el
miedo, acompasando mi respiración en un vano intento por ahorrar oxígeno. La
muerte había sido declarada para mí. Bajo tierra, en un ataúd sin duda hermoso,
moriría en la más inquietante soledad.
No pude evitarlo, así que grité y
arañé la madera, golpeé el ataúd con mis rodillas nudosas provocándome más
heridas. Luego me detuve. Alguien hablaba sobre mí. Quizás era mi salvador.
Chillé con furia, un interminable grito más agudo de lo normal antes de perder
para siempre la voz.
—No se preocupe —dijo la voz a
unos metros sobre mí—. Estamos haciendo lo posible para sacar el ataúd a la
superficie. ¡No se rinda!
Sonreí. Estaba a salvo.
Apenas era consciente del dolor
de mis pulmones, que tanto esfuerzo hacían por encontrar oxígeno en aquel
estrecho cubículo. Obvié la intensidad de mi claustrofobia. Intenté no pensar
en el mareo que sentía, en el dolor intenso que convulsionaba cada fibra de mi
cuerpo.
Cerré los ojos, consciente de que
posiblemente jamás volvería a ver nada con ellos. Ya no había aire. Todo era
silencio. Me relajé, me oriné encima porque ya no importaba nada más. No era
sino carne, vísceras y hueso. Mi alma volaba libre, alzándose en el viento que
azotaba mis cabellos. Sonreí. Me gustaba el viento acariciando mis heridas, mis
pechos desnudos, cada centímetro de mi piel.
Abrí los ojos. Aquel caballero me
miraba asustado, preocupado. Quise decirle que todo estaba bien, pero no pude.
Quise mirarle, aferrarme a su imagen, pero no pude. Miré la luna llena y
sonreí.
Suspiré. Llené mis pulmones de
aire puro antes de dejarme llevar por el sueño eterno. Al menos, pensé, has
visto la luna una última vez.
25 de junio de 2012
Afortunado yo
Soy la reina del drama...
Pero soy afortunado.
No tengo amor, no hay un hombre en mi vida, pero he estado (estoy?) enamorado, y ese recuerdo, ese sentimiento, es la fortuna misma de saber que mi corazón funciona.
No tengo trabajo, o no lo tenía, o puede que no lo tenga en una semana... pero he trabajado, he estudiado, y me he encontrando a mi mismo despues de muchas zozobras.
No tengo pasiones, pero me apasiona lo que hago, la escritura, el cine... y eso es la pasión misma, asi que supongo que en realidad, sí hay pasión en mi vida.
Soy afortunado, porque he salido del armario, me he liberado, he gritado al mundo que soy gay, ¿y qué? Soy libre, soy feliz... porque todos ellos, los que realmente importan, lo han aceptado, me han aceptado. Y los que no, no valían la pena, por lo que soy afortunado al sacarles de mi vida. Eso es fortuna...
Soy afortunado porque escribo, porque empiezo a cumplir pequeños sueños, y los grandes se antojan más posibles.
Fortuna, la mía...
8 de junio de 2012
Ser
He pensado mucho, antes de sentarme ante mi ordenador. He meditado mucho, antes de atreverme a escribirlo. Y aunque lo escriba, todavía no se si llegaré a atreverme a publicarlo allí donde cualquiera podría leerlo.
He hablado de ello tantas veces que ya ni lo recuerdo. Solo que, al hablar de ello, realmente hablaba de cualquier otra cosa.
Pero la vida cambia... y uno, en ocasiones, necesita liberarse, decir lo que siente y lo que piensa...
Soy lo que soy, y lo que soy no necesita excusas o explicaciones...
Soy gay.
Es lo que soy. Así he nacido y así moriré. Me gustan los hombres, no todos, pero me gustan. Si te cabe alguna duda, no me atraen las chicas. Es así, qué le voy a hacer. En definitiva, soy gay.
Pero más que eso, soy lo que soy.
Soy Damián, tengo casi 27 años, trabajo en un hotel (en prácticas) y soy escritor. Acabo de terminar mi novela, que espero ver pronto en las librerías. Es un sueño, pero podría ser real. Tengo padres, como tú, y una hermana a la que adoro. Mi hermana esta casada y tiene dos hijas, mis sobrinas, sin las que no podría vivir porque no recuerdo lo que era la vida antes de tenerlas. Además de todo eso, he sido (o quizás, todavía soy) saxofonista en una banda. Lo tengo abandonado, pero ahí está, como parte de mi biografía.
Me apasiona el cine hasta el punto de mosquearme el pirateo. Sueño con Hollywood, con las grandes estrellas del celuloide. Quiro escribir un guión de cine, tengo la idea y la historia, pero no me he lanzado todavía. Algún día, lo haré. En mi estantería conviven centenares de libros con centenares de películas en dvd. Sí, casi todos esos dvd's son ediciones especiales de varios discos, caja metálica y estas cosas.
Me apasiona Harry Potter, pero eso ya no es un secreto. Y me apasiona el Reino Unido y todo lo que se relaciona con ello. Me apasiona el cine británico, la literatura británica, el té, las pastas, la bandera, Londres, Escocia... algún día quisiera vivir allí, al menos parte del tiempo. Y quizás, el amor de mi vida haya sido de por allí, o tal vez todavía por allí se mueva. Quién sabe.
En lo personal soy enamoradizo, romántico y en general, encajo en la definición de "ser un buen chico".
Si me conoces, me conoces. Y sabes que todo lo que he escrito un poquito más arriba es verdad.
Ahora vuelvo a decirte que soy gay. Aparte de todo eso, sí, me gustan los chicos, me acuesto con chicos, beso a chicos y algún día, quisiera casarme con el hombre de mi vida y compartir mi vida con él, para siempre.
No tienes que entenderlo, no pretendo que te guste mi forma de vida. Pero no pienso permitir burlas, ni estupideces, ni reproches o miradas. Soy lo que soy, te guste o no. No tiene que gustarte, ni tienes que entenderlo, pero sí vas a tener que respetarlo, porque...
Cuando soy bueno, soy muy bueno. Cuando soy malo, soy aún mejor.
... no pienso volver a soportar humillaciones ni ataques. Me da igual quién seas, no pienso permitir que en mi vida vuelvan a hacerme sentir culpable, o sucio, o enfermo. No tengo nada de lo que arrepentirme, excepto de soportar hasta este día todas esas cosas. ¿Y sabes que? Me he cansado de callar.
Y por ello, antes de lo esperado (porque me faltan un par de conversaciones por tener) ahora cuelgo este texto. Para decirte a ti y a quien quiera leerlo que sí, soy gay... ¿y qué?
Es lo que soy. Y no hay nada más que decir.
3 de junio de 2012
El Rey Cautivo
Vive el rey cautivo en una oscura torre, ubicada en el centro mismo de un paraje yermo y tenebroso. Árboles muertos le acompañan, mientras buitres y cuervos ansían su pronta muerte para alimentarse de su carne real, beber su sangre azul, y coronarse, ellos mismos, reyes de los cielos allí donde tan solo se divisan las llanuras del infierno. Trepan las zarzas para colarse por la ventana. Corona el espino la torre. Mullidos campos de venenosas fresas se extienden sobre la tierra negra y el mundo vacío.
Solo está el rey, muy solo, en lo alto de su torre.
Y desde lo alto, cautivo, contempla el mundo que lo rodea sin comprender, sin saber, sin conocer... que no es la torre su prisión, que la puerta está abierta, y que bajo el veneno, el espino y la zarza, tras el buitre y el cuervo, y bajo los infiernos que una bruja hechizara para él, el mundo sigue en su tiempo, avanzando sin detenerse, olvidándose del pobre y triste rey cautivo, de su propia alma y de su corazón.
No es cautivo el rey de la bruja, sino que es cautivo del propio rey.
Solo está el rey, muy solo, en lo alto de su torre.
Y desde lo alto, cautivo, contempla el mundo que lo rodea sin comprender, sin saber, sin conocer... que no es la torre su prisión, que la puerta está abierta, y que bajo el veneno, el espino y la zarza, tras el buitre y el cuervo, y bajo los infiernos que una bruja hechizara para él, el mundo sigue en su tiempo, avanzando sin detenerse, olvidándose del pobre y triste rey cautivo, de su propia alma y de su corazón.
No es cautivo el rey de la bruja, sino que es cautivo del propio rey.
27 de mayo de 2012
Evolución
Primera versión (a la izquierda): 28 páginas, escritas durante el año 2008.
Última versión (a la derecha): 262 páginas, a ordenador, terminada en 2012.
La evolución natural de las cosas puede descubrirte mundos completamente nuevos... y cuando creías que ya lo sabías todo, encontrarte con nuevos retos.
Esta es la "Historia del Hombre Muerto"
El Vacío
Más allá de cuanto alcanza la vista del hombre, la oscuridad más espesa lo llena todo, la presión es infinita, los cuerpos se rompen, que quiebran las ilusiones, y todo cuando ha sido y debiera ser, desaparece, disipándose como la niebla, evaporándose como el agua al fuego...
*
Más de tres años contigo me han añorarte tan solo un par de días después de despedirme de ti. ¿Cómo seguiré adelante? ¿Cómo superaré tu ausencia? ¡Quién acompañará los pesares del día a día, distrayéndome de las muchas preocupaciones que asolan el mundo!
Te vas, me dejas solo... y vacío.
Nada volverá a ser lo que era.
¡Cuantas cosas han sucedido en mi vida desde que te encontré! Cambios, infinitos cambios... en los que tú has estado siempre presente. En lo bueno, en lo malo.
Te escuché, te sentí, incluso me atreví a experimentar aquello que temía, para conocerte mejor, para llegar a lo más profundo de tu alma, para saberte completo. He utilizado todas las armas posibles para desarmarte, para desnudarte. He besado tus labios, he acariciado tus párpados, he sentido cada palmo de tu piel en las yemas de mis dedos. Te he leído como a un libro abierto sobre una mesa de piedra...
Te vas, oh, amigo. Te vas para no volver. Nuestro camino se ha terminado, y, por ti, siento tristeza, siento pesar. Te vas en un tren sin retorno y, a solas, contemplo las vías que habrán de alejarte de mi vida...
*
Tres años contigo, una vida.
Te echaré mucho de menos... pero hallaré la forma de seguir adelante. Llenaré el vacío que en mi dejas, te seré infiel... con otros. Muchos otros... que están por llegar.
*
*
Más de tres años contigo me han añorarte tan solo un par de días después de despedirme de ti. ¿Cómo seguiré adelante? ¿Cómo superaré tu ausencia? ¡Quién acompañará los pesares del día a día, distrayéndome de las muchas preocupaciones que asolan el mundo!
Te vas, me dejas solo... y vacío.
Nada volverá a ser lo que era.
¡Cuantas cosas han sucedido en mi vida desde que te encontré! Cambios, infinitos cambios... en los que tú has estado siempre presente. En lo bueno, en lo malo.
Te escuché, te sentí, incluso me atreví a experimentar aquello que temía, para conocerte mejor, para llegar a lo más profundo de tu alma, para saberte completo. He utilizado todas las armas posibles para desarmarte, para desnudarte. He besado tus labios, he acariciado tus párpados, he sentido cada palmo de tu piel en las yemas de mis dedos. Te he leído como a un libro abierto sobre una mesa de piedra...
Te vas, oh, amigo. Te vas para no volver. Nuestro camino se ha terminado, y, por ti, siento tristeza, siento pesar. Te vas en un tren sin retorno y, a solas, contemplo las vías que habrán de alejarte de mi vida...
*
Tres años contigo, una vida.
Te echaré mucho de menos... pero hallaré la forma de seguir adelante. Llenaré el vacío que en mi dejas, te seré infiel... con otros. Muchos otros... que están por llegar.
*
El día 24 de Mayo de 2012, después de aproximadamente tres años, Damián F. Maceira rubricó el final de "Historia del Hombre Muerto". Ésta es la carta de despedida a una historia que ha marcado toda una vida.
21 de mayo de 2012
Café fresco
Es temprano en una mañana cualquiera, un día en el que no hay trabajo. En el exterior, la temperatura es fresca, el cielo gris no invita a salir o pasear, sino a quedarse en el hogar, relajado.
La cafeterá está al fuego, el agua calentándose, y en breves instantes, el olor del café fresco inundará mi mañana, una mañana de lunes en la que no hay gran cosa por hacer.

Ya hierve la cafetera, y mientras degusto una taza de humeante café de Colombia, me dedicaré a aquello que se me da bien, tal vez lo único que verdaderamente se hacer.
Estos días he permitido que otros asuntos me apartasen del camino, y, durante toda la jornada, no hice gran cosa. Sin embargo al caer la noche, rodeado de oscuridad, todo cambia... y hasta las tres de la madrugada, en mi casa resonaba el eco de las teclas sobre el teclado mientras yo escribía y escribía.
Escribiendo soy feliz, escribiendo soy yo mismo. Café fresco en la taza, con su aroma embriagándome, mientras las historias contadas o por contar, se derraman por las páginas de futuros libros. Con tinta negra, tinta café.
Café fresco por la mañana, y la certeza de un buen día, volviendo al origen.
Sea.
La cafeterá está al fuego, el agua calentándose, y en breves instantes, el olor del café fresco inundará mi mañana, una mañana de lunes en la que no hay gran cosa por hacer.

Ya hierve la cafetera, y mientras degusto una taza de humeante café de Colombia, me dedicaré a aquello que se me da bien, tal vez lo único que verdaderamente se hacer.
Estos días he permitido que otros asuntos me apartasen del camino, y, durante toda la jornada, no hice gran cosa. Sin embargo al caer la noche, rodeado de oscuridad, todo cambia... y hasta las tres de la madrugada, en mi casa resonaba el eco de las teclas sobre el teclado mientras yo escribía y escribía.
Escribiendo soy feliz, escribiendo soy yo mismo. Café fresco en la taza, con su aroma embriagándome, mientras las historias contadas o por contar, se derraman por las páginas de futuros libros. Con tinta negra, tinta café.
Café fresco por la mañana, y la certeza de un buen día, volviendo al origen.
Sea.
19 de mayo de 2012
Pensamientos del mes de Mayo
Han vuelto las lluvias al paraiso en el que vivimos... Los campos más allá de mi ventana se muestran exuberantes, tapizados por flores amarillas que conjugan el verdor espléndido de la hierba. Y en el horizonte, el bosque cercano parece respirar aliviado al sentir el agua bañando la tierra sobre sus raíces.
Hacía falta la lluvia, adoro a la lluvia... pero en estos días, necesitaba seguir sintiendo sobre mi piel la cálida caricia del ardiente sol.
Porque cuando llueve, pienso...
Hoy me encuentro entre la alegría y la emoción, divagando sobre el significado de mi propia existencia, y haciéndome extrañas preguntas para las que no encuentro respuesta. La vida ha comenzado a girar de nuevo, el mundo vuelve a moverse bajo mis pies... y después de casi dos años en una posición estática y con los ojos cerrados, la belleza del mundo se me antoja tan grande, tan insuperable, que satura mis sentidos.
Los grillos cantan bajo mi ventana mientras el sol consigue filtrar algunos rayos de su luz sobre la tierra húmeda. El día parece estar de acuerdo con mi propia zozobra.
Me encuentro cerca del sueño de todo ser humano... siento un leve cosquilleo, un hormigueo en todo mi cuerpo, que me indica la proximidad de lo posible. Alegría. La cercanía del destino. Miedo.
¿Cuantas veces ha querido el escritor solitario sentir y pensar, y ver y desear? Amar, siendo al menos correspondido... y ahora mismo, al borde de lo que podría ser la felicidad, mi cuerpo se paraliza, mis nervios se desatan, y mi mente se nubla bajo el gris manto de una relidad que desconozco.
Durante años, he buscando la posibilidad de eso que llaman amor, y que nos hacen creer que es nuestra meta última en la vida. Al cuerno la cumbre de una carrera, o el dinero, o la salud. Lo que todos queremos, a lo que todos aspiramos, es a encontrar a nuestra media naranja. Porque han logrado que pensemos que somos media naranja nada más, y que sin la otra media, estamos incompletos y por tanto, alejados irremediablemente de la felicidad...
Pero, ¿y si somos una naranja completa, redonda y perfecta? ¿Y si el cuento de la media naranja no es mas que eso, un simple cuento?
Y si el amor no es mas que una quimera...
Siempre me he considerado un romántico, de esos empalagosos y absurdos que compran ramos de rosas, cajas de bombones, que anhelan una cena romántica a la luz de las velas seguida por una noche de sexo pasional pero cariñoso, lleno de arrumacos, besos y caricias extasiantes... y no obstante, ahora que voy conociendo el mundo adulto, comienzo a sentir descreimiento y una falta de fe considerable.
Cupido, aparta de mi tu flecha.
¿Será que el cinismo del mundo comienza a apoderarse de mi mente? ¿Que en mi alma ya no hay espacio para mas desengaños y frustraciones?
Con toda probabilidad, aquel muro de hielo y piedra que había conseguido construir a mi aldededor en los años mozos, cuando era el objeto de las burlas, el ratón de biblioteca, vuelve a erigirse... y en plena restauración, algo amenaza con destruirlo de nuevo...
Divagando.
Ya lo dije, la lluvia me puede, me posee, y comienzo a girar en una espiral extraña.
Será que, quizás, este miedo que sienta sea lo habitual, lo normal y lo deseable... o que el romance perdido en el tiempo retorna al hogar de mi corazón. Será que vuelvo... a creer...
Hacía falta la lluvia, adoro a la lluvia... pero en estos días, necesitaba seguir sintiendo sobre mi piel la cálida caricia del ardiente sol. Porque cuando llueve, pienso...
Hoy me encuentro entre la alegría y la emoción, divagando sobre el significado de mi propia existencia, y haciéndome extrañas preguntas para las que no encuentro respuesta. La vida ha comenzado a girar de nuevo, el mundo vuelve a moverse bajo mis pies... y después de casi dos años en una posición estática y con los ojos cerrados, la belleza del mundo se me antoja tan grande, tan insuperable, que satura mis sentidos.
Los grillos cantan bajo mi ventana mientras el sol consigue filtrar algunos rayos de su luz sobre la tierra húmeda. El día parece estar de acuerdo con mi propia zozobra.
Me encuentro cerca del sueño de todo ser humano... siento un leve cosquilleo, un hormigueo en todo mi cuerpo, que me indica la proximidad de lo posible. Alegría. La cercanía del destino. Miedo.
¿Cuantas veces ha querido el escritor solitario sentir y pensar, y ver y desear? Amar, siendo al menos correspondido... y ahora mismo, al borde de lo que podría ser la felicidad, mi cuerpo se paraliza, mis nervios se desatan, y mi mente se nubla bajo el gris manto de una relidad que desconozco.
Durante años, he buscando la posibilidad de eso que llaman amor, y que nos hacen creer que es nuestra meta última en la vida. Al cuerno la cumbre de una carrera, o el dinero, o la salud. Lo que todos queremos, a lo que todos aspiramos, es a encontrar a nuestra media naranja. Porque han logrado que pensemos que somos media naranja nada más, y que sin la otra media, estamos incompletos y por tanto, alejados irremediablemente de la felicidad...
Pero, ¿y si somos una naranja completa, redonda y perfecta? ¿Y si el cuento de la media naranja no es mas que eso, un simple cuento?
Y si el amor no es mas que una quimera...
Siempre me he considerado un romántico, de esos empalagosos y absurdos que compran ramos de rosas, cajas de bombones, que anhelan una cena romántica a la luz de las velas seguida por una noche de sexo pasional pero cariñoso, lleno de arrumacos, besos y caricias extasiantes... y no obstante, ahora que voy conociendo el mundo adulto, comienzo a sentir descreimiento y una falta de fe considerable.
Cupido, aparta de mi tu flecha.
¿Será que el cinismo del mundo comienza a apoderarse de mi mente? ¿Que en mi alma ya no hay espacio para mas desengaños y frustraciones?
Con toda probabilidad, aquel muro de hielo y piedra que había conseguido construir a mi aldededor en los años mozos, cuando era el objeto de las burlas, el ratón de biblioteca, vuelve a erigirse... y en plena restauración, algo amenaza con destruirlo de nuevo...
Divagando.
Ya lo dije, la lluvia me puede, me posee, y comienzo a girar en una espiral extraña.
Será que, quizás, este miedo que sienta sea lo habitual, lo normal y lo deseable... o que el romance perdido en el tiempo retorna al hogar de mi corazón. Será que vuelvo... a creer...
17 de mayo de 2012
Letras
A
B
C
D
E
F
G
...
...
...
...
y así hasta
la
Z
...
Letras, son letras, aquí y más allá...
Letras que usamos, letras que leemos, que pronunciamos sin apenas darnos cuenta.
Letras que forman sílabas, que forman palabras, que unidas en frases, cuentan historias...
Donde vives, hay letras.
Tu nombre tiene letras.
Letras, letras por doquier...
Hoy se festeja el día de las Letras Gallegas.
Letras y más letras, en gallego, catalán o castellano. En inglés, francés, ruso y alemán.
B
C
D
E
F
G
...
...
...
...
y así hasta
la
Z
...
Letras, son letras, aquí y más allá...
Letras que usamos, letras que leemos, que pronunciamos sin apenas darnos cuenta.
Letras que forman sílabas, que forman palabras, que unidas en frases, cuentan historias...
Donde vives, hay letras.
Tu nombre tiene letras.
Letras, letras por doquier...
Hoy se festeja el día de las Letras Gallegas.
Letras y más letras, en gallego, catalán o castellano. En inglés, francés, ruso y alemán.
Feliz día das Letras...
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