26 de enero de 2009

Noches de Tormenta y Viento

¡¡Menudo final de semana!! Viento huracanado, lluvia torrencial, tormenta… Ha sido como entrar a un relato de terror, de esos en los que uno accede a un castillo tenebroso, únicamente iluminado por el resplandor de los relámpagos en el cielo encapotado.
Debo confesar que mas allá de las tragedias que se van conociendo (como muertes y eso, que de verdad son lamentables), me lo pasé pipa. A mi me gustan estos temporales, cuando estoy en mi camita tan a gustito y ves rayos y truenos y lluvia a mares, y sabes que hace muchísimo frío pero tienes la suerte de estar en tu cama bien tapadito.
Mi prima Rebe (junto a mis tíos y mi primo Héctor) lo habrá pasado peor, porque ella vive en la costa de Lugo, donde han pasado más de 40 horas sin luz… ¡Eso tiene que ser horrible! Yo la noche del Viernes estaba en casa ¡sin móvil! ¡sin tele! ¡y sin un libro que leer!
Acabé leyendo “Villa Diamante”, de Boris Izaguirre (finalista del Planeta en 2007). No creo ni que me lo acabe. No es mi estilo, la historia me aburre (y llevo casi cincuenta páginas), no está bien escrito… al menos para mi gusto, y eso que admiro profundamente a su autor, que hace de todo (sus artículos en Fotogramas son de lo mejor que se lee hoy en día en las revistas varias).
Acabo de ver en la tele que hoy llega un nuevo frente a Galicia. No especifican si será de frío, de lluvia o de viento. Espero que, mas allá de su naturaleza, no sea tan destructivo como el de estos últimos días.

20 de enero de 2009

Escrito el 19 de enero de 2009

“EL CUERVO”

Tal día como hoy, hace doscientos años ya, nació uno de mis escritores favoritos. De él he aprendido muchas cosas y leyéndolo he pasado muchas terroríficas y aún así extraordinarias noches: Edgar Allan Poe.
No voy a negar que en mis novelas (todas ella aún inéditas por el momento) hay muchas influencias externas, tanto literarias como cinematográficas e incluso musicales (pues son estos tres, ámbitos en los que me siento cómodo). Edgar Allan Poe, Lovecraft… son escritores cuyos trabajos he leído decenas de veces, sintiendo en cada lectura esa emoción del que descubre algo fantástico detrás de una puerta de sobras conocida… Junto a ellos estaría, por ejemplo, Tim Burton (quien a su vez ha declarado, creo recordar, la influencia de Poe… quien aparece mencionado en su estupendo cortometraje “Vincent”).
Edgar Allan Poe celebra hoy su doscientos cumpleaños (no se si es correcta la expresión así… menudo escritor…). Yo, como cada 19 de Enero, me acostaré en cama con algunos de sus aterradores cuentos y a la luz de unas velas, leeré sus inquietantes palabras. Dejaré para el final mi preferido (El Cuervo) y una vez terminado este particular y personal homenaje, me acostaré y soñaré con mundos tétricos y siniestros donde me acecharán los cuervos. Pero eso me gustará. Siempre me gusta.

“TERMINAR EL TRABAJO”

Después de casi cinco meses de trabajo (no recuerdo con exactitud el tiempo. Es uno de mis defectos, que jamás anoto las fechas y luego nunca logro recordar el tiempo invertido en cada proyecto) al fin lo logré: mi última novela está terminada. ¡Qué satisfacción! Y qué liberación.
No me gusta demasiado hablar de mis trabajos antes de zanjarlos. Mucho menos cuando tengo intención de luchar por su publicación, como es el caso. Solo decir que (como siempre) tengo dudas sobre el final (¿Quizás demasiado precipitado?).
Mañana (20 de enero de 2009) espero poder llevarles una copia a mis tres ángeles: Diana, Sebas y Lydia, quienes (espero) lo lean y me den su opinión sincera. Como ya hicieron con los relatos del periódico y eso.
He de decir, finales aparte, que es una novela de la que estoy orgulloso. Es corta (70 folios a doble espacio, 37 a espacio sencillo) pero tenía que serlo porque así lo planeé. En otros casos habría rascado el fondo de la historia en busca de más “chicha” con la que llenar otros tantos folios, pero quería que el libro en sí fuese simple. Lo importante de esta novela no es cómo se cuenta, sino el “mensaje final”, como yo lo llamo.
¡Estoy muy ilusionado con esta novela! Estoy seguro de que todo este repentino orgullo está íntimamente relacionado con la “filosofía 2009” (es decir, la promesa interna que me hice durante la noche de Fin de Año, de ser más positivo y luchador durante estos próximos doce meses).
Y no me tomaré vacaciones (bueno sí, quizás esta semana en que mis papis cumplen 25 años de casados) porque ya estoy con cien proyectos en la mente, además de la firme intención de participar en diversos concursos para darme a conocer en el mundillo.

17 de enero de 2009

La semanita del escritor...

Escrito el Lunes 12 de enero

“AND THE WINNER IS… KATE”

Inmensa alegría he sentido el lunes por la mañana cuando, degustando mi café de Colombia con cereales integrales, conocía la inesperada aunque deseada noticia: Kate Winslet (inolvidable Rose en “Titanic”), había recibido sus dos Globos de Oro. ¡Un pasito más hacia ese merecido Oscar!
Y es que Kate se merece más que ninguna otra (lo siento por Pe) todos los premios del mundo. Ella es la actriz más joven que posee mayor cantidad de nominaciones a los galardones más importantes del cine actual (aunque los detractores de la marca Oscar no coincidan conmigo, éstos son los premios que todos esperamos). Incluso en alguna ocasión ha tenido doble nominación en una sola noche (algo que, posiblemente, se repita este año. Lo sabremos el día 22).
Creo que el Oscar para Kate se ha hecho esperar mucho y tengo la esperanza de que, tras estos dos Globos, la siguiente sea la preciada estatuilla del hombre dorado. Aunque siempre me he definido como seguidor de Nicole Kidman, por poner un ejemplo, también adoro el trabajo de Kate Winslet, a la que conocí en Titanic (esa película de culto, que todo el mundo acudió a ver en masa a los cines y actualmente reducida a las cenizas de la crítica, como siempre pasa con los grandes éxitos de crítica y taquilla). He seguido su carrera (de “Descubriendo Nunca Jamás” a “The Holidays”) y en ella brillan las películas no solo exitosas sino de calidad. Y ella ofrece en gran parte esa calidad que hoy por hoy, brilla por su ausencia.
Suerte, Kate, en la carrera por el Oscar.

UNA GRAN HISTORIA DE AMOR

Los Reyes Magos de Oriente dejaron este año bajo mi árbol ese libro que todo el mundo quiere leer tras el éxito en taquilla de su adaptación cinematográfica: “Crepúsculo”, de Stephenie Meyer. En tres días (con sus tres noches) he terminado la lectura del que se ha convertido en uno de mis libros favoritos.
¡Qué intensidad, madre mía!
Había visto la película porque me llamaba la atención el anuncio en televisión. Parecía una gran película de vampiros, con sangre y acción a raudales. Era evidente que no, puesto que el libro (dicen) está dirigido al público juvenil, huérfano tras el carpetazo de Rowling a la saga Potter. La película me apasionó porque mas allá de su calificación juvenil (y considerando que solo tengo veintitrés años), hace una interesante referencia a los sentimientos de la juventud, al primer amor con toda esa pasión comedida y bañada por ingentes cantidades de hormonas. Una gran película.
Por eso me daba miedo leer el libro. Cabían dos opciones: o me decepcionaba a favor de la película, o me gustaba tanto que terminaría detestando la versión en pantalla.
Pues nada de eso.
El libro es muy interesante y sobre todo, divertido. Si en la pantalla me enamoré de Bella, en el libro me chifló Edward. Es el vampiro más seductor en toda la historia de los vampiros, sin duda. Me gustó comprobar la cantidad de frases originales utilizadas por los guionistas (incluso en la narración de Bella), nada que ver con los despropósitos de la saga Potter (que en cine parece una historia totalmente distinta, rayando lo insultante para los que somos fans de los libros).
Dejando a un lado la película, debo reconocer que el libro me ha entusiasmado (estoy a la espera de comprarme “Luna Nueva”). ¡Menudas escenas! (¿Es de verdad un libro juvenil?) Me gustó muchísimo ese descubrimiento mutuo que realizan en mitad del libro (olisqueándose y acariciándose por la cara sin llegar a besarse) hasta el punto de que contuve la respiración a la espera de que uno de los dos se lanzase directamente a por el otro. Fantásticos los primeros momentos cuando él se siente “incómodo” con ella. Y sobre todo, estupendo final (quizás un poco precipitado para mi gusto).
Para mi comprensión, una de las mayores historias de amor de la literatura (y el cine) más reciente.

Escrito el Viernes 16 de enero

¡¡MENUDO FINAL!!

Ayer se terminó la temporada de “El Internado”. A mi parecer, la mejor serie de realización nacional y quizás, una de las mejores de todas las que se emiten en nuestro país. Y es que si te gusta la serie, tras el capítulo de anoche, ¿alguien tiene alguna duda?
¡Es el último capítulo más trepidante de la historia! Sorpresa tras sorpresa, conteniendo el aliento, descubres cosas que jamás habías sospechado.
Al fin, unos personajes descubren ciertos detalles mientras otros, ciegos, no terminan de creer lo que saben en lo más profundo de su corazón.
¿Cuánto habremos de esperar para los nuevos episodios? Después de lo sucedido anoche… espero que poco.

¡MALDITO ORDENADOR!

Tengo que ponerme a ahorrar para comprarme un cacharro nuevo, porque llevo casi dos meses con un ordenador horrible de verdad… Haber, mi ordenador ya va viejito (creo que ronda la mayoría de edad, porque tengo yo 23 años y me lo compraron antes de los quince, como a los 13 o así). Vamos, que ya es un ancianito tecnológicamente hablando. Y a pesar de todo, hasta hace unas semanas, jamás había dado problemas (quizás de memoria si, que durante los últimos años si estaba muy lleno tenía que reinstalar el sistema completo porque se atrofiaba o algo).
El caso es que la situación es insoportable. Cada vez que lo enciendo tengo que hacerlo desde el disco de instalación para repararlo y aunque nunca pierdo las cosas guardadas (excepto esta noche, que son casi las 4 de la mañana y aquí estoy, acabando de instalar los programas todos) es muy molesto porque me lleva casi media hora (o sin casi) comenzar a trabajar. Así, la inspiración se aburre y no soy capaz de crear grandes relatos o novelas.

10 de enero de 2009

Llegó 2009

¡Feliz Año Nuevo!

Ya se que llego un poquito tarde con las felicitaciones pero… ¡más vale tarde que nunca! (eso dicen).

¿Cómo os va el 2009? Mi año ha empezado… bien. Eso creo, al menos. Así quiero que sea.
¡Estoy cansado de repetir que este será mi año! Y va a serlo, por supuesto. Todo lo indica así: el año chino (del buey, mi signo en el zodíaco chino); el año en sí (2009, menos los ceros, 29 que es mi número). Y sobre todo y ante todo, las ganas y la predisposición al optimismo, algo totalmente extraño en mí (tan aficionado a las depresiones y la tristeza, siempre tendiendo al pesimismo). Pero he aquí que, a nuevo año, nuevas costumbres.
Musicalmente hablando continúo en la banda, como siempre. He de decir que me siento más cómodo que nunca, sobre todo a mis cuatro “meigas buenas”. Después de dos cabalgatas y una pequeña y congelada fiesta, toca un breve periodo de descanso. Al menos serán dos semanas sin ensayos, algo que si bien me apetecía un montón (poder desconectar después de los siempre estresantes ensayos de diciembre) pero que me va a resultar largo, puesto que siempre me lo paso bien con la gente de la banda.
¿Literariamente? Continúo perfeccionando mi última novela que, segurísimo, estará camino a alguna editorial antes de que termine este mes. Y en lectura, estoy terminando “Crepúsculo” (regalo de reyes) y me está gustando más que la película (si es esto posible).
Se han terminado las navidades (¡oh!, que pena - sarcasmo) y al fin podré reencontrarme con mis tres pilares universitarios: Sebas, recién llegado de su tierra (¡Que chulada de postal, chiquillo!); Diana, que me debe una entrevista y yo le debo esa novela/best-seller; y Lydia, encantadora, cuyo cumple se acerca peligrosamente… ¡hohoho! ¡Que ganas de verles!
¡En fin! Un año nuevo ha empezado y yo regreso (tras casi seis meses, o sin casi) a este mi blog, para contaros con pelos y señales las aventuras de un escritor y músico…