29 de agosto de 2011

Solución a la Desesperanza

Al final, declinando ya el sol de un día cualquiera a finales de un Agosto más otoñal que nunca, cuando se acerca el frío septiembre por el horizonte del destino más inescrutable... mientras la noche se cierne sobre el mundo y el silencio va conquistando cada rincón del lugar que me rodea, el pensamiento más triste y la peor fortuna parecen desaparecer en el vacío que todo lo sobrecoge.
Ha sido un día duro, lleno de oscuridad, de pensamientos tristes y desesperanzas. He pensado lo peor, quizás influenciado por un triste sueño que me había arañado el alma inmortal atrapada en el más mortal de los cuerpos. El temor a lo desconocido y la posibilidad de que algo así...
No, no voy a pensarlo. Mi tesoro es mío, lo tengo cerca. Su dulce voz ilumina los senderos tortuosos del camino de mi vida. Su rostro de elfa joven, cuajado del brillo de la luna llena, es la imagen que me ayuda a caminar cada paso de esta aventura...
Se acabaron los malos pensamientos... y vuelvo a soñar. Pero esta vez es un sueño dulce que me acaricia la piel y se apodera de mi alma embravecida por la belleza del mundo que se abre ante mis pies lleno de colores y sabores, posibilidades renovadas... y fuerza. Mucha fuerza.
Tu rostro, princesita de mi vida, es el rostro de la verdad y la ternura que se apodera de mi corazón salvaje y a veces, indomable... y es tu voz la que me susurra la solución a la desesperanza.

En una tarde que se hizo eterna, he permitido que toda clase de pensamientos se vaciasen en las inmensidades desconocidas de la sinrazón. Y he pensado en la realidad a veces dura pero siempre real, en los sueños a veces inalcanzables pero siempre sueños... Al final, presa de una especie de... lleno de una incertidumbre que... he tomado una decisión.
¿De verdad estoy dispuesto a permitir que alguien horade mi vida y la destruya en mil pedazos? No. ¿De verdad quiero dejar de soñar, cayendo así en una espiral de autodestrucción? No. ¿De verdad soy tan idiota, tan estúpido y maleable? No. ¿En verdad estoy tan falto de personalidad? No.
Absolutamente, NO.

Y entonces sucedió. Entonces recordé por qué me gusta manchar de tinta mis manos, por qué me gusta imaginar mundos irreales, llenos de apasionantes personajes con historias únicas... entonces el Hombre Muerto se sentó a mi lado y me contó que quiere seguir viviendo en el papel que le ha tocado. Y la escritora cuya "Tinta Derramada" todavía no se ha secado me dijo que todavía anhela ver la luz del mundo mío... Entonces, aparecieron ante mí los rostros todavía desdibujados y asexuados de todos aquellos que todavía no han llegado, pero que se acercan en el horizonte de las historias por contar, y las musas me han confesado lo brillante de un porvenir por lo demás oscuro... oscuro como la tinta que mancha mis manos, que no es una oscuridad yerma y fría, sino llena de matices y de hermosura.
Entonces se iluminarían las estrellas en el firmamento, y el camino de mi vida sería visto por primera vez. He elegido la vida. Los sueños... y la realidad que me rodea, hermosa a veces y difícil en otras... pero siempre mía.

Esta tarde he permitido que la desesperanza llenase mi cuerpo con su ponzoña. He permitido que los hombres que no me aman se rían de mí, que los hombres a los que he amado, cuyos recuerdos perduran pese a oponerme a ellos con toda mi fuerza... he permitido que esos sentimientos que debieran ser hermosos se tornasen insufribles agujas clavándose en el corazón.
Ya se acabó eso.
Os he amado. Pero es el momento de situaros en el pedestal que os corresponde, en el museo del pasado, tras los muros del recuerdo... atrás y nunca delante, hasta el fin de los tiempos o hasta que nuestros caminos se reencuentren y volváis a ser parte activa de la vida que hoy, por fin, he requerido como mía.

El mundo ante mis pies, el corazón limpio, la mirada atenta... hacia le amor.

Y ahora sueño, mientras mancho de tinta mis manos. Sueño con el Hombre Muerto, con la escritora y con los personajes sin rostro. Sueño con Londres y la perspectiva de un futuro allí. Sueño contigo, el amor de mi vida, donde te escondes. Sueño con mi princesa dulce...
Sueño con vivir.
Porque soñando soy feliz.

2 comentarios:

Diana dijo...

soñador y con mucho talento

Damián F. Maceira dijo...

Pero tú me lees con buenos ojos... aunque "la sinceridad es tu mayor virtud" (o algo así era, no?)
Te quiero mucho, musa!