20 de octubre de 2011

Ausente... sí

Ausente, que no desconectado. Silencioso, que no mudo. Sino callado.
Todo tiene una razón, incluso la ausencia de nuevos artículos o relatos en este rincón mío, esta mi casa de letras que en estos momentos roza ya las 10.000 visitas (increíble!)
Hay muchas cosas que contar, muchos secretos que quisiera desvelaros, proyectos que empiezan a iluminarse en el horizonte (algunos de ellos, en un horizonte más bien lejano). Parece que una reunión con las musas, sin café pero con helado, ha servido para renovar la savia de mi vida literaria, o tal vez ese encuentro me ha abierto los ojos y me ha recordado quién soy y lo que quiero... de cualquier modo, parece que...

Estos días apenas si vivo, tan solo respirando en las páginas de mis novelas. Novelas escritas, y novelas aún por escribir. En idiomas de siempre, y en otros que suponen una auténtica aventura. Pero de eso se trata, ¿no os parece? ¿Qué gracia tendría la vida si nos limitamos a lo que ya sabemos que sabemos hacer, y no intentamos hacer cosas más atrevidas?
Si me seguís en Twitter, probablemente sabréis ya por donde van los tiros... si no es así, atentos, que ya llegarán noticias (y siempre podéis mirar la aplicación que hay en el blog, donde se reflejan mis tweets).

En definitiva, un artículo que no dice nada, pero que lo dice todo. Ausente sí, por necesidades de agenda. Dormir poco, estudiar algo, escribir mucho.
¡Es el paraíso! (o casi)

2 comentarios:

Diana dijo...

Me encanta tu última frase: Dormir poco, estudiar algo, escribir mucho.

Damián F. Maceira dijo...

Y a mi... esa es mi vida en estos días...