28 de julio de 2009

El Sombrerero loco

Esta mañana he despertado en un lugar extraño. No era mi habitación, no era mi casa. No estoy seguro de que esto sea una casa al uso. Las paredes circulares, las ventanas sin forma… es un lugar extraño, lleno de sombreros. ¡Sombreros por doquier!”
Será en gallego y no en castellano, pero lo que acabas de leer es un brevísimo fragmento del primer borrador de la nueva novela que estoy escribiendo. Luego de luchar con seis trabajos a la vez y tras sufrir una crisis de ansiedad al verme desbordado por personajes y situaciones, me he centrado en esta novela de corte juvenil. No abandono los otros proyectos, eso jamás… pero digamos que los he dejado en pausa. Si surgen ideas que no pueden esperar volveré con rapidez a ellos pero en otro caso, esperaré a terminar este cuento lleno de sombreros.
Y como por un casual… anoche pude ver las primeras imágenes de “Alice in Wonderland”, adaptación de Tim Burton del clásico “Alicia en el País de las Maravillas” con una pinta estupenda (como todo lo que hace el Maestro). Muy extravagante el sombrerero loco… y para quien haga suposiciones, no. No me he basado en el sombrerero loco de Alicia para crear esta novelita juvenil. Para nada. De echo, ni siquiera habrá un sombrerero. Aunque sí, como siempre, muchos… locos.

21 de julio de 2009

Los días que restan…

Durante el día de hoy he estado escribiendo muchas cosas, ninguna historia en realidad, solo palabras sueltas, frases inconexas, fragmentos sin sentido aparente. Sin embargo, leyendo todo este conjunto de palabras, frases y fragmentos como parte de un todo, he podido encontrar la razón de ser de todo ello. Es algo complejo, algo que escapa a mis propias manos.
Intentaba ser creativo, olvidarme de los problemas y las decisiones para rendirme a la única pasión que perdura en mi interior, la escritura. Y tratando de huir de todo ello, como suele suceder siempre, me he encontrado cara a cara con mi dolor, que siempre acecha en cada esquina. ¡Quisiera poder gritar a los cuatro vientos cada verdad! Ser sincero, por una vez en mi vida. En definitiva, ser valiente y enfrentarme a cada monstruo y cada fantasma que se plantan ante mí con formas muy diferentes, que me aprietan las costillas y me impiden respirar el aire puro de la libertad.
Estoy negativo en esta jornada. Solo pienso en lo malo, en lo triste, en lo oscuro. No veo la luz del sol, ni la sonrisa de los amigos, ni la belleza del amor. Solo hay nubarrones negros, pozos de aguas corrompidas, sangre. Esos son los textos que hoy he escrito, en ellos se oculta el espíritu de lo que siento cuando me miro al espejo y veo la cobardía en mis ojos y la mentira en mis labios. Porque finjo ser feliz, sonrío cuando quiero llorar, bailo cuando solo deseo descansar, dormir un largo sueño.
Porque hay algo que me come por dentro, algo que arde en mis entrañas y devora cada partícula de mi cuerpo. Es algo tan bello como terrible. Algo tan intenso que me marea y desequilibra. Algo que no quiero ni puedo nombrar. Algo real. Tangible.
Este verano me las prometía muy felices. Había tomado mi decisión y estaba decidido a llevarla hasta las últimas consecuencias. Y cada día encuentro más y más motivos para hacerlo. Solo muy de vez en cuando pienso en las escasas (aunque poderosas) razones que me retienen aquí y ahora. Ayer pensé en esas razones, me las mostraron dos personas a las que quiero. Y por la noche, incluso en plena oscuridad, pude reír a gusto.
Sin embargo… dos sonrisas no pueden borrar diez llantos.
Estoy negativo, deprimido, agotado y saturado. Cada día es una carga, cada noche una agonía. Sí, todo esto es dramático, es un texto literario, una mentira más… pero bajo cada palabra, tras cada dramática descripción se oculta una verdad incuestionable e innegable. La pregunta está en el aire: ¿Lucharé por mi felicidad o me aferraré a esas pocas y poderosas razones que me retienen?
Mientras busco la respuesta escribo. Escribo palabras sueltas, frases inconexas, fragmentos sin sentido… y los días pasan, imperturbables, la vida avanza y todo, absolutamente todo, se precipita hacia su final.

18 de julio de 2009

Día 17, Harry Potter y el Misterio del Príncipe (el príncipe mestizo)

¡ATENCIÓN! El texto que sigue a estas palabras contiene datos sobre la película, así como una extensa opinión. Si no has visto la película, si tienes pensado verla, no deberías leer esto porque romperá la magia. Dicho esto, lee por tu cuenta y riesgo…

¡¡La he visto!! Por fin, tanta espera ha terminado y ya he presenciado la sexta aventura de Harry Potter. Ya solo me quedan dos… y he aquí mi veredicto. ¡¡No sigas leyendo si no la has visto!! Léetelo cuando hayas visto la película y deja un comentario con tu opinión.
La verdad, sinceramente, ¡es la mejor película de Harry Potter hasta la fecha! De principio a fin, te mantiene pegado a la butaca. Vale, como en todas las películas faltan escenas muy importantes a favor de otras nuevas que no aparecían en el libro pero… la verdad, me da igual. Es perfecta.
La película comienza en la quinta película, tras el enfrentamiento contra Voldemort en el Ministerio de Magia y desde ahí, vemos lo que han estado haciendo los mortífagos. Me gusta muchísimo el planteamiento porque vemos la fuerza del mal moviéndose, cosa que en el libro solo advertimos a través del profeta. Quizás me decepcionó que quitasen el dramatismo final del libro (el entierro de un personaje vital) pero su muerte sí resulta triste. Confieso que lloré con esta muerte porque la hicieron estupendamente bien, muy dramática. Genial el momento de las varitas, borrando el terror de los cielos. Tal vez me guste menos el papel de Snape en esta película porque desvela ya lo que sabremos al final de la séptima… y lo intrigante del sexto libro era descubrir que Snape era un asesino a las órdenes de Voldemort.
Para los aficionados al séptimo arte (Diana, va por ti) decir que encontré un fallo. Han reutilizado partes de la banda sonora de la quinta película, aunque lo hicieron de forma inteligente (la música dedicada a los fuegos artificiales de los Weasley en la quinta película se utiliza para mostrarnos la tienda de “Sortilegios Weasley”). También hay otros fragmentos de otras bandas sonoras anteriores, pero los temas nuevos han sido muy bien elegidos.
Otra cosa que va a favor de la película es que no admite discusión. Hay un momento en el que pensé “Vale, la han estropeado. Eso es imposible, todo el mundo lo sabe, Hermione no ha parado de decirlo en los seis libros”. Y justo entonces, te dicen que es posible porque… y te dan el motivo. Siento ser tan críptico, pero me temo que habrá quien lea esto antes de ver la película y no quiero fastidiarlo.
En definitiva, una gran película que, considero humildemente, hace honor al libro. Me ha encantado (excelente la escena del “felix felicis”) cada fragmento, cada minuto de la película. Me han gustado las relaciones, lo que ya sabíamos por el libro, lo que el guionista a colocado con su libre albedrío… Y como ya he dicho, ésta se ha convertido en mi película favorita de las seis que hemos visto. (puedes leer más en el blog “Conjurando Historias”, dedicado a Harry Potter y su universo).
Ahora, ya solo quedan dos…

16 de Julio, odisea Potter...

Día 16, antes de ir al cine…
El esperadísimo estreno de “Harry Potter y el Misterio del Príncipe” (o “el príncipe mestizo, según el título original en inglés de la novela) ha llegado. ¡No puedo creerlo! Tengo tantas ganas de ver la película que, desbaratados los planes de asistir a la sesión con mis dos coleguillas, estoy planeando escaparme yo solo para verla. Ayer se estrenó y tanto la televisión como las opiniones de personas que ya la han visto me han puesto los dientes largos: dicen que es la mejor de las seis…
La verdad es que cada película de Harry Potter es un acontecimiento para mí. Como en su momento lo eran los libros (quizás con los libros lo vivía con mayor intensidad, porque eran algo nuevo. Las películas me gustan, pero ya se lo que sucede, en principio, porque siempre cambian cosas y todo eso). A mucha gente le parece ridículo que un mozo de casi veinticuatro años siga con fervor a Potter allá donde va. “Es una historia para niños”, “Son muy infantiles”, etc. ¿Cuántas veces habré escuchado estas afirmaciones? Mi respuesta es siempre la misma y se divide en dos partes. En primer lugar, yo me leí la primera de las novelas en le verano de 1999 (llevaba publicada unos meses), por lo que he vivido las novelas desde el primer momento, siendo un niño apasionado por la lectura. En segundo lugar, tal vez “La piedra filosofal” y “la cámara secreta” sean libros y filmes infantiles… pero nadie puede decir que del tercero en adelante sean libritos de cuentos. La historia se oscurece en cada página y los últimos volúmenes son adultos en demasié. Solo habrá que esperar a que padres desinformados lleven a los niños a ver esta sexta aventura y contar cuántos chiquillos salen del cine llorando de miedo (como yo viví en “El Cáliz de Fuego” cuando resucita Voldemort: medio cine abandonó la sala acompañando a los niños aterrados). ¿Es una historia infantil? Para nada. Y si lo es, si realmente Harry Potter en sus siete novelas es una novela infantil… pues me siento orgulloso de ser un gran aficionado a esta historia para niños.
La auténtica verdad es que nadie puede suponer lo que significa para una persona crecer y convivir con un fenómeno como este. Esperar ansioso la llegada del siguiente libro, contar los días que faltan para conocer un nuevo episodio de la saga… todo ello multiplicado por diez en el caso del séptimo y último, “Las Reliquias de la Muerte”, que yo me leí en inglés con el diccionario al lado, porque había que esperar casi un año para tener la traducción al español. Sí, he vivido muchas cosas con Harry Potter y aunque (para nadie es un secreto) detesto la mayoría de las películas estrenadas hasta el día de hoy (de la sexta hablaremos otro día…), aferrarme al desenlace cinematográfico es lo que me queda. Luego, cuando en 2011 asista a la última película, cuando vea el desenlace en la pantalla grande y justo el día en que adquiera la edición en dvd… ese diga tal vez diga “hasta luego, Harry”. Nunca adiós. Es lo bueno que tienen los libros, lo fantástico de las películas. En un segundo podré reencontrarme con todos mis personajes favoritos… pero me faltará algo y es el gusanillo de la novedad, ese nervio que me mantuvo en vilo y en vela la noche que me leí del tirón en último libro.
Esperemos que la película esté a la altura del mito literario. Os lo contaré en cuanto la vea.

Día 16, ida y regreso a la taquilla…

¡Que frustración más grande, Dios mío! Lleno de un valor que no tengo, dispuesto a enfrentarme a la sesión de cine en solitario y rodeado de padres e hijos, parejas y grupos de amigos… llegué a la taquilla y me volví para casa. Pero no por cobardía…
La verdad es que la mejor butaca disponible estaba en segunda fila y contra la pared (lo peor de lo peor) así que decidí no entrar. Iré mañana Viernes a la primera sesión (no se si a las 16:00 o 17:00… porque hay sesiones con diez minutos de descanso y como que no me gusta la idea).
El caso es que había muchísima gente y muy pocas butacas. Me gustaba la cuenta atrás que veíamos en la pantallita, justo después del título de la película. 57 butacas… 40 butacas… 38 butacas… y los niños que estaba delante de mí gritando “¡Mamá, nos vamos a quedar sin sitio!”. Pobres. Ellos sí entraron (primera fila… hay que tener valor).
Decidí no aceptar nunca las tres primeras filas porque he tenido dos experiencias y no deseo repetirlas. La primera fue con “El Bola”, en primera fila. Me llevé a casa de recuerdo un dolor de cuello impresionante. La segunda, “No es País para viejos”. Tercera fila, dolor de cuello y… vale, son los Coen y quien haya visto la película lo comprenderá. Y encima Bardem.
Así que tras esas dos experiencias he asumido que el cine es muy caro (a mi no me parece caro porque amo y adoro el cine, pero al no trabajar…) y merezco una buena butaca. Por ello, pese a las ardientes ganas que tengo de ver la sexta de Potter, esperaré a mañana, al sábado o hasta dentro de un mes, si es necesario. Es broma. De mañana no pasa.

14 de julio de 2009

¡¡MAÑANA LLEGA "EL MISTERIO DEL PRÍNCIPE"!!

Pues ya faltan poco más de 24 horas para que llegue la película esperada a los cines y yo estoy nervioso... ¡Lo siento! Pero llevo siendo fan de Harry Potter desde que leí el primer libro a los 12-13 años y no puedo reprimir mis emociones... ¡Estoy ansioso por ver la película!

Comunicando…

Hoy quiero contaros un pequeño detalle acerca de mi siempre extraño comportamiento (siniestro, que dirían algunos…). No voy a desvelaros cada ínfimo secreto de mi existencia. No hay nadie en el mundo que me conozca hasta ese punto (aunque ciertas personas se están acercando peligrosamente…)
La historia de hoy gira entorno a algo tan esencial para la vida del siglo XXI como el teléfono móvil, en realidad cualquier teléfono. Y el gran secreto de Damián es… que no se hablar por teléfono. Lo siento, es raro y estúpido pero es lo que hay. Por eso adoro el sistema de mensajes cortos. Puedo escribirte cualquier cosa y por sms, decirte lo que se me antoje. Pero si me llamas por teléfono…
Es una situación realmente extraña. Me bloqueo, me quedo en blanco y me pongo nervioso. No se qué decir, interrumpo a mis interlocutores, titubeo… es algo que no tiene una explicación aparente porque en persona me desenvuelvo bien siempre que haya confianza…
Me suceden cosas diferentes según las personas con las que hablo por teléfono. Con mi familia simplemente escucho y si eso, intervengo brevemente. Con algunos amigos me da la risa (¿verdad que sí?) y con otros, el titubeo. Si la persona que me llama me resulta atractiva, estoy enamorado o algo así… entonces me quedo en blanco y si la otra persona no tiene mucho que contar y espera que sea yo quien hable… pues sencillamente será una larga llamada de silencios.
¡Es triste! Pero tan real como la vida misma. No se hablar por teléfono… y no me avergüenza reconocerlo. ¿Nunca habéis planeado una conversación antes de llamar a alguien? Yo lo he hecho muchas veces. Pero siempre sale todo mal. Dice una buena amiga mía que nunca hay que hacer planes. Claro que en mi caso, telefónicamente hablando, es lo mismo. Porque si te llamo algún día me quedaré en blanco, titubearé, no diré ni una palabra… o me partiré la caja contigo, sin saber el por qué.

11 de julio de 2009

Procesos creativos, ideas de la nada


Todo tiene un principio, un desarrollo y un final. Un proceso de creación, en el caso de la escritura. De una idea, un nombre, un título… surge una historia, que crece o mengua según uno la escribe.
En estos momentos (aunque estoy de “vacaciones” porque me dedico a cuidar de mi ahijada, a quien dedico cada uno de mis libros) estoy saturado de ideas, escribiendo hasta seis cosas a un tiempo. Es un lío padre, porque cuando me siento a escribir debo meditar un rato para saber qué historia retomar, para cuál estoy preparado, porque son todas muy diferentes: hay un cuento infantil, una novela de terror, un romance, una comedia en lengua gallega y una suerte de obra teatral. Todo ello, mas las diversas ideas que van surgiendo día tras día…
Os cuento, por ejemplo, que la novela infantil surgió de una pequeña excursión realizada con la pequeña. Fuimos a dar un paseo por la orilla del río y en el “Arenal”, un lugar que yo conocía pero al que hacía tiempo que no iba, han construido una pequeña cabañita de piedra y puesto varias pequeñas esculturas con dibujos celtas… vamos, han dejado el sitio muy místico… y de ahí surgió una idea que fue creciendo y que hoy por hoy toma forma. ( es la cabañita de la imagen)
En el caso de la novela de terror, la cosa cambia y todo llega por la confluencia de un sueño y un título, junto a una idea demasiado compleja para ser desarrollada en este momento. No diré más pero como siempre (como en las últimas cosas que he escrito) brillará la sangre.
Fíjate que hay nueva sección en el blog (buscalo en la columna lateral: conjurando historias). Ahí vas a encontrar todos los relatos cortos, novelas por entregas y fanfics creados para mi club fan de harrylatino.com

6 de julio de 2009

Incertidumbre

Con el ánimo levantado de nuevo tras el fiasco de la editorial, luego de unos días de paro total y absoluto, mientras continúo escribiendo varias novelas, no puedo evitar que una suerte de miedo invada cada partícula de mi cuerpo. O tal vez no sea miedo, tal vez sea incertidumbre ante un futuro incierto. ¿Qué será de mi después del verano?
No es un secreto para nadie que este año dejé los estudios (temporalmente) porque, seamos sinceros y más allá de otros problemas surgidos en el marco del dinero, estudiar en la universidad es costoso… y encima dicen que con esto de la reforma educativa y el Plan Bolonia las cosas empeorarán. No entraré en polémicas y me abstengo de soltar opiniones porque no estoy demasiado informado acerca de todo eso.
La cuestión es que llevo un año buscando algún trabajo, por corto que sea, para ahorrar algo. He trabajado ya en algunos sitios y ahora mismo me encuentro ganando un poco de dinero, que no es suficiente sin embargo para procurarme un colchón con el que afrontar un nuevo curso universitario. Aparte de todo eso… sí, la verdad es que había depositado mis esperanzas en la editorial y la novela para surgir de mis cenizas, pero dado que por el momento la cosa no ha funcionado…
Quizás deba arriesgarme, entrar de nuevo a la universidad con la esperanza de que en los próximos meses encontraré un editor. Pero tampoco es un secreto que soy bastante cobarde, así que… simplemente no podría dormir tranquilo dejando tantas cosas al caprichoso azar.
Así que esto en medio de un mar de dudas, anegado por esa incertidumbre ante el futuro más oscuro de mi vida. No veo absolutamente nada en el futuro (aparte de la resolución final a esos asuntos ya comentados, esas decisiones tomadas que deberán ser puestas en marcha). No tengo trabajo, no tengo perspectivas de estudio y el mundo editorial se pone más difícil conforme avanzan los días.
La lucha continúa, por supuesto. Soy consciente de que en los últimos artículos rocé la depresión, porque estaba francamente hundido y las palabras estaban llenas de una tristeza del todo inevitable. Pero las cosas cambian y puesto que éste es mi año, que no se le olvide a nadie, me refugiaré en el positivismo más exaltado. Todo sonrisas, ninguna lágrima, nada de temores. Solo literatura y creatividad, imaginación y fuerza. Y muchas, muchísimas ganas de triunfar. Tal vez sea esta la receta mágica, la fórmula perfecta.