4 de agosto de 2010

Como el fénix

[...] Fawkes es un fénix, Harry. Los fénix se prenden fuego cuando les llega el momento de morir, y luego renacen de sus cenizas. Mira... [...] "Harry Potter y la Cámara Secreta".

Como el ave fénix que resurge de sus cenizas, el escritor se puso el mundo por montera y decidió avanzar, incansable, hacia un horizonte de oportunidades. La decisión no había sido fácil, pero una vez había avanzado el primer paso, resultaba difícil -cuando no doloroso- dejar de caminar.
Habría mentido si hubiese dicho que aquel primer paso había sido sencillo. Nunca lo dijo, pues reconoció que en su vida había realizado un acto más difícil que aquel. Tampoco llegó a arrepentirse por haber avanzado un poco, y se negó a mirar atrás. Ya no tenía sentido hacerlo.
Él sabía que sus cenizas estarían revueltas un tiempo, que cuando lograse asomar la cabeza entre ellas para mirar al mundo una vez más, muchas cosas habrían cambiado. Cuando algo nuevo llega, mucho de lo viejo se va. Desaparece. Se disipa.
Al escritor no le importa, le da igual. Renovarse o morir, dicen. Y la muerte no era una opción.

Como el fénix, al final de una vida, decidió prenderse fuego, arder, quemarse en sus viejas desdichas. Pero como el fénix, el escritor no tardará mucho en emerger de sus cenizas. Y como el ave de los misterios y la hermosura, como el ave fuerte cuyas lágrimas curan cualquier herida, el escritor alzará el vuelo y, desde las alturas, contemplará todo lo que ha sido y lo que es... y es posible que pueda contemplar pequeños retazos de lo que está por llegar.
Pues como el fénix, su realidad se habrá tornado fantasía. Y su vida habrá cambiado.