16 de noviembre de 2010

Sadness


Tomaré un sentimiento que no tiene medida, que me perturba el alma y me desboca el corazón y bajo llave, lo guardaré en un baúl cuya llave se evaporará nada más girar en su cerradura.
El baúl cerrado e imposible de abrir lo enterraré en lo más profundo de los abismos de mi alma y lo cubriré de frío acero. Permanecerán intactos durante el resto de mi vida, y nunca podré olvidarlos, pero en su profunda tumba no alterarán más mi sueño, no desbocarán más mi corazón.
Y sobre el frío acero cimentaré los pilares de una vida nueva, en la que sentimientos tan poderosos no puedan germinar, una vida en la que el amor ya no tendrá cabida. Y no volveré a sufrir por amor.
Y ojalá fuese la vida tan sencilla. Ojalá existiesen baúles con llaves de humo y profundos abismos cubiertos de frío acero. Y ojalá los corazones pudiesen cubrirse de escarcha y hielo. Ojalá pudiese olvidar que en tus ojos, extranjeros, me pierdo.
Y ojalá (escúchame bien, ojalá) pudiese decirte...

15 de noviembre de 2010

19 de Noviembre...

Cada día está mas cerca la despedida final... Cada día que pasa, con cada segundo, se acerca el momento de encontrarnos por última vez, querido Señor Potter... Tras muchos años (tantos ya que no guardo recuerdo de cuándo nos encontramos por vez primera) nuestro último encuentro parece fijado en junio (o julio) de 2011...
Pero es una despedida que comenzará este mismo viernes, cuando la primera parte de la última de sus aventuras llegue a los cines de todo el mundo, el último episodio de una saga que ya es leyenda...
Nos conocimos hace mucho tiempo, cuando a mis manos llegó el primero de sus libros. Y desde entonces he devorado cada página de los siete volúmenes que componen tan increíble historia (mas los libros que acompañan a la colección, cuentos y manuales).
El día 19 comienza la despedida.
Pero no le diré adiós hasta el año próximo y, aún entonces, me quedará siempre el refugio de leer una vez más sus historias y de ese modo, jamás perder la conexión que (cuán "prior incantatem") nos une desde hace tantísimo tiempo.

7 de noviembre de 2010

Su propio silencio

Le habían enseñado a mantenerse en silencio, el valor de la discreción... pero él había malinterpretado todas aquellas difíciles lecciones. Quisieron protegerle y, sin apenas darse cuenta, le habían puesto una mordaza en los labios y cuerdas en las manos y los pies. Inmóvil, veía cómo su vida pasaba ante sus ojos sin la capacidad de reaccionar, de correr... o simplemente dar aquel paso hacia delante que deseaba (porque lo deseaba) y que podía cambiar el rumbo de su propia historia. 
Toda su vida había sido capaz de escribir cualquier cosa, desde la más tierna de las cartas al más fogoso relato. Cuentos infantiles y novelas de terror salían del don de la palabra que poseía. Y sin embargo...
¿Por qué le resultaría tan difícil hablar? ¿Por qué no podía ser tan sencillo como escribir? Escribiendo era él mismo. Sobre el papel podía confesar cualquier secreto, decir cualquier cosa, expresar sus sentimientos, desvelar sus deseos... Fuera de él, en el mundo real, las palabras se detenían en su garganta y el valor de desvanecía como la tinta en el agua corriente de un río caudaloso. Su voz menguaba, sus palabras morían antes de alcanzar la madurez y con ellas, arrastraban cualquier posibilidad de ser feliz que el escritor triste encontraba en su camino de piedra dura. 
Y en silencio, su propio silencio, un silencio del dolor nacido, alimentado por el miedo, se hundía cada vez más en su mismo pozo, en una espiral de incertidumbres y posibles que nunca llegaban a buen puerto. Pues en silencio, el escritor triste veía pasar su vida.